martes, 20 de febrero de 2007

DISTINGAMOS CONCEPTOS

DISTINGAMOS ENTRE REGIONALISMO Y FEDERALISMO


INTRODUCCIÓN:
Es bueno aclarar conceptos, a finde evitar errores, veamos pues las diferencias.
A) ESTADO UNITARIO Y ESTADO COMPUESTO

La distinción analitica entre los tipos ideales de estado unitario y estado compuesto, no está exenta de problemas, pues como es obvio todos los estados compuestos son unitarios a los efectos de su proyección externa.
En consecuencia, como las alternativas no son evidentes parece aconsejable mantener la distinción, pues posibilita el establecimiento de un continuum típico ideal con los estados unitarios y compuestos como polos opuestos.
En la confederación sólo las unidades regionales actúan directamente en relación con los ciudadanos, mientras que el gobierno central lo hace sobre los gobiernos regionales. En un Estado unitario no cabe, formalmente, una autoridad independiente del Gobierno central. En relación con el nacionalismo cualquier tipo de Estado contemporáneo ha generado y genera identidades nacionales equivalentes en términos ideológicos aunque muy diferentes en su estructura interna.

B)REGIONALIZACION Y DESCENTRALIZACION

El regionalismo surge en medios provenzales y denotaba un gran amor a la propia región, en sus orígenes en el siglo pasado, mientras que en el actual significa, una tendencia política favorable a la autonomía al autogobierno de un territorio delimitado mediante la descentralización política. Tanto en un caso como en otro se busca la preservación de las características culturales de una población. Es en este sentido una suerte de precedente del nacionalismo.
Las diferentes acepciones del regionalismo en tanto que ideas políticas, se fundamentan en las distintas versiones del término Región, las principales serian las siguientes:

B.1. Región Natural
Las características geográficas, climatológicas y paisajísticas de un ámbito espacial pueden configurar una unidad diferenciada; por ejemplo un archipiélago, una isla, una llanura. Los regionalistas sostienen que estas características dadas infunden una suerte de hálito espiritual que homogeneiza a sus pobladores; desde está perspectiva, de la tierra emanaría un difuso aliento unificador de las gentes que la habitan, proporcionándoles una identidad como grupo.

B.2. Región Histórica
Los datos objetivos de los mitos suministrados por el pasado pueden servir para prestar unidad a una extensión territorial determinada. Normalmente se opera mediante el empleo indiscriminado de anacronismos que atribuyen características políticas contemporáneas a realidades que muy poco tienen que ver con la actualidad. De esta manera se construye un pasado mítico más o menos glorioso, que se ha perdido y que es preciso recuperar.

B.3. Región Económica
El ámbito de las relaciones de producción, distribución y cambios de mercancías puede ser aislado en términos espaciales, definiendo actividades similares, mediante técnicas cuantitativas como el análisis factorial por ejemplo la tipificación de regiones para la planificación económica y la adopción de distintas prioridades industriales como los polos de crecimiento o desarrollo, las áreas de reindustrialización, etc.

B.4. Región Urbana
La urbanización suele producir una especialización funcional y una dominación ecológica sobre el territorio por parte de un centro geográfico en el que se concentran la población y los recursos de todo tipo, lo cual origina fenómenos como las áreas metropolitanas que pueden tener una cierta entidad administrativa y son objeto de políticas de planificación de suelo, infraestructuras etc.
B.5 Región Étnico-Cultural
La comunidad de rasgos específicos de personalidad, identificables empíricamente, que se refleja en materiales proyectivos como el arte, la música, la literatura, las prácticas jurídicas civiles, las costumbres y estilos de vida puede definir de forma relativamente homogénea a los habitantes de un territorio concreto. La etnicidad alude a los comportamientos que definen a esa comunidad. Las características más frecuentes para distinguir unos grupos étnicos de otros son la lengua, la historia y la estirpe, sea esta real o imaginada.

B.6. Región Político - Administrativa
La demarcación jurídica del conjunto del territorio de un Estado, tenga en cuenta o no la totalidad o parte de las perspectivas anteriores, configura unidades territoriales que oscilan entre la simple descentralización administrativa hasta la creación de Regiones dotadas de autogobierno para ejercer competencias de diversa índole.
Precisamente la distinción entre la descentralización administrativa y la política tiene como eje la noción de autonomía.

B.7.Regionalismo y Autonomía
El concepto de autonomía en las ciencias experimentales significa bastarse a sí mismo, pero en la vida social esto es imposible pues esta consiste en depender de los demás.
La autonomía implicaría tanto la facultad de organización jurídica como la de promulgar leyes que se integran en el resto del ordenamiento estatal.
Los objetivos genéricos para la movilización regionalista se resumen, simplemente en una trinidad elemental: vivir en la propia tierra; hablar su lengua y/o promover su cultura y ser autónomos. Estas aspiraciones no aparecen de repente, suelen producirse a lo largo de un proceso típico-ideal.
La escala arrancaría de una entidad territorial plenamente integrada en un estado, sin una identidad cultural separada. Está es la materia prima para la construcción de la identidad periférica, elaborada por asociaciones que arguyen el carácter único de un territorio y una población dados, demostrando para ello sus tradiciones.
Las fuerzas nacionalistas tanto en su tamaño, ideología y estabilidad como en otros dos sentidos de importancia: algunos son realmente Regionalistas, esto es, existen para promover su región mientras que otros defienden un grupo particular, étnico o religioso que por casualidad se concentra en una región..
El paso siguiente en la escalada reivindicativa suele ser la protesta a cargo ya de partidos políticos con un grado elevado de apoyo electoral en la periferia que tratan de que se incorporen sus demandas territoriales a la agenda del sistema político central. En esta tesitura aparece el regionalismo, la defensa de las características culturales de una población periférica por parte de una fuerza política que tiende a competir en principio, solo en elecciones regionales. La consecución de la autonomía regional consiste en el logro de un estatuto autónomo para la región que es tratada de forma diferente del resto del Estado.
El estadio superior en la escala reivindicativa suele arroparse con un cierto federalismo ideológico que se concreta en términos organizativos en un mecanismo de poderes autónomos compartidos entre un gobierno central y todas las regiones. El paso ulterior, envuelto en una retórica confederal, implica una autonomía regional absoluta y una autoridad central encargada de regular únicamente los problemas interregionales y se sustenta en un sistema de partidos difusamente constituidos por alianzas estatales de partidos políticos basados en cada una de las regiones. Por último, la autodeterminación, el separatismo son los ropajes ideológicos que buscan como objetivo la independencia plena o la transferencia a un estado vecino mediante guerras, actos de terrorismo; nada de eso impulsa al Movimiento Regionalista en Chile, tan sólo lo mueve el legítimo derecho de los chilenos de Regiones a construir su propio destino en común sin ataduras ni mayorazgos del poder centralista.

B.8. Regionalismo y Regionalización
La regionalización en buena parte de los estados europeos occidentales constituye uno de los cambios institucionales más importante que ha sucedido en las dos últimas décadas.
Las razones endógenas que ayudan a comprender el surgimiento de los mesogobiernos, los cuales pueden agruparse en cinco conjunto de factores:
 los nacionalismos étnico regionales
 los motivos racional-funcionales
 las razones ideológicas
 los intereses sectoriales
 el beneficio del centro

a) Los nacionalismos étnico-regionales
La mayoría de los movimientos no buscan la independencia como tal, sino más bien algún reconocimiento simbólico a su sentido de diferencia respecto a la cultura general.b) Los motivos racional-funcionales
con ello se alude a dos cambios socioeconómicos de gran importancia que han afectado al nivel local de gobierno en las sociedades industriales. El primero es de índole geográfica y puede denominarse la segunda revolución urbana, es decir, el movimiento centrífugo de la población y las industrias desde el núcleo de los centros urbanos a sus márgenes exteriores, e incluso hacia zonas rurales. El segundo ha sido la concentración de recursos en el nivel subnacional a un ritmo superior al del nivel central.
c) las razones ideológicas
Hay dos hilos conductores el primero es la inevitable asociación entre descentralización y democracia en especial en aquellos países que han soportado regimenes totalitarios por ejemplo el carácter federal de la Ley Fundamental de Bonn o la creación de las Comunidades Autónomas en España.
El segundo es que la creación de mesogobiernos proporciona una nueva arena para la negociación y la elaboración de políticas públicas, articuladas sobre el territorio más que en cada sector económico.
d) Los intereses sectoriales
Con el establecimiento de un nuevo nivel de gobierno implica una redistribución del poder ejercido por las instituciones representativas, el interés de los partidos políticos en la cuestión es axiomático. Un tercer interés sectorial es el representado por la burocracia estatal en los sistemas de jerarquía administrativa.

 El beneficio del centro
La promoción de los intereses del gobierno central se encuentra entre los motivos de regionalización, uno de los motivos es la reducción de la carga fiscal que soporta la administración central.
Hay que destacar también los motivos exógenos a cada estado-nación para la creación de mesogobiernos en Europa. Así el nivel regional ha figurado en el plano supranacional desde que las regiones se convirtieron en el objeto de financiación del mercado Común a comienzos de la década de 1970.
La comisión europea en su documento Europa 2000, publicado en 1991 propuso la consideración de 8 superregiones que superarían las fronteras de la propia Unión ese mismo año, pues abarcarían Suiza y Austria: el arco alpino, el arco Atlántico, el arco del Norte.

 FEDERALISMO Y FEDERACIÓN
El federalismo se presenta como una idea difusa de perfiles muy amplios, pues comprendería desde una formula organizativa para la distribución territorial del poder político, hasta una filosofía global de la vida política, una visión del mundo tanto respecto a un Estado concreto como a su proyección en las relaciones internacionales.
Tan solo en los EE.UU., el ejemplo por antonomasia de las ideas federales se han registrado hasta 34 <> de federalismo.
Se trata de un término del que se usa y se abusa con desconocimiento y ligereza, ya que no posee un significado univoco.
Así por federación se entiende cualquier arreglo institucional, que adopta la forma de un estado Soberano y que se distingue de otras formas políticas porque el gobierno central incorpora unidades regionales en sus procedimientos decisorios sobre una base garantizada constitucionalmente.
Dentro de las ideologías federalistas pueden encontrarse tres grandes orientaciones movilizadoras según sus objetivos: centralizadoras, que buscan unir lo separado; descentralizadoras, que intentan desprender lo ya unido y de equilibrio que trataría de combinar ambas finalidades a la vez.

C.1 Tipos de Federalismo

 Centralizador
Las sugerencias a través de cartas a los distintos periódicos de Nueva York por alexander hamilton y sus colaboradores de las virtudes de la constitución propuestas
Las cartas se encaminaban a conseguir una unión más estrecha, entre los 13 estados fundacionales para su mejor defensa frente a agresiones exteriores.
La preocupación practica consistia más bien en restringir la libertad individual de los Estados originales.En el Estado compuesto de America, el poder delegado por el pueblo se divide primero entre 2 gobiernos distintos, y despues de subdivide entre departamentos distintos y separados.Por consiguiente se consagra una doble seguridad para el pueblo. Los diferentes gobiernos se controlaran uno a otro a la vez que cada uno lo hara consigo mismo.
El resultado constitucional viene a ser una transación, el arquetipo del Estado compuesto: >> la constitución propuesta, por tanto, no es con exactitud ni nacional ni federal sino un compromiso.

 Descentralizador
Tambien ha servido, y sirve de comodin ideologico para las finalidades descentralizadoras de autores como Pi y Margall para quien el federalismo, tras la destrucción de las estructuras politicas existentes sirve como panacea universal, como principio organizador de la vida planetaria.Se revela un compromiso casi exclusivo con la idea de libertad que hace equivaler, con la justicia, el orden y la estabilidad al sistema federativo.

 De equilibrio
Otras versiones del federalismo acentuán las nociones de equilibrio y compromiso: <<>> de marc o la formula Voyenne.
Desde esta perspectiva se le considera como una forma de arreglo contractual, un acuerdo libre y mutuamente consentido, mediante cada parte obtiene alguna ganancia compensatoria de una cierta cesión de autonomia.

C.2 TIPOS DE FEDERACIÓN
La primera federación en el sentido politico contemporáneo surge con la constitución de los EE.UU de 1787.
Antes de la II gerra mundial algunos Estados recibierón influencias federales más o menos nominales ( Argentina, Brasil, Mejico, Venezuela) y se incluyerón sus principios en la constitución de Colombia.
Pero el gran impulso a esta forma politica prvrendía de los resultados de este conflicto bélico con los esfuerzos de reconstrucción de Europa ( República Federal de Alemania, 1949) y, posteriormente con el movimiento de descolonización, con intentos federativos unitarios fracasados como las caribeñas Indias occidentales, la federación de toda la India (1947) con su división entre India y Pakistan, o la malaya con la separación de Singapur (1965).
El reciente colapso y fragmentación de los Estados comunistas muestra con dramatica claridad el nominalismo formal de sus expedientes federales, su carácter semantico ( Unión Sovietica, Checoslovaquia, Yugoslavia). Las federaciones existentes provienen de ferderalismos de tipo centralizador.
Resulta conveniente restringir la tipologia a la ordenacion ferderal de los EE.UU, pues constituye la experiencia histórica más dilatada, bajo formas democraticas, porque , resulta por lo menos discutible considerar ferderaciones a distintos sistemas politicos si carecen de gobiernos elegidos democraticamente.

 DUAL
El tipo de federación asi denominado fue el que caracterizo, el sistema estadounidense desde su creacion hasta el new deal.
La federación en su aspecto dual comprenderia los postulados siguientes:
-El gobierno nacional solo posee las competencias enumeradas y son pocos los fines que puede promover constitucionalmente; dentro de sus esferas respectivas los dos centros de gobierno son <<>> la relación entre los centros es más bien de tensión más que de colaboración.

 COOPERATIVA
El termino se acuño en 1938 cuando durante el New Deal el sistema federalde subvenciones sufrio una expansión sin precedentes, debido a la oferta del Congreso para inducir economicamente a los estados a la implantación de politicas nacionales, lo que termino con el modelo añejo dual, pese a que este tampoco habia sido una realidad rigida, la necesidad de regulación nacional del sistema económico indujo a los poderes legislativo, ejecutivo y judicial al abandono del liberalismo no interventor.
Este modelo de federacion implica relaciones directas entre los distintos niveles de gobierno. La cooperacion se hizo extensiva sobre todo tras la gerra mundialIzquierda a debate.

regionalismo@gmail.com




viernes, 2 de febrero de 2007

COMUNITARISMO Y REGIONALISMO


COMUNITARISMO Y REGIONALISMO

Enhorabuena, son dos caras de una misma moneda.


Por Juvenal Urízar Alfaro.
Coordinadora Regionalista
Pro Inscripción del P.R.I.
en la Región de Coquimbo

INTRODUCCIÓN:

El objeto de esta reflexión es adentrarnos en dos conceptos que parecieran, a primera vista, dispares entre sí, pero, contrario a lo que muchos piensan, son esenciales a nuestra justa causa, pues son eminentemente complementarios; corresponde entonces averiguar qué es el comunitarismo, para luego relacionarlo debidamente con el Regionalismo y la Identidad (Regional, Étnica, Histórica, Geográfica o Económica, todas ellas esenciales para la construcción común de este continuum que se llama Revolución Regionalista).

¿Qué es el comunitarismo?

El término "COMUNITARISMO" empezó a ser utilizado, sobre todo en lengua francesa (desde los años 80), de manera despectiva, para designar así, de manera crítica, toda forma de etnocentrismo o de sociocentrismo, todo grupo autocentrado, que implicara una autovaloración y una tendencia a cerrarse sobre sí mismo, en el contexto cultural de la "posmodernidad" donde la "apertura", y más particularmente, la "apertura al otro" está fuertemente valorizada (ello fue una exageración y tergiversación, como todo apodo despectivo), en una forma renovada de "cosmopolitismo". Además, el COMUNITARISMO es definido por sus críticos como todo proyecto sociopolítico que pretende someter a los miembros de un grupo determinado a las normas que se suponen propias de ese grupo (su comunidad); en definitiva, controlar las opiniones y los comportamientos de todos aquellos que pertenecen a su denominada "comunidad". La tiranía de tal o cual "comunidad" es un fenómeno social observable. Llamada de atención comunitarista: la exigencia del tipo "tú debes pensar y vivir a la imagen de tu comunidad" que es a menudo lanzada a individuos que supuestamente se toman "demasiadas libertades" con respecto a lo que es comunitariamente convenido de hacer y pensar. Otra traducción posible, dentro de la ética de la autenticidad: "Sé tu mismo", sobreentendiendo que mi "ser" me viene dado por el conjunto de mis "anclajes" comunitarios. COMUNITARISMO se opone a la vez a "individualismo" y a "cosmopolitismo".

EL VERDAERO SIGNIFICADO DEL TÉRMINO COMUNITARISMO:

COMUNITARISMO designa también una ideología cuya función es la de legitimar la reconstrucción de agrupaciones de individuos por sus orígenes, precisamente de comunidades (COMUNIDAD: COMÚN-UNIDAD), en el marco de Estados- nacionales fundados sobre el principio normativo de la homogeneidad cultural y étnica, dentro por tanto, de un espacio político post-comunitarista. En este sentido, "comunitarismo" se opone a "nacionalismo" (al menos a la visión centralista del Estado-Nación tan propia de los partidarios del militarismo latinoamericano) o a "nacionismo". La "comunitarización" constituye una contestación interna de la construcción nacional.

Nos encontramos ante un término de polémica utilización, netamente peyorativo: nadie se afirma profundamente "comunitarista" (o no más que racista), y las "derivas comunitaristas" denunciadas son siempre las de un grupo distinto al grupo al que pertenece el denunciador. "Comunitarista" es el otro. Culpable del "repliegue identitario" así como de otros ("cerramiento", "crispación", "rigidez", "arcaísmo"). La acusación de "comunitarismo" es totalmente descalificadora dentro del campo de las creencias y los valores denominados "pos-materialistas" ("individualistas" o "liberal-libertarios"): tolerancia, apertura, libertad de expresión, flexibilidad, mestizaje, etc. Esta fuerza peyorativa dirigida contra la palabra "comunitarismo" contrasta con la celebración contemporánea, en todas los ambientes políticos, de "comunidades", de "culturas" o de "identidades", en definitiva de grupos a los que suponemos portadores de valiosos e incomparables valores, que forman parte del "patrimonio cultural de la humanidad". De cara a estas culturas, estas especificidades o estas identidades comunitaristas, se nos llama a practicar la "tolerancia", se nos incita a no "estigmatizarlos", es decir, a "respetarlos". Dicho en breve, para todos quines hacen de la libertad una idolatría, para todos los PROGRESISTAS, ULTRATOLERANTES (solamente para quienes piensen como ellos, pues sino uno es un retrógrado, o peor aún, vendido a la dictadura) bueno, continúo para todos los autoproclamados “progres” ser comunitarista es lo peor que puede existir, el lenguaje oculto que lleva toda esta descalificación es que un chileno orgulloso de su origen es lo peor, es primitivo, premoderno, inculto, señores, por favor, ¡basta ya! Los alienados son ellos, los mendigos de las subculturas del desperdicio estadounidenses son ellos, los fanáticos del diálogo y la tolerancia (siempre cuando ganen ellos) son justamente ellos, los equivocados, nosotros los comunitaristas, no podemos ser otra cosa que Chilenos de verdad y Regionalistas e Independientes de verdad, aunque a muchos les duela o les pese.

Se condena el "comunitarismo" al tiempo que se elogian las "comunidades": este contraste de pareceres es una de las paradojas que nos encontramos cuando intentamos ver más claro a través del "agujero" de las ideas recibidas sobre la cuestión. Si la palabra "comunidad" es definida en todos los diccionarios de lengua (siempre en torno a una colectividad social dotada de una unidad y de una identidad). La denuncia del "comunitarismo" podría quedar aparcada en los almacenes de posturas políticas disponibles, en cuanto que denuncia convenida y conveniente, no compromete a nada, fundado como está sobre una noción confusa. Podemos no obstante, ordenando las connotaciones del término, distinguir cuatro definiciones posibles, para lograr precisar los difusos contornos del "comunitarismo".
1. Modo de auto-organización social de un grupo, fundamentado en una "filiación étnica, lingüística o histórica" (que es objeto de creencia), en una perspectiva etnocéntrica dignamente ideologizada, sobre el modelo de "nosotros y los otros, juntos, formamos el todo, pero el todo no nos quitará nunca nuestro derecho inalienable a la identidad".

2. Visión esencialista de los grupos humanos, cada uno está dotado de una identidad esencial a la que suponemos se adhieren todos sus miembros o representantes. El individuo es un representante típico de lo que imaginamos, es el grupo dentro de la naturaleza abstracta o de su esencia. El imaginario "comunitarista" posee esta visión esencialista del Regionalismo.
3. Política en favor de las legítimas identidades de grupo, étnicas, lingüísticas y/o históricas, fundado en el reconocimiento del valor intrínseco y del carácter irreductiblemente múltiple de estas identidad en el seno de una misma sociedad, siendo todos igualmente dignos de respeto, por tanto juzgados libres de afirmarse en el espacio social (pero no, estrictamente hablando, en el espacio público, que supone la existencia de un campo de interacción que trasciende las "comunidades"). Esta es la visión del "multiculturalismo", al menos la que dan sus más firmes partidarios.
4. Pero el COMUNITARISMO puede también designar la justa y digna utilización política de un mito fundacional identitario fundado sobre el realce de una identidad colectiva. Incluso también caracterizar una política fundada sobre el "legítimo Derecho a la Diferencia (sí, con mayúscula)" por ende es un derecho-deber, para cada individuo, el mantener ante todo "su diferencia", es decir, su pertenencia al grupo que privilegia (digamos, una "cultura" de origen, religiosa, etc.).
REFLEXIONEMOS:

A.- Para la teoría normativa de la democracia, el término COMUNITARISMO, si eliminamos su fuerte carga polémica, aparece como un sinónimo impreciso de "multicomunitarismo", que designa las doctrinas políticas de la sociedad multicultural o pluriétnica ("etnopluralismo"), y que implica una concepción de la sociedad deseable como un conjunto de "comunidades" o de "minorías" yuxtapuestas, cada una viviendo según sus valores y sus normas propias, en nombre de una concepción de la tolerancia fundada sobre el diversidad cultural. Pero la tolerancia exigida va más allá de la simple no prohibición, que equivaldría a relegar la expresión de las identidades a la esfera privada: pretende alcanzar una reivindicación de reconocimiento positivo en el espacio público. Tolerar no significa aquí soportar lo que es juzgado difícilmente soportable, sino respetar incondicionalmente las formas de ser y de pensar de un grupo, evitando desvalorizar su auto-representación y de afectar a la estima de cualquiera de sus miembros. De ahí que el recurso al lenguaje "políticamente correcto" acabe siendo la consecuencia necesaria de la política de reconocimiento: se hace imperativo evitar llamar la atención sobre la imagen o la dignidad de cualquier grupo social "minoritario". Desde esta perspectiva, el modelo asimilacionista es rechazado por lo que supone de violencia contra las especificidades o a los particularismos juzgados intrínsecamente e igualmente respetables. Es el Estado entonces, el lugar de destino de este movimiento social y político, debemos tomar su conducción, para poden fin a siglos de negación y exclusión de los diferentes Seres Colectivos Regionales.
B.- El multicomunitarismo al anclar las identidades colectivas, instaura -en nombre de la tolerancia- un espacio eventualmente pluriconflictual (si se contraviene a este principio) ocupado por las acciones de los líderes de la identidad comunitarista (para captar subvenciones estatales, movilizar un sector del electorado, monopolizar la representación mediática, etc.). La política, en una sociedad multicomunitarista, se reduce al arbitraje permanente entre los grupos de presión con intereses opuestos, incompatibles o mutuamente excluyentes: la posibilidad misma de una referencia al bien común o al interés general no desaparece, antes bien cobra realmente sentido, pues los Comunitaristas, que son, a la vez, Regionalistas e Independientes, de los partidos tradicionales, llevan al pueblo a decidir su destino manifiesto, pues quizás, sin proponérselo pujan con fuerza por un sistema democrático semidirecto de representación, lo anterior, será combatido con todo por las maquinarias políticas, pues, al no poder influir en el pueblo, ello sería verdaderamente su fin.
C.- La cuestión del "comunitarismo" se complica por sus interferencias con el nuevo radicalismo de izquierda, ellos tergiversan la historia, por ejemplo apropiándose del protosindicalismo regional (Revolución de 1851, 1859 y, en alguna medida de 1891), llamándolo anarcosindicalismo, desnudándolo de sus principios fundantes y convirtiéndolo en un títere, servil a sus intereses.

D.- La Igualdad es el principal principio ordenador de la vida social, en pro del cual accedemos a limitar las libertades, apareciendo los derechos y deberes ciudadanos, pero ella no es mayor que la Dignidad Humana y el Derecho a la Libre Determinación de los Pueblos.

E.- El pluralismo político es consustancial a la democracia igual que lo es el pluralismo creencial y cultural a la vida social. Hay una cierta diferencia entre ambos: así como el primero se diferencia en los procedimientos, vías o parámetros para conseguir las finalidades del Estado; el segundo se refiere a las diferencias de entender, de vivenciar el mundo, el hombre y la sociedad y las formas de actuación consecuentes, según pautas personales individuales o de grupo.

F.- Es frecuente, casi diría que esta de moda, la participación en identidades colectivas de pertenencia, de características esencialistas -yo soy...- y morales – entonces debo... Las diferencias individuales y de grupos deben estar comprendidas en, y ser protegidas por el Estado con diferente rango de ley, según su grado de fundamentalidad. Ahora bien estas lícitas diferencias, sean del individuo o de una comunidad, aún mayoritaria, siempre serán elementos particulares en el concierto de la sociedad plural.
G.- En los planteamientos comunitaristas se parte de creencias basadas en mitos, tradiciones, revelaciones, sistemas morales o formas habituales; principios ideales y generales, asumidos como dogmas o como rutinas más válidas, indiscutibles; en valoraciones emocionales y esenciales sobre los individuos remarcando su "pertenencia" -en el sentido estricto del término- a identidades colectivas o comunidades, y se interpreta la realidad social global en consecuencia.

H.- Hasta aquí casi nada que objetar. Los fanáticos de la tolerancia (es decir que el resto los tOlere a ello, pero ellos no toleran a nadie) critican y consideran un problema cuando el “mandato” o la convicción lleva a considerar como derecho indiscutible configurar una sociedad conforme a la idea de esa creencia, grupo o comunidad; o, al menos, a ejercer o controlar el poder del Estado para imponer o prevalecer sus fines particulares y a privilegiar a sus partidarios. No es casualidad que, crean nocivo, algo tan natural y puro como que, con frecuencia, los comunitarismos étnicos y religiosos se den simultáneamente y se apoyen mutuamente.

I.- Ellos llaman antojadizamente comunitarismo a la injerencia de principios particulares, legítimos en el orden individual o de grupo, en los principios o en los actos del Estado que es de todos y se impone, desde su poder, a todos.

J.- Según ellos que el Pueblo (especialmente el de Regiones), exprese su Fe sencilla es un grave caso de “clericalismo” y, por ende, es un tipo de comunitarismo (lo cual “es malo”), y este es el marco y razón del rechazo de aquel y de la exigencia de separación del Estado y la Iglesia (o las religiones en general) señores “Progres”... por favor, ¿dónde quedó la tolerancia, les molesta que la gente no sea tan “maravillosamente” hedonista, laicista o alienada como Uds…?. El etnicismo es otro tipo de comunitarismo, que trata legítimamente de imponer en el libre juego democrático, que en un territorio, sea este parcial o todo el Estado, se reivindiquen pautas culturales particulares como generales, o prevalentes y, en su extremo, homogéneas, basadas en notorias diferencias religiosas y socioculturales... justamente étnicas (¿qué tiene eso de malo per se?).

CONCLUSIÓN:
La lucha de los “Progres” por los derechos individuales de conciencia y de expresión -también debería incluir los derechos confesionales y étnicos- no ir contra estos últimos, de lo contrario, se transforman en peones de lo que siempre dicen detestar el poder omnímodo del Estado y del Mercado. Ante esto, el Regionalismo, sin prisa, pero sin pausa, buscará despejar lo sano del debate democrático y sin caretas ni acomodos difundirá su mensaje libertador, a fin de alcanzar su destino manifiesto, es dcir,m el único Chile justo, el Chile Regional, ello, aunque a muchos les pese o les duela.
regionalismo@gmail.com


lunes, 29 de enero de 2007

LA ESCUELA REGIONALISTA

LA ESCUELA DE FORMACIÓN REGIONALISTA




Por Juvenal Urízar Alfaro.
Delegado de la Coordinadora Regionalista
Pro inscripción del P.R.I. en la Región de Coquimbo



INTRODUCCIÓN:

Corresponde tratar ahora dos cuestiones elementales que sustentan todo esfuerzo por tratar de implantar una Escu4ela de Formación Regionalista, la cual tiene por fin destruir la alienación mental creada por el centralismo político y el modelo de mercado; me refiero concretamente a la misión y visión de la Escuela de Formación Regionalista.


MISIÓN: ¿Por qué se crea? Ella busca justamente la destrucción del juego de propaganda y alienación mental creado, sustentado y ferozmente defendido por la tiranía de dos cabezas (el estado centralista y le modelo de mercado vigente, al cual llamaremos la doble tiranía) más que enseñar, anhela que aprendan los conceptos fundamentales, que les permitan sacar sus propias conclusiones, que desarrollen una conciencia regionalista, la cual les permitirá poseer todo un bagaje de conocimientos para aplicarlos a sus experiencias pasadas (conocimientos remotos) y, obviamente a la vida y tiempo presente.


VISIÓN: ¿Para qué se crea? Solamente se afana por capacitar, especialmente (y solamente en un primer momento) a los extremos etáreos de la población (jóvenes y adultos mayores) quienes por sus propios quehaceres, tienen el tiempo y la oportunidad de ser más receptivos, combinando así el ímpetu de unos con la sabia prudencia de los otros, esa sinergia creará los primeros regionalistas capacitados formalmente, quienes se empeñarán en difundir estos principios en el campo (pues el mundo indígena y el rural, constituyen la vanguardia del regionalismo) y en la ciudad, pues allí se encuentra la mayor cantidad de población (cuya alienación y contaminación cultural es mayor).

Veremos pues, dos temas, sumamente importantes, para dichos fines: la formación política regionalista y el análisis del patriotismo y nacionalismo, bajo el prisma del regionalismo.


1. La Formación Política Regionalista:


En muchos foros (reales y virtuales o tecnológicos) se ha señalado claramente que el sólo concepto de regionalismo es esencialmente revolucionario, pues pretende romper con las ataduras estructurales del centralismo político, modelo nefasto que se encuentra enquistado con igual, e incluso mayor fuerza en las mentes de los ciudadanos que en la frías letras de la leyes.


Es pues que el regionalismo, en su dimensión político, como concepto revolucionario busca con afán la instalación dedos propuestas de acción históricas de liberación del hombre (varón y mujer), a saber: arraigar a un lugar –lugar humano, por otra parte, más que geográfico- y encontrar la anhelada seguridad material y satisfacción intelectual; busca abrirse al mundo, a la comprensión de civilizaciones distintas a la suya, desea hallar en ese lugar los suficientes recursos materiales y, por cierto, las debidas posibilidades intelectuales.


Al parecer, a primera vista, esa visión regionalista es contradictoria con la perspectiva cosmopolita del hombre y el mundo; pero con frecuencia en el devenir de la historia nos encontramos con grandes creadores de la cultura, artistas, filósofos, científicos, escritores. En suma, son muchos los que supieron amar su país de origen, el pueblo del que recibían la lengua y la cultura étnicas, y, sin embargo, fueron capaces de buscar en otras partes las enseñanzas que orientaron su investigación o nutrieron su obra.


El modelo de mercado actual en Chile e feroz, carente de todo freno útil o verdadero, proclama y defiende el “Darwinismo Económico” depredador en sus medios, acumulador en sus fines; ello crea desarraigo, producto del desplazamiento interno de los ciudadanos por su territorio (y externo también, en lo tocante a la inmigración) pues se ve a los ciudadanos como masas apropiadas para las maniobras económicas, masas que, según ese criterio, es legítimo desplazar de una punta a otra del territorio nacional, cortando sus raíces originarias que ligan al hombre a su país, su familia, su cultura.


En definitiva, un triste ejemplo de ello, fueron las erradicaciones de la década de los 80’ en Chile, la cual solamente concluyó en exportar miseria desde la metrópoli de Santiago, a las regiones del país, destruyendo los lazos de pobladores honorables, la gran mayoría, quitándoles sus atributos de origen que les permitían relacionarse en sociedad, obviamente hubo demasiados nuevos residentes, claramente indeseables por los nuevos vecinos pues difundieron difundiendo muchas malas costumbres (derechamente población con pésimas normas de urbanidad, aseo y ornato, sin contar con demasiados casos con antecedentes penales y reincidencia contumaz), hoy enquistadas igualitariamente en todo el territorio nacional). En suma se incorporó a la fuerza laboral de cada región más trabajadores, pero las fuentes de trabajo no aumentaron, ello solamente redundó en un aumento de la cesantía, el cual es crónico.


El regionalismo, desde la perspectiva política y la dimensión revolucionaria, pretende conquistar el poder, por medio del voto democrático de los ciudadanos de las sociedades regionales, dicho proyecto consiste en afirmar contra desorden (Concertación) y tiranía (Alianza) la doble dimensión del hombre: su dimensión vertical, espiritual y profunda y su dimensión horizontal, material y yaciente. El regionalismo revolucionario, en este sentido, establece como principio que el ser humano debe tenerla posibilidad de vivir cerca de su lugar de nacimiento, si ese es su deseo, y que debe encontrar en él opciones suficientes para conseguir prosperidad y apertura intelectual; añade que este hombre debe participar en la elaboración de sociedades cada vez más amplias y convertirse responsable de un mundo que está llamado a organizar.


No debe dudar del éxito de esta noble misión, pues como resortes morales tiene la solidaridad humana inmediata y la solidaridad internacional, pero más aún tiene el acervo espiritual de cada Región, ello debe ser un activo, pues si reivindicamos el respeto protección y difusión de las tradiciones regionales, dentro de las primeras estará siempre la tradición religiosa, quien guía y sustenta la fe sencilla aunque pétrea del Pueblo.


Sin lugar a dudas, la hora de este regionalismo, el regionalismo revolucionario, ha llegado; lA cultura se hace planetaria y, al mismo tiempo, se siente el vértigo de una globalización desbocada. El hombre necesita hallar de nuevo sus raíces para aceptar la ampliación de su destino. El hombre moderno debe estar enraizado para poder legítimamente ser y sentirse cosmopolita, para poder compartir, debe previamente tener algo que aportar, y ese “algo” se llama IDENTIDAD.


La gran tarea que tiene en sus manos el regionalismo es tan noble como desafiante, se empeña en liberar al hombre de l explotación y alienación consecuente, de l que es víctima, por ende, dicha tarea no se puede realizar con pereza, antes bien, es una lucha encarnizada, sí, una pelea contra y una pelea a favor de. El regionalismo es una moral de combate. Exige a todos los camaradas, adherentes y simpatizantes un vigor ético y político constante en la comprensión de todos y cada uno de los subterfugios ideológicos y propagandísticos que las tiranías (¿cuáles? Pues la del Estado Centralista y la del Mercado Darwinista) los cuales son utilizados siempre para confundir y alienar a los ciudadanos.


El regionalismo es también una salvaguarda feroz de los valores espirituales y sociales humanos: constituye en movimiento síntesis sucesivas, es decir, se esfuerza por hallar en su contenido ético-cultural siempre un campo nuevo, prueba de ello es que, en lo que respecta a los ciudadanos de las regiones chilenas, la síntesis actualmente concebible es de una cultura étnica y/o histórica, una cultura chilena y una cultura latinoamericana. Lo cual exige previamente como condición una vida material digna y mínimamente asegurada y una promoción de la ciudadanía en dichos tres planos.


Con estos principios, con esta teoría y praxis, nadie pude dudar que la revolución regionalista se inscribe en la historia, como movimiento social y político por naturaleza democrático, culturalmente reivindicativo y políticamente autóctono, probo y coherente. Pero cuidado, no se puede concebir ni preconizar el amor al enraizamiento de manera mediocre, en un terruño que se pareciera a una reserva etnográfica, sino como un enraizamiento en el destino manifiesto, histórico y autónomo de una población, ampliándolo en círculos concéntricos. A devolverle pues, al hombre la tierra de su ser y abridle, en consecuencia, la tierra del mundo.


2. Patriotismo y Nacionalismo, bajo la lupa del Regionalismo:


Un pensador anónimo, señalaba lo siguiente: “El patriota ama a su país,; el nacionalista desprecia la patria de los demás”, unas palabras sabias y sentidas, los regionalistas creemos de verdad en un genuino espíritu de amor a la Patria, a eso debe llamársele patriotismo, en cambio el nacionalismo, es una palabra tan cargada negativamente por quienes la han enarbolado como bandera para su causa, que muchos arrugan su nariz de sólo oír el término.


El verdadero regionalista, siempre será un buen patriota, tal como dice Gabriela Mistral en su prosa Regionalismo, parafraseándola, diremos que mira el todo como propio, pero lo entiende por su tierra, es decir, al amar a Chile, lo ama desde la perspectiva de su Región, es muy difícil, casi imposible, dice ella, que existan personas que puedan amar concientemente en toda su extensión, algo que no conocen ni entienden, y ella que sí lo conocía y entendía, se reconocía incapaz , se reconocía, en suma, una genuina regionalista (y patriota) y no nacionalista, ¡bravo por Gabriela!


Los Regionalistas tienen como imperativo moral, el rescate, protección, restablecimiento y difusión de todos los valores tradicionales que constituyen el patrimonio cultural de su Región amada, en ello se incluyen los factores religiosos, idiomáticos, folclóricos, culturales, ente otros. Se incluye dentro de todos los mencionados el patrimonio intangible (ese oculto en medio de recetas de comida que se remontan en el tiempo, de leyendas y cuentos de almas en pena, de explicaciones mitológicas sobre por qué suceden ciertos hechos astronómicos o geológicos; en suma, ese sazón que la digna y auténtica gente del pueblo proporciona a la cotidianeidad de la vida regional).

Camaradas regionalistas, tengan siempre presente esto: Todos los enemigos del regionalismos nos acusarán de los siguientes cargos legales y/o morales: antipatriotas, separatistas, rebeldes, provincianos (como si serlo fuera un insulto per se), retrógrados, premodernos, acientíficos, defensores del Chile inmóvil, sin contar las descalificaciones de siempre, o sea, “hacerle el juego a la derecha” y “vendidos a la dictadura”, sí damas y caballeros, ríanse nomás, pero esas descalificaciones vienen premunidas, cual arma arrojadiza, de negación, exclusión y alienación, insisto el sendero que debe transitar el pueblo regionalista hacia su destino manifiesto que es alcanzar el pleno Chile Regional estará plagado de trampas, escaramuzas, refriegas, las más de las veces y de confrontaciones directas las menos (y ni tanto, ni tan poco).


Por todo lo anterior, se requieren hombres de verdad (varones y mujeres) que estén dispuestos a luchar y sufrir por el destino de su Región (en especial) y de las Regiones (en general) pues solamente salvando a las Regiones del estado de postración moral, social, económica y política en el que se encuentran sumidas, solamente entonces, insisto, se podrá sacar a Chile del tedio e inmovilismo que le impide llegar al umbral de su desarrollo social y económico, sin perder los valores espirituales y sociales que son su acervo esencial, sin los cuales devendría en un Chile enajenado de sus valores, indigno de ser vivido, sería cualquier cosa menos un país… menos nuestra Patria, Dios no lo quiera y nosotros tampoco, por ende, a trabajar preparando los cimientos de la escuela de formación regionalista, la cual permitirá el día de mañana, el triunfo democrático en la urnas de nuestros postulados y la instauración de la Revolución Regionalista.

LA ESCUELA REGIONALISTA

LA ESCUELA DE FORMACIÓN REGIONALISTA




Por Juvenal Urízar Alfaro.
Delegado de la Coordinadora Regionalista
Pro inscripción del P.R.I. en la Región de Coquimbo



INTRODUCCIÓN:

Corresponde tratar ahora dos cuestiones elementales que sustentan todo esfuerzo por tratar de implantar una Escu4ela de Formación Regionalista, la cual tiene por fin destruir la alienación mental creada por el centralismo político y el modelo de mercado; me refiero concretamente a la misión y visión de la Escuela de Formación Regionalista.


MISIÓN: ¿Por qué se crea? Ella busca justamente la destrucción del juego de propaganda y alienación mental creado, sustentado y ferozmente defendido por la tiranía de dos cabezas (el estado centralista y le modelo de mercado vigente, al cual llamaremos la doble tiranía) más que enseñar, anhela que aprendan los conceptos fundamentales, que les permitan sacar sus propias conclusiones, que desarrollen una conciencia regionalista, la cual les permitirá poseer todo un bagaje de conocimientos para aplicarlos a sus experiencias pasadas (conocimientos remotos) y, obviamente a la vida y tiempo presente.


VISIÓN: ¿Para qué se crea? Solamente se afana por capacitar, especialmente (y solamente en un primer momento) a los extremos etáreos de la población (jóvenes y adultos mayores) quienes por sus propios quehaceres, tienen el tiempo y la oportunidad de ser más receptivos, combinando así el ímpetu de unos con la sabia prudencia de los otros, esa sinergia creará los primeros regionalistas capacitados formalmente, quienes se empeñarán en difundir estos principios en el campo (pues el mundo indígena y el rural, constituyen la vanguardia del regionalismo) y en la ciudad, pues allí se encuentra la mayor cantidad de población (cuya alienación y contaminación cultural es mayor).

Veremos pues, dos temas, sumamente importantes, para dichos fines: la formación política regionalista y el análisis del patriotismo y nacionalismo, bajo el prisma del regionalismo.


1. La Formación Política Regionalista:


En muchos foros (reales y virtuales o tecnológicos) se ha señalado claramente que el sólo concepto de regionalismo es esencialmente revolucionario, pues pretende romper con las ataduras estructurales del centralismo político, modelo nefasto que se encuentra enquistado con igual, e incluso mayor fuerza en las mentes de los ciudadanos que en la frías letras de la leyes.


Es pues que el regionalismo, en su dimensión político, como concepto revolucionario busca con afán la instalación dedos propuestas de acción históricas de liberación del hombre (varón y mujer), a saber: arraigar a un lugar –lugar humano, por otra parte, más que geográfico- y encontrar la anhelada seguridad material y satisfacción intelectual; busca abrirse al mundo, a la comprensión de civilizaciones distintas a la suya, desea hallar en ese lugar los suficientes recursos materiales y, por cierto, las debidas posibilidades intelectuales.


Al parecer, a primera vista, esa visión regionalista es contradictoria con la perspectiva cosmopolita del hombre y el mundo; pero con frecuencia en el devenir de la historia nos encontramos con grandes creadores de la cultura, artistas, filósofos, científicos, escritores. En suma, son muchos los que supieron amar su país de origen, el pueblo del que recibían la lengua y la cultura étnicas, y, sin embargo, fueron capaces de buscar en otras partes las enseñanzas que orientaron su investigación o nutrieron su obra.


El modelo de mercado actual en Chile e feroz, carente de todo freno útil o verdadero, proclama y defiende el “Darwinismo Económico” depredador en sus medios, acumulador en sus fines; ello crea desarraigo, producto del desplazamiento interno de los ciudadanos por su territorio (y externo también, en lo tocante a la inmigración) pues se ve a los ciudadanos como masas apropiadas para las maniobras económicas, masas que, según ese criterio, es legítimo desplazar de una punta a otra del territorio nacional, cortando sus raíces originarias que ligan al hombre a su país, su familia, su cultura.


En definitiva, un triste ejemplo de ello, fueron las erradicaciones de la década de los 80’ en Chile, la cual solamente concluyó en exportar miseria desde la metrópoli de Santiago, a las regiones del país, destruyendo los lazos de pobladores honorables, la gran mayoría, quitándoles sus atributos de origen que les permitían relacionarse en sociedad, obviamente hubo demasiados nuevos residentes, claramente indeseables por los nuevos vecinos pues difundieron difundiendo muchas malas costumbres (derechamente población con pésimas normas de urbanidad, aseo y ornato, sin contar con demasiados casos con antecedentes penales y reincidencia contumaz), hoy enquistadas igualitariamente en todo el territorio nacional). En suma se incorporó a la fuerza laboral de cada región más trabajadores, pero las fuentes de trabajo no aumentaron, ello solamente redundó en un aumento de la cesantía, el cual es crónico.


El regionalismo, desde la perspectiva política y la dimensión revolucionaria, pretende conquistar el poder, por medio del voto democrático de los ciudadanos de las sociedades regionales, dicho proyecto consiste en afirmar contra desorden (Concertación) y tiranía (Alianza) la doble dimensión del hombre: su dimensión vertical, espiritual y profunda y su dimensión horizontal, material y yaciente. El regionalismo revolucionario, en este sentido, establece como principio que el ser humano debe tenerla posibilidad de vivir cerca de su lugar de nacimiento, si ese es su deseo, y que debe encontrar en él opciones suficientes para conseguir prosperidad y apertura intelectual; añade que este hombre debe participar en la elaboración de sociedades cada vez más amplias y convertirse responsable de un mundo que está llamado a organizar.


No debe dudar del éxito de esta noble misión, pues como resortes morales tiene la solidaridad humana inmediata y la solidaridad internacional, pero más aún tiene el acervo espiritual de cada Región, ello debe ser un activo, pues si reivindicamos el respeto protección y difusión de las tradiciones regionales, dentro de las primeras estará siempre la tradición religiosa, quien guía y sustenta la fe sencilla aunque pétrea del Pueblo.


Sin lugar a dudas, la hora de este regionalismo, el regionalismo revolucionario, ha llegado; lA cultura se hace planetaria y, al mismo tiempo, se siente el vértigo de una globalización desbocada. El hombre necesita hallar de nuevo sus raíces para aceptar la ampliación de su destino. El hombre moderno debe estar enraizado para poder legítimamente ser y sentirse cosmopolita, para poder compartir, debe previamente tener algo que aportar, y ese “algo” se llama IDENTIDAD.


La gran tarea que tiene en sus manos el regionalismo es tan noble como desafiante, se empeña en liberar al hombre de l explotación y alienación consecuente, de l que es víctima, por ende, dicha tarea no se puede realizar con pereza, antes bien, es una lucha encarnizada, sí, una pelea contra y una pelea a favor de. El regionalismo es una moral de combate. Exige a todos los camaradas, adherentes y simpatizantes un vigor ético y político constante en la comprensión de todos y cada uno de los subterfugios ideológicos y propagandísticos que las tiranías (¿cuáles? Pues la del Estado Centralista y la del Mercado Darwinista) los cuales son utilizados siempre para confundir y alienar a los ciudadanos.


El regionalismo es también una salvaguarda feroz de los valores espirituales y sociales humanos: constituye en movimiento síntesis sucesivas, es decir, se esfuerza por hallar en su contenido ético-cultural siempre un campo nuevo, prueba de ello es que, en lo que respecta a los ciudadanos de las regiones chilenas, la síntesis actualmente concebible es de una cultura étnica y/o histórica, una cultura chilena y una cultura latinoamericana. Lo cual exige previamente como condición una vida material digna y mínimamente asegurada y una promoción de la ciudadanía en dichos tres planos.


Con estos principios, con esta teoría y praxis, nadie pude dudar que la revolución regionalista se inscribe en la historia, como movimiento social y político por naturaleza democrático, culturalmente reivindicativo y políticamente autóctono, probo y coherente. Pero cuidado, no se puede concebir ni preconizar el amor al enraizamiento de manera mediocre, en un terruño que se pareciera a una reserva etnográfica, sino como un enraizamiento en el destino manifiesto, histórico y autónomo de una población, ampliándolo en círculos concéntricos. A devolverle pues, al hombre la tierra de su ser y abridle, en consecuencia, la tierra del mundo.


2. Patriotismo y Nacionalismo, bajo la lupa del Regionalismo:


Un pensador anónimo, señalaba lo siguiente: “El patriota ama a su país,; el nacionalista desprecia la patria de los demás”, unas palabras sabias y sentidas, los regionalistas creemos de verdad en un genuino espíritu de amor a la Patria, a eso debe llamársele patriotismo, en cambio el nacionalismo, es una palabra tan cargada negativamente por quienes la han enarbolado como bandera para su causa, que muchos arrugan su nariz de sólo oír el término.


El verdadero regionalista, siempre será un buen patriota, tal como dice Gabriela Mistral en su prosa Regionalismo, parafraseándola, diremos que mira el todo como propio, pero lo entiende por su tierra, es decir, al amar a Chile, lo ama desde la perspectiva de su Región, es muy difícil, casi imposible, dice ella, que existan personas que puedan amar concientemente en toda su extensión, algo que no conocen ni entienden, y ella que sí lo conocía y entendía, se reconocía incapaz , se reconocía, en suma, una genuina regionalista (y patriota) y no nacionalista, ¡bravo por Gabriela!


Los Regionalistas tienen como imperativo moral, el rescate, protección, restablecimiento y difusión de todos los valores tradicionales que constituyen el patrimonio cultural de su Región amada, en ello se incluyen los factores religiosos, idiomáticos, folclóricos, culturales, ente otros. Se incluye dentro de todos los mencionados el patrimonio intangible (ese oculto en medio de recetas de comida que se remontan en el tiempo, de leyendas y cuentos de almas en pena, de explicaciones mitológicas sobre por qué suceden ciertos hechos astronómicos o geológicos; en suma, ese sazón que la digna y auténtica gente del pueblo proporciona a la cotidianeidad de la vida regional).

Camaradas regionalistas, tengan siempre presente esto: Todos los enemigos del regionalismos nos acusarán de los siguientes cargos legales y/o morales: antipatriotas, separatistas, rebeldes, provincianos (como si serlo fuera un insulto per se), retrógrados, premodernos, acientíficos, defensores del Chile inmóvil, sin contar las descalificaciones de siempre, o sea, “hacerle el juego a la derecha” y “vendidos a la dictadura”, sí damas y caballeros, ríanse nomás, pero esas descalificaciones vienen premunidas, cual arma arrojadiza, de negación, exclusión y alienación, insisto el sendero que debe transitar el pueblo regionalista hacia su destino manifiesto que es alcanzar el pleno Chile Regional estará plagado de trampas, escaramuzas, refriegas, las más de las veces y de confrontaciones directas las menos (y ni tanto, ni tan poco).


Por todo lo anterior, se requieren hombres de verdad (varones y mujeres) que estén dispuestos a luchar y sufrir por el destino de su Región (en especial) y de las Regiones (en general) pues solamente salvando a las Regiones del estado de postración moral, social, económica y política en el que se encuentran sumidas, solamente entonces, insisto, se podrá sacar a Chile del tedio e inmovilismo que le impide llegar al umbral de su desarrollo social y económico, sin perder los valores espirituales y sociales que son su acervo esencial, sin los cuales devendría en un Chile enajenado de sus valores, indigno de ser vivido, sería cualquier cosa menos un país… menos nuestra Patria, Dios no lo quiera y nosotros tampoco, por ende, a trabajar preparando los cimientos de la escuela de formación regionalista, la cual permitirá el día de mañana, el triunfo democrático en la urnas de nuestros postulados y la instauración de la Revolución Regionalista.

LA REGIÓN JURÍDICA QUE NECESITAMOS

LA REGIÓN QUE NECESITAMOS JURÍDICAMENTE




Por Juvenal Urízar Alfaro.
Delgado Coordinadora Regionalista
Pro Legalización del P.R.I. en la Región de Coquimbo




ESTIMADOS CAMARADAS REGIONALISTAS, ADHERENTES Y SIMPATIZANTES:

Primero que todo, debemos tener muy en claro que, jurídicamente la Región, como persona jurídica, no existe en Chile, no existe ningún bien mueble ni inmueble que esté inscrito a nombre de la región tal o cual, eso se debe a que la Región (o las Regiones, si se quiere amplificar el término) no tienen personalidad jurídica ni menos patrimonio propio, a eso nos avocaremos en este documentos de trabajo, pensar la Región que necesitamos, más que la que queremos o merecemos, pues existe un refrán qe dice: “lo mejor es enemigo de lo bueno”, así las cosas, no hay que engolosinarse fabricando entelequias jurídicas divorciadas de la realidad.


A.- PERSONALIDAD JURÍDICA: La Región debe comenzar existiendo como peroran jurídica, hoy por hoy solamente existen órganos centralistas que dicen estar al servicio de la Región, ellos son el Intendente y el Consejo Regional (Core) que unidos conforman el Gobierno Regional, el cual por cierto no gobierna, sino que solamente administra… ¿qué administra entonces? El presupuesto regional, de dónde sale éste, mayoritariamente del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, dicho Fondo ¡oh sorpresa! Es manejado por el poder central.


No está demás decir que el Intendente (Órgano ejecutivo del Consejo Regional) no es elegido democráticamente, es designado por el Presidente de la República, es un funcionario del Ministerio del Interior, su jefe directo es el Ministro del Interior, es justamente el Intendente quien gobierna la Región, representando al Presidente de la República, paralelamente es parte del Gobierno Regional, esa misión esquizofrénica de ser regional por un lado y centralista por itrio no resiste mayor análisis, siempre hará lo que indique el poder central, de lo contrario pierde su puesto. Por otra parte el Consejo Regional es elegido indirectamente, ya que el cuerpo electoral que sufraga por ellos está constituido por los concejales de las comunas de la Región de que se trate, perpetuando el reparto binominalista en toda las esferas de poder.


Bueno decíamos que el Intendente junto al Consejo Regional, conforman al Gobierno Regional, quien solamente administra, a pesar de lo que diga su nombre, éste ente sí tiene personalidad jurídica y patrimonio propio, pero carece de reales facultades ejecutivas, ellas las tiene el Intendente, y ya sabemos qué es lo que sucede con él, obviamente tiene facultades normativas, resolutivas y fiscalizadoras, que poco ynada han hecho para el buen devenir de las Regiones.


B.- PATRIMONIO PROPIO: La Región que necesitamos merece tener un eficaz conjunto de bienes dispuesto para la consecución de sus fines, un patrimonio propio y más allá de tener edificios, mobiliario, computadores, teléfonos y camionetas, debe tener derecho a la propiedad Regional, esto es, medios de recaudación de fondos directos o indirectos que le permitan por sí sólo la consecución de sus fines; dichas fuentes de recursos pueden ser, entre otras:

1. CREACIÓN DEL ERARIO REGIONAL: Así como existe un Fisco de Chile, quien se beneficia de la actividad económica del Estado y, a su turno, responde civilmente por las obligaciones contractuales, cuasi contractuales, delictuales, cuasi delictuales y legales que realicen los agentes del Estado, así también debe crearse un Erario Regional en cada Región del País, con iguales atribuciones en lo que respecta a beneficiarse de la actividad económica realizada por la Región como ente público, como asimismo responder civilmente por la responsabilidad generada por la actividad de sus agentes en el ejercicio de sus funciones.
2. EMPRESAS DE PROPIEDAD REGIONAL: Se trata de bienes cuya propiedad es comunitaria, no corresponden ni al Fisco ni a los privados, sino a la Región, ojalá se traten de empresas de clara identificación regional, que contribuyan con sus utilidades a aumentar los fondos del erario regional; así pues e le norte deberían haber empresas mineras y de la rama de la pesca y piscicultura, como en el sur lecheras, y del área silvícola y salmonera. Todas ellas deben ser guiadas con criterio estrictamente técnico, autónomas del ejecutivo regional, fiscalizadas por la asamblea regional y sus funcionarios deben ser independientes.
3. FIJACIÓN DE TRIBUTOS REGIONALES: Obviamente con clara identificación regional o local, pueden ser exigidos directamente o, fin de no aumentar la carga tributaria chilena, perfectamente se puede negociar con el poder central que su pago sea considerado como crédito en contra de un impuesto nacional, como por ejemplo, el IVA.
4. AUTONOMÍA CREDITICIA: Las Regiones deben tener la facultad de poder colocar en el mercado de capitales bonos soberanos autonómicos de renta fija o de renta variable de bajo riesgo, como asimismo, endeudarse autónomamente del poder central, claramente deben existir unos límites claros, definidos, a fin que no se produzca el caos, causa de una mala gestión. Por nada obsta al derecho de poder colocar en bolsas nacionales e internacionales bonos soberanos de los Gobiernos Regionales, máxime si están respaldados con las utilidades que año a año entregarán sus empresas o tributos recaudados.
5. FACULTAD DE ASOCIARSE CON PRIVADOS PARA PROYECTOS ECONÓMICOS (CLUSTER Y JOIN VENTURE): A fin de recaudar mayores utilidades, para cubrir los costos de la inversión social regional, el ejecutivo regional debe tener la capacidad de asociarse con privados intra o extra región (en este caso nacionales o extranjeros) ello, con el propósito de emprender actividades económicas sobradamente lucrativas, incluso puede explorar en una primera fase, con le mundo rural de su región, desarrollando productos agropecuarios de categorías premium y super Premium o con la minería artesanal o pequeña obteniendo generosos productos destinados esencialmente a la exportación hacia mercados que sepan pagar bien por ellos (tales como vinos, quesos, carne, leche, piedras semipreciosas, entre otros).


C.- OTROS ASPECTOS RELEVANTES: Junto a la personalidad jurídica y patrimonio propio de la Región que necesitamos desde ayer, reclamamos como propia hoy, pero que tendremos recién el día de mañana se encuentran los temas de las competencias y atribuciones:


Las competencias son las tareas que deberá cumplir la Región como ente público y las atribuciones serán las herramientas legales, las facultades que dispondrá para cumplir y hacer cumplir dichos fines regionales; ello nos lleva a un proceso de pensamiento que necesariamente desembocará que no toda las regiones pueden tener las mismas competencias y atribuciones que sus pares, ya que, ello necesariamente dependerá del grado que aún necesiten del poder central para sus subsistencia, pues, para qué andamos con cosas, hay regiones más provistas de medios humanos, técnicos, financieros, académicos y naturales que otras y ello redundará indefectiblemente que aspiren a tener un grado de justa autonomía que otra u otras regiones no podrán aspirar por ahora, ello no debe movernos a peleas, envidias o recriminaciones, antes bien debe potenciar la sinergia y cohesión del bloque regionalista, para cooperar en la nivelación de las regiones; lo anterior es materia de discusión, tan profunda como necesaria.

LA REGIÓN JURÍDICA QUE NECESITAMOS

LA REGIÓN QUE NECESITAMOS JURÍDICAMENTE




Por Juvenal Urízar Alfaro.
Delgado Coordinadora Regionalista
Pro Legalización del P.R.I. en la Región de Coquimbo




ESTIMADOS CAMARADAS REGIONALISTAS, ADHERENTES Y SIMPATIZANTES:

Primero que todo, debemos tener muy en claro que, jurídicamente la Región, como persona jurídica, no existe en Chile, no existe ningún bien mueble ni inmueble que esté inscrito a nombre de la región tal o cual, eso se debe a que la Región (o las Regiones, si se quiere amplificar el término) no tienen personalidad jurídica ni menos patrimonio propio, a eso nos avocaremos en este documentos de trabajo, pensar la Región que necesitamos, más que la que queremos o merecemos, pues existe un refrán qe dice: “lo mejor es enemigo de lo bueno”, así las cosas, no hay que engolosinarse fabricando entelequias jurídicas divorciadas de la realidad.


A.- PERSONALIDAD JURÍDICA: La Región debe comenzar existiendo como peroran jurídica, hoy por hoy solamente existen órganos centralistas que dicen estar al servicio de la Región, ellos son el Intendente y el Consejo Regional (Core) que unidos conforman el Gobierno Regional, el cual por cierto no gobierna, sino que solamente administra… ¿qué administra entonces? El presupuesto regional, de dónde sale éste, mayoritariamente del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, dicho Fondo ¡oh sorpresa! Es manejado por el poder central.


No está demás decir que el Intendente (Órgano ejecutivo del Consejo Regional) no es elegido democráticamente, es designado por el Presidente de la República, es un funcionario del Ministerio del Interior, su jefe directo es el Ministro del Interior, es justamente el Intendente quien gobierna la Región, representando al Presidente de la República, paralelamente es parte del Gobierno Regional, esa misión esquizofrénica de ser regional por un lado y centralista por itrio no resiste mayor análisis, siempre hará lo que indique el poder central, de lo contrario pierde su puesto. Por otra parte el Consejo Regional es elegido indirectamente, ya que el cuerpo electoral que sufraga por ellos está constituido por los concejales de las comunas de la Región de que se trate, perpetuando el reparto binominalista en toda las esferas de poder.


Bueno decíamos que el Intendente junto al Consejo Regional, conforman al Gobierno Regional, quien solamente administra, a pesar de lo que diga su nombre, éste ente sí tiene personalidad jurídica y patrimonio propio, pero carece de reales facultades ejecutivas, ellas las tiene el Intendente, y ya sabemos qué es lo que sucede con él, obviamente tiene facultades normativas, resolutivas y fiscalizadoras, que poco ynada han hecho para el buen devenir de las Regiones.


B.- PATRIMONIO PROPIO: La Región que necesitamos merece tener un eficaz conjunto de bienes dispuesto para la consecución de sus fines, un patrimonio propio y más allá de tener edificios, mobiliario, computadores, teléfonos y camionetas, debe tener derecho a la propiedad Regional, esto es, medios de recaudación de fondos directos o indirectos que le permitan por sí sólo la consecución de sus fines; dichas fuentes de recursos pueden ser, entre otras:

1. CREACIÓN DEL ERARIO REGIONAL: Así como existe un Fisco de Chile, quien se beneficia de la actividad económica del Estado y, a su turno, responde civilmente por las obligaciones contractuales, cuasi contractuales, delictuales, cuasi delictuales y legales que realicen los agentes del Estado, así también debe crearse un Erario Regional en cada Región del País, con iguales atribuciones en lo que respecta a beneficiarse de la actividad económica realizada por la Región como ente público, como asimismo responder civilmente por la responsabilidad generada por la actividad de sus agentes en el ejercicio de sus funciones.
2. EMPRESAS DE PROPIEDAD REGIONAL: Se trata de bienes cuya propiedad es comunitaria, no corresponden ni al Fisco ni a los privados, sino a la Región, ojalá se traten de empresas de clara identificación regional, que contribuyan con sus utilidades a aumentar los fondos del erario regional; así pues e le norte deberían haber empresas mineras y de la rama de la pesca y piscicultura, como en el sur lecheras, y del área silvícola y salmonera. Todas ellas deben ser guiadas con criterio estrictamente técnico, autónomas del ejecutivo regional, fiscalizadas por la asamblea regional y sus funcionarios deben ser independientes.
3. FIJACIÓN DE TRIBUTOS REGIONALES: Obviamente con clara identificación regional o local, pueden ser exigidos directamente o, fin de no aumentar la carga tributaria chilena, perfectamente se puede negociar con el poder central que su pago sea considerado como crédito en contra de un impuesto nacional, como por ejemplo, el IVA.
4. AUTONOMÍA CREDITICIA: Las Regiones deben tener la facultad de poder colocar en el mercado de capitales bonos soberanos autonómicos de renta fija o de renta variable de bajo riesgo, como asimismo, endeudarse autónomamente del poder central, claramente deben existir unos límites claros, definidos, a fin que no se produzca el caos, causa de una mala gestión. Por nada obsta al derecho de poder colocar en bolsas nacionales e internacionales bonos soberanos de los Gobiernos Regionales, máxime si están respaldados con las utilidades que año a año entregarán sus empresas o tributos recaudados.
5. FACULTAD DE ASOCIARSE CON PRIVADOS PARA PROYECTOS ECONÓMICOS (CLUSTER Y JOIN VENTURE): A fin de recaudar mayores utilidades, para cubrir los costos de la inversión social regional, el ejecutivo regional debe tener la capacidad de asociarse con privados intra o extra región (en este caso nacionales o extranjeros) ello, con el propósito de emprender actividades económicas sobradamente lucrativas, incluso puede explorar en una primera fase, con le mundo rural de su región, desarrollando productos agropecuarios de categorías premium y super Premium o con la minería artesanal o pequeña obteniendo generosos productos destinados esencialmente a la exportación hacia mercados que sepan pagar bien por ellos (tales como vinos, quesos, carne, leche, piedras semipreciosas, entre otros).


C.- OTROS ASPECTOS RELEVANTES: Junto a la personalidad jurídica y patrimonio propio de la Región que necesitamos desde ayer, reclamamos como propia hoy, pero que tendremos recién el día de mañana se encuentran los temas de las competencias y atribuciones:


Las competencias son las tareas que deberá cumplir la Región como ente público y las atribuciones serán las herramientas legales, las facultades que dispondrá para cumplir y hacer cumplir dichos fines regionales; ello nos lleva a un proceso de pensamiento que necesariamente desembocará que no toda las regiones pueden tener las mismas competencias y atribuciones que sus pares, ya que, ello necesariamente dependerá del grado que aún necesiten del poder central para sus subsistencia, pues, para qué andamos con cosas, hay regiones más provistas de medios humanos, técnicos, financieros, académicos y naturales que otras y ello redundará indefectiblemente que aspiren a tener un grado de justa autonomía que otra u otras regiones no podrán aspirar por ahora, ello no debe movernos a peleas, envidias o recriminaciones, antes bien debe potenciar la sinergia y cohesión del bloque regionalista, para cooperar en la nivelación de las regiones; lo anterior es materia de discusión, tan profunda como necesaria.

viernes, 5 de enero de 2007


GABRIELA MISTRAL. LA GRAN REGIONALISTA.

“REGIONALISMO”, Extracto de: “Breve descripción de Chile”, Conferencia dada en Málaga, España, Anales de la U. de Chile, 29, Trimestre de 1934


REGIONALISMO


Ya en el final de Atacama comienza la llamada "Zona de Transición"", que cubre Coquimbo, Valparaíso y Aconcagua.
Se la llama así porque en ella el desierto cede, con valles, todavía pequeños, pero ya muy fértiles, el 'de Huasco, el de Elqui y el de Aconcagua. Se llama también "Zona de los Valles Transversales". La Cordillera manda hacia la costa estribaciones bajas y el suelo aparece a la vez montañoso y asequible y está sembrado de unas tierras limosas, bastante benévolas para el cultivo. Ésta es mi región, y lo digo con particular mimo, porque soy, como ustedes, una regionalista de mirada y de entendimiento, una enamorada de la "patria chiquita", que sirve y aúpa a la grande. En geografía como en amor, el que no ama minuciosamente, virtud a virtud y facción a facción, el atolondrado, que suele ser un vanidosillo, que mira conjuntos kilométricos y no conoce y saborea detalles, ni ve, ni entiende, ni ama tampoco.
Para mí no existe la imagen infantil de la región como una de las vértebras o como uno de los miembros de la patria. Mejor me avengo, para dar metáfora al concepto, con aquello que los ocultistas de la Edad Media llamaban el microcosmo y el macrocosmo. La región contiene a la patria entera, y no es su muñón, su cola o su cintura. El problema del país, aunque parezca no interesar a tal punto, retumba en él; las actividades de los centros mayores, industriales o de cultura, y no digamos la política, alcanzan tarde o temprano a la región, con su bien o con su mal. El sentido de la segmentación del país en la forma de la tenia, que cortada vive como entera, no me convence.
Pero menos entiendo el patriotismo sin emoción regional. La patria como conjunto viene a ser una operación mental para quienes no la han recorrido legua a legua, una especulación más o menos lograda, pero no una realidad vivida sino por hombres superiores. La patria de la mayoría de los hombres, por lo tanto, no es otra cosa que una región conocida y poseída; y cuando se piensa con simpatía el resto, no se hace otra cosa que amarlo como si fuese esto mismo que pisamos y tenemos. El hombre medio no tiene mente astronómica ni imaginación briosa y hay que aceptarle el regionalismo en cuanto a la operación que está a su alcance.
La pequeñez, la penuria, hasta las llagas de la región nada le importan. Él es un amante o un, devoto y las cubre o las transmuta. 0 esconde o transfigura.
Pequeñez, la de mi aldea de infancia, me parece a mí la de la hostia que remece y ciega al creyente con su cerco angosto y blanco. Creemos que en la región, como en la hostia, está el Todo; servimos a ese mínimo llamándolo el contenedor de todo, y esa miga del trigo anual que a otro hará sonreír o pasar rectamente, a nosotros nos echa de rodillas.
He andado mucha tierra y estimado como pocos los pueblos extraños. Pero escribiendo, o viviendo, las imágenes nuevas me nacen siempre sobre el subsuelo de la infancia; la comparación, sin la cual no hay pensamiento, sigue usando sonidos, visiones y hasta olores de infancia, y soy rematadamente una criatura regional y creo que todos son lo mismo que yo.
Somos las gentes de esta zona de Elqui mineros y agricultores en el mismo tiempo. En mi valle el hombre tomaba sobre sí la mina, porque la montaña nos cerca de todos lados y no hay modo de desentenderse de ella; la mujer labraba en el valle. Antes de los feminismos de asamblea y de reformas legales, 50 años antes, nosotros hemos tenido allá en unos tajos de la Cordillera el trabajo de la mujer hecho costumbre. He visto de niña regar a las mujeres a la medianoche, en nuestras lunas claras, la viña y el huerto frutal; la he visto hacer totalmente la vendimia; he trabajado con ellas en la llamada "pela del durazno", con anterioridad a la máquina deshuesadora; he hecho sus arropes, sus uvates y sus infinitos dulces llevados de la bonita industria familiar española.
El valle es casi un tajo en la montaña. Allí no queda sino hambrearse o trabajar todos, hombres, mujeres y niños. El abandono del suelo se ignora: esas tierras como de piel sarnosa de lo baldío o de lo desperdiciado. Donde no hay roca viva que aúlla de aridez, donde se puede lograr una hebra de agua, allí está el huerto de durazno, de pera y granado; o está, lo más común, la viña crespa y latina, el viñedo romano y español, de cepa escogida y cuidada. El hambre no la han conocido esas gentes acuciosas, que viven su día, podando, injertando o regando; buenos hijos de Ceres, más blancos que mestizos, sin dejadeces criollas, sabedores de que el lote que les tocó en suerte no da para mucho y cuando más da lo suficiente; casta sobria en el comer, austera en el vestir, democrática por costumbre mejor que por idea política, ayudándose de la granja a la granja y de la aldea a la aldea. Y raza sana, de vivir la atmósfera y el arbolado, de comer y beber fruta, cereales, aceites y vinos propios, y de recibir las buenas carnes de Mendoza, que nos vienen en arreos frecuentes de ganado. Nos han dicho avaros a los elquinos sin que seamos más que medianamente ahorradores, y nos han dicho egoistones por nuestro sentido regional... Nos tienen por poco inteligentes a causa de que la región nos ha puesto a trabajar más con los brazos que con la mente liberada. Pero los niños que de allí salimos sabemos bien, en la extranjería, qué linda vida emocional tuvimos en medio de nuestras montañas salvajes, qué ojo bebedor de luces y de formas y qué oído recogedor de vientos y aguas sacamos de esas aldeas que trabajan el suelo amándolo cerradamente y se descansan en el paisaje con una beatitud espiritual y corporal que no conocen las ciudades letradas y endurecidas por el tráfago.
Cuatro ciudades valiosas en la zona: Copiapó, al norte, antiguo centro minero; La Serena, fundada con ese nombre por honrar a Valdivia el extremeño; Valparaíso, el primer puerto del Pacífico después de San Francisco, ciudad de ayer, ya que el viejo nos lo destruyó un terremoto; y San Felipe, sobre la línea del Transandino y asentada en valle delicioso.

REGIÓN Y REGIONALISMO HOY

REGIÓN Y REGIONALISMO:
EL PROBLEMA REGIONAL EN EL CHILE DEL SIGLO XXI


¿Qué es una Región? ¿Cómo Podemos definirla, a fin que abarquemos el conjunto de los variados elementos que la conforman? ¿Es lo mismo una región en Chile, en Italia, en Francia o en España? Desde el punto de vista de la Ciencia Política, entendemos a la Región como una entidad histórica y cultural asentada en un territorio limitado, al interior de un Estado nacional que tiende a distinguirse con su propia visión e identidad y a diferenciarse políticamente de las demás entidades territoriales. En virtud de esta definición, territorio, población, identidad, recursos y proyecto de futuro, pueden considerarse como los elementos constitutivos de la entidad regional en ésta época.

LA ENTIDAD REGIONAL: ELEMENTOS CONSTITUTIVOS

Justamente, a la luz de la Ciencia Política, los elementos constitutivos de la entidad regional, de acuerdo a definición anterior, suponen o entrañan cinco realidades, las cuales se interrelacionan, ellas son:
a) La pertenencia a un Estado nacional que define los límites políticos y administrativos de un territorio, y que brinda entonces en el sustrato o componente territorial de la región;
b) La existencia de un grupo humano radicado que se constituye en una comunidad humana, en definitiva, una SOCIEDAD susceptible de definir una visión y un proyecto futuro de Región, en función de los recursos disponibles, de su esfuerzo en el tiempo y de su voluntad de permanencia, y que sería el componente humano de la entidad regional;
c) La clara identificación de un conjunto de religiones, doctrinas, creencias, tradiciones, costumbres y valores comunes que forman una identidad cultural propia y distinta y le otorgan un sentido de pertenencia, y que se constituye en el componente identitario o cultural de la entidad regional;
d) la existencia de un conjunto de recursos susceptibles de constituirse en la base material y económica para el desarrollo humano de la comunidad regional, dentro de la diversidad de sus localidades componentes, y que denominamos el componente económico-material de la entidad regional; y
e) La formación y permanencia en el tiempo, de una visión común y de un proyecto de región compartido y acompañado de una voluntad colectiva de impulsarlo y materializarlo, y que sería el componente prospectivo o programático de la entidad regionalEstado, nación y región.

Desde el punto de vista de la Ciencia Política moderna, resulta evidente que el Estado nacional se encuentra sometido, desde mediados del siglo XX a una doble presión que tiende a cuestionar sus bases de sustentación (nos referimos a la llamada crisis del Estado nación). Históricamente además, los fenómenos regionalistas y localistas fueron anteriores a la formación del Estado nacional, como es el caso muy frecuente en América Latina y en Chile en particular, donde la trayectoria de los regionalismos (una historia aún no escrita, por lo demás...) sigue paralela a la formación del Estado republicano independiente y a la cristalización de la idea nacional. Por un lado, las presiones y demandas regionalistas y localistas, apuntan a ir produciendo un traspaso progresivo (y no siempre fácil) de competencias, recursos y poderes, desde el Estado central hacia las unidades territoriales regionales y locales, lo que puede constituirse en un factor de debilitamiento de la entidad estatal tradicional. Y por el otro lado, el Estado nación recibe las presiones provenientes de la tendencia general hacia la globalización y hacia la formación paulatina de bloques continentales (la llamada "continentalización" del planeta), con la irrupción de entidades supra-nacionales y supra-estatales que, también a su manera, apuntan a ir despojando al Estado nacional soberano de sus tradicionales competencias exclusivas. El fenómeno de la Unión Europea está allí ante nosotros, como una prueba empírica de este fenómeno. Puede hablarse de que a lo largo de un prolongado ciclo histórico al cual estamos asistiendo, desde la segunda post-guerra, a una suerte de desconstrucción paulatina del Estado nacional tradicional, tensionado por dos grandes corrientes, que intentan ir privando al aparato estatal-nacional de sus prerrogativas y soberanías anteriores.
Las tendencias regionalistas, descentralizadoras y desconcentradoras que se manifiestan en todo el mundo, obedecen a su vez, a un retorno identitario, y a una relativa pérdida de legitimidad del Estado nacional como "institución de instituciones", procedimientos y normas centralizadas, de la que son responsables tanto los estatismos de todo color que se desarrollaron en la primera mitad del siglo XX, como las orientaciones anti-estatales que los liberalismos han implantado como políticas. Al hundirse el Estado de Bienestar (de los liberales keynesianos) y el Estado socialista monolítico (de los marxistas ortodoxos), el Estado nacional contemporáneo ha quedado disminuido en sus bases legitimadoras, frente al contrapeso cada vez más visible y eficaz de las regiones y comunas, que disponen ahora cada vez más de más recursos y atribuciones. Es una suerte de implosión o de deconstrucción del Estado, proveniente desde el interior mismo de la entidad nacional. La región es una realidad socio-cultural que desde los orígenes de la época moderna, ha resultado sumergida al interior de la entidad nacional. Cuando se formaron las primeras naciones modernas, las entidades regionales pre-existentes fueron enmarcadas y reguladas por el nuevo Estado nacional. Por lo tanto, la región subyace a la nación. Pero, entre las antiguas naciones europeas (formadas desde el siglo XVIII) y las nuevas naciones latinoamericanas (formadas desde el siglo XIX y XX), hay una diferencia fundamental. En aquellas formaciones, la nación era anterior al Estado, es decir, las naciones se consolidaron mediante la cristalización y unificación de sus regiones y localidades, y solo a continuación se formó el Estado moderno. Pero en las nuevas naciones de América Latina, lo fundamental es que el Estado formó y organizó política, jurídica y territorialmente a la nación (en un proceso de construcción nacional que aún se está produciendo), de manera que las regiones solo vinieron a aparecer cuando el Estado ya estaba organizado y estructurado. Esto explica el distinto protagonismo político que es posible percibir, entre las regiones de los Estados europeos (dotadas de privilegios, atribuciones y recursos considerables, y con una fuerte tradición histórica y cultural), y las regiones de los países latinoamericanos (dependientes, debilitadas y subsidiadas por un Estado concentrador y centralizado). A su vez, la compleja relación entre el sentimiento del patriotismo y el sentimiento regionalista, permite comprender también los límites del fenómeno regionalista. No debe olvidarse que las sociedades latinoamericanas forman históricamente Estados que son omnipresentes, es decir, organizaciones estatales que tienden a dominar la totalidad del espectro político y la realidad política y que producen además, sociedades civiles débiles y poco organizadas, por lo que la mentalidad predominante es de un estatismo condescendiente.

LA REGIÓN COMO UNA REALIDAD SIMBÓLICA: EL PARADIGMA REGIONALISTA

Los regionalismos, como fenómeno político, no surgen de la nada; por el contrario, debajo de los partidos y movimientos que pretenden aglutinar los intereses regionalistas, subyacen complejos ideales, intereses sentimientos y aspiraciones, cuyo significado debe ser cada vez descifrado. En primer lugar, el regionalismo se sustenta en un apego ancestral a la tierra, al terruño, a un territorio que es considerado como propio y como fruto de generaciones de familias que han "echado raíces". Todo regionalismo moderno se asienta fuertemente en un poderoso sentido de pertenencia a un territorio, un sentido de pertenencia territorial que tiende a valorar positivamente la geografía propia, y a diferenciarla de las características físicas de otras entidades regionales. En la simbología y el imaginario colectivo regionalista siempre se hace referencia en primer lugar a la pertenencia territorial y a la identidad profundamente asociada a un lugar, a un territorio, a una geografía distinta y propia. "Esta es mi tierra, aquí nací y aquí probablemente moriré", bien podría ser una síntesis que expresa este aspecto del fenómeno regionalista como creencia. El origen regional y local adquiere una importancia fundamental a la hora de distinguir y diferenciar al hijo o hija originario de una región, respecto del visitante o del inmigrante que viene de otras regiones o países. Hay así políticamente un regionalismo originario (surgido del propio nacimiento en una región), a diferencia de un regionalismo de adopción. En segundo lugar, el regionalismo se manifiesta exteriormente como un sentimiento de adhesión y de valoración positiva de la propia región.

El regionalista siempre establece una comparación -aunque sea subjetiva e involuntaria- entre la condición de su propia región respecto de otras regiones y de la capital. El regionalismo adhiere a lo propio, para distinguirlo de lo ajeno. El sentimiento de pertenencia es tan fuerte como el sentimiento de sentirse viviendo en un territorio único e irrepetible, con características paisajísticas y de recursos que no se encuentran en la misma combinación, en ningún otro lugar del mundo. Es desde este sentimiento de apego y de pertenencia, de donde emanan la nostalgia del que vive lejos, la añoranza del exiliado o del emigrante y el deseo profundo de regresar del que ha salido en busca de otros horizontes.

La región es un sentimiento apegado a la tierra, al territorio propio en el que la familia ha crecido y ha dejado descendencias. El apego regionalista se afirma incluso en el hecho de haber ido muriendo los ancestros en el mismo terruño, lo que implica raíces sentimentales, filiales, fraternales, maternales y paternales que perduran en el tiempo. La región es un sentimiento apegado a la familia, es decir, a una sucesión de generaciones que en el tiempo han dado hijos y nietos, abuelos y tíos, y que al permanecer radicados en el mismo territorio, construyen sus vidas, fabrican su porvenir y hacen región incluso con el solo hecho de permanecer.

Podría afirmarse que no hay región sin un territorio físico, pero se trata de una realidad incompleta. En verdad, la región es un sentimiento de apego tan fuerte, que no basta con vivir en dicho terruño para sentir amor por el; el que ha emigrado alimenta en su vida cotidiana sus recuerdos, precisamente reivindicando y repitiendo los mismos rituales, tradiciones y costumbres que le hacen sentir como si viviera en su región de origen. El que ha emigrado, se siente cerca aunque esté lejos. El regionalismo moderno es una mirada hacia el resto del país, desde la perspectiva de la propia región, y por lo tanto, implica siempre una crítica al centralismo y a los estilos de gobierno y administración que consideran a las regiones en una posición secundaria o subordinada con respecto a la capital. Mientras más fuerte y concentrador es el centralismo del Estado nacional y mientras más hegemónica es la posición de la capital en el conjunto del territorio nacional, mayor es la posibilidad que surja un regionalismo anti-capitalino y anti-centralista. Se trata también de un sentimiento, pero supone una manera política y cultural de ver la propia nación a la que pertenece, con los ojos del habitante de la región. Los regionalismos actuales -especialmente en América Latina y en Chile- pueden ser comprendidos como una forma particular de patriotismo radicado en una porción de la patria común. El regionalista se siente haciendo patria desde su región, y al evocar la idea patriótica, activa y pone en movimiento sentimientos nacionalistas muy poderosos, con la salvedad que su patriotismo lo entiende como una manera regional, propia y única de hacer patria. En ciertos casos, su primera patria es la región (Nación Primaria o Matria) y su segunda patria es la nación (Nación Secundaria o Patria). Finalmente cabe subrayar la importancia decisiva que tiene en la formación de la cultura y la identidad regionalistas, la re-escritura de la historia. El regionalismo supone y contiene una lectura de la historia, una historia que se escribe en la región a diferencia de la historia que la nación escribe de sí misma. Los regionalismos modernos se apoyan fuertemente en la visión histórica de la propia región, en la interpretación histórica de su propia relación con el centro, con el Estado o con la capital.

jueves, 4 de enero de 2007

AUTONOMÍA Y REGIONALISMO
La experiencia de América del Norte y Europa


INTRODUCCIÓN

La cuestión de autonomía territorial se plantea tradicionalmente en términos de separatismo (creación de un estado independiente) o de descentralización dentro de los estados existentes. Ambas fórmulas toman como punto de referencia el estado-nación tal como existe desde el siglo XIX. Pero en muchos territorios del mundo se toma como modelo el Estado – Nación, según la estricta tradición de Europa occidental y/o de América del Norte, estas fórmulas, por í mismas, no satisfacen las demandas políticas de los nuevos nacionalismos o regionalismos, que buscan una nueva definición de autonomía más que la simple descentralización, sin los peligros y el aislamiento que pueden resultar de la separación. Una evidencia derivada de las encuestas de opinión indica que un gran sector de la opinión pública, en algunos territorios históricos, es favorable a opciones políticas que combinan la máxima autonomía con la permanencia de algunas de las estructuras políticas del estado existente. ¿Es una prospectiva irreal, producto de la confusión mental o de una ilusión? Creo que no, porque los cambios que experimenta el estado contemporáneo, y el desarrollo de nuevos regímenes supranacionales crean posibilidades para establecer nuevas formas de autonomía. Pero sólo algunas regiones tienen la capacidad para aprovecharse de estas nuevas posibilidades.

Esta capacidad se ve condicionada no sólo por sus instituciones gubernamentales sino también por la naturaleza de sus sociedades civiles, sus recursos económicos, su aptitud para la movilización política y su acceso a los nuevos sistemas internacionales. En este artículo voy a tratar primero del estado-nación y de sus cambios, de los alcances internacionales, de las demandas territoriales y de la capacidad de las regiones para actuar desde las instituciones autonómicas, los estados y los regímenes internacionales.

EL ESTADO-NACIÓN

Primero: El estado-nación es una construcción ideológica, y un instrumento de movilización política (actualmente realiza funciones esenciales en materia de ideología, cultura, política y economía). Por supuesto, los nacionalistas consideran siempre que la nación es una creación natural, o quizá divina, pero la realidad es que es un proyecto histórico con fines políticos y sociales, en especial el establecimiento de un estado. La doctrina del nacionalismo del estado, desarrollada a lo largo de siglos y que ha culminado en el siglo XIX, es una fuerza poderosa. Es un instrumento importante de movilización no solamente política, sino también para el desarrollo social y económico. Pero en si mismo contiene contradicciones bien conocidas ¿cuáles son?

Primero: Insiste en que la humanidad está dividida en naciones pero no da criterios para definir a estas naciones. Por eso, es siempre posible para un grupo dentro de la nación declararse también nación con el derecho de autodeterminación. Como doctrina política, el nacionalismo es ambivalente. Es una doctrina de liberación colectiva, pero puede ser igualmente una doctrina de la subordinación de individuos o de minorías dentro de la nación definida por los nacionalistas (Es decir, lo genuinamente chileno, la “chilenidad” ¿quién la dicta, qué es ser genuinamente chileno?... intuitivamente nos imaginamos un peón en un potrero, esa imagen es propia del Chile de la Zona Central, cuna, obviamente de los creadores y defensores del modelo Centralista Político actual, esa imagen se nos ha gravado a fuego, fruto de controles sociales formales e informales… lo contrario a eso: ¿es se mal chileno o peor aún anti -chileno? cuidado).

Segundo: El estado-nación fue el marco para el desarrollo de la democracia liberal. No era en principio una necesidad histórica, pero en los hechos lo ha sido. No ha habido democracias liberales sin estado-nación (he aquí este “maridaje” entre sistema político y sistema de mercado librecambista y con capitales - golondrina).

Tercero: El estado-nación es una expresión de identidad cultural, sostenida por mecanismos de socialización, por sistemas de educación, por una regulación cultural, y por toda la serie de ceremonias civiles (prueba de ello es la creación de símbolos patrios como bandera, escudo e himno nacional y su veneración obligatoria y su burla o difamación es severamente penalizada).
Cuarto: Durante el siglo XX el estado-nación ha llegado a ser expresión de solidaridad social. Los estados de bienestar están fundados sobre el principio de solidaridad nacional que aporta la motivación para la redistribución social. Como es bien conocido, el altruismo dentro de la nación, aunque a veces difícil, es políticamente mucho más fácil que el altruismo entre naciones. (Justamente por eo, se insiste en el rol del Estado en la “redistribución del ingreso” y en la mantención y fortalecimiento de sus red asistencial en: salud, educación, vivienda, trabajo y previsión social, ente otros temas).

Quinto: El estado-nación es igualmente el marco para la regulación de relaciones entre las clases sociales. Es el marco dentro del cual la lógica del mercado se reconcilia con las reivindicaciones sociales en una serie de compromisos sociales y políticos (En este marco el Modelo de libre Mercado aparece más benévolo frente a quienes sufren sus externalidades negativas, los más pobres y la clase media, asignando una serie de beneficios sociales y comerciales, los cuales son plenamente financiables con exenciones tributarias o donaciones confines educacionales, culturales o deportivos que blanquean a las grandes empresas, todo ello con la venia, auspicio y patrocinio del estado - nación).

Sexto: El estado-nación es un mecanismo de intervención en la economía. Si en el pasado las responsabilidades económicas del estado se limitaron a la regulación del comercio exterior y los presupuestos públicos, desde la revolución keynesiana estas responsabilidades se han ampliado. Aparte de instrumentos como tarifas, control de la masa monetaria y políticas fiscales, el estado dispone hoy de mecanismos de intervención directa, como subvenciones, nacionalizaciones y planificación. Después de la segunda guerra mundial, los estados en Europa y América del Norte aceptaron la responsabilidad de mantener el pleno empleo. Desde los años sesenta, han asumido responsabilidades en el desarrollo equilibrado y la ordenación del territorio. Las políticas de desarrollo regional han estado motivadas por consideraciones económicas (utilización óptima de recursos), sociales (igualación de niveles de vida) y políticas (reforzamiento del estado-nación, conciliación entre regiones periféricas).

Finalmente, debe mencionarse el papel clásico del estado-nación, es decir, la defensa externa y la seguridad interna con el monopolio del uso legítimo de la violencia.


LOS CAMBIOS EN EL ESTADO-NACIÓN

En la época contemporánea, el estado-nación, en cuanto a su capacidad para cumplir estos roles, se ha debilitado. En Europa occidental el nacionalismo de estado, la base ideológica de los estados, se ha deslegitimizado en gran parte por sus excesos durante la era fascista. Incluso en América del Norte, el nacionalismo se ha reducido a gestos chauvinistas más que una capacidad para movilización nacional. (Por ejemplo, la respuesta a la competencia industrial japonesa fue la adopción de un tono polémico en vez de un proyecto de modernización económica nacional).

El estado-nación, como escenario para la identidad y para la democracia liberal, es disputado por las identidades territoriales, regionalismos y neo-nacionalismos (también llamado nacionalismo provincial). En algunos casos, los nuevos nacionalismos aparecen con la misma imagen que los antiguos, es decir, quieren establecer un nuevo estado-nación, con identidad exclusiva, como el antiguo, aunque con distintas fronteras. Pero más a menudo, el neo-nacionalismo representa la afirmación de una identidad pluralista, un rechazo de la teoría según la cual la humanidad está dividida en naciones. En contraste con la idea jacobina representa una concepción de la democracia en que los individuos mantienen relaciones no sólo con el estado sino también con una multitud de instituciones intermedias.

Es posible que en los países de la Comunidad Europea se produzca también una erosión de la identidad nacional, pero los indicios de ello son menos fuertes. La cultura nacional recibe presiones contradictorias. Existe una globalización de la cultura debido a la hegemonía cultural norteamericana en lengua inglesa. Pero al mismo tiempo las culturas y las lenguas de los estados-nación se enfrentan con un renacimiento de las culturas y las lenguas de las regiones y las naciones sin estado. Los efectos de la tecnología en estos dos procesos son relevantes en dos sentidos. Por una parte, la nueva tecnología de comunicación puede estimular la globalización y reforzar la dominación de América del Norte y de la lengua inglesa (en su versión americana). Por otra parte, la flexibilidad y los recursos económicos de los nuevos medios de comunicación de masas (y la nueva tecnología en los viejos, como la imprenta) hacen posible una más amplia pluralidad cultural. El resultado dependerá de los sistemas de control y regulación del mercado cultural a nivel mundial, nacional y regional.

El papel del estado - nación en la dirección de la economía se sitúa en tres direcciones: desde arriba, desde abajo y enfrente.

Desde arriba: La libertad de acción del estado y las posibilidades de seguir políticas nacionales o autárquicas son frenadas por la globalización de la economía, la libre circulación de capital, las empresas multinacionales y los regímenes internacionales. En Europa, países con proceso de Regionalización, inferior a treinta años, como Francia o España, la política económica de los gobiernos es dictada en gran parte por la necesidad de mantener la competitividad con el resto de Europa y mantenerse dentro de las normas del sistema monetario europeo (Euro). Incluso fuera de la Comunidad Europea, las posibilidades para seguir una política económica autónoma son limitadas.

Desde abajo: El rol del estado - nación en materia de política económica viene marcado por los cambios económicos territoriales, ya que el desarrollo económico es un proceso localizado que depende de específicas combinaciones de factores en cada territorio. Al mismo tiempo, las políticas de distribución de inversiones en regiones menos avanzadas y de ordenación del territorio se encuentran con las dificultades de un mundo caracterizado por la libre circulación internacional del capital. Las políticas de desarrollo regional (muy importantes en los años 1960s y 1970s) han sido recortadas en la mayoría de países europeos al igual que en América del Norte, y la ordenación del territorio es sustituida por la competencia entre regiones.

Desde Enfrente: La intervención del estado en la gestión de la economía tiene como referencia el resurgimiento de la ideología del mercado y la privatización. Esta ideología es ahora dominante no sólo entre partidos de la derecha neo-liberal sino también en la socialdemocracia.

Como contraste, el estado del bienestar, la solidaridad social y la integración social justifican el mantenimiento del intervencionismo del estado nacional, aunque en algunos casos los estados, a causa de sus dificultades fiscales, intentan descentralizar diversos gastos sociales.
La seguridad militar en Europa occidental y América del Norte ha sido transferida desde la segunda guerra mundial a organizaciones multinacionales, como la OTAN, la UEO. La seguridad interna se mantiene como responsabilidad del estado, aunque en algunos casos es compartida con gobiernos subnacionales.

Como consecuencia de estos cambios en el rol del estado, los modelos de "gestión del territorio" (territorial management) resultan cada vez más difíciles. Un ejemplo destacado es el hundimiento del sistema italiano, basado en subvenciones al Mezzogiorno y redes clientelistas gestionadas por los partidos políticos, debido al auge de las ligas en el norte del país (este proceso se debió a que la ayuda e inversión del estado – nación italiano fue utilizado por la corrupción política para desviar fondos a sectores más pobres del centro – sur de Italia, para fines políticos, esto colmó la paciencia de las regiones del norte de Italia, particularmente del “Gran Milán”, se crearon partidos regionales poderosos, pues contaban con muchos recursos de empresarios locales y cortaron dichos beneficios sociales, perjudicando a parte de los desposeídos, a pretexto que esos recursos debían ser invertidos socialmente en la Región en que se generaban y no en otras).

DEVOLUCIÓN DE PODER
La forma institucional del estado también está experimentando cambios por arriba y por abajo. Por arriba, se produce un crecimiento de regímenes internacionales, a nivel continental; por ejemplo: la Comunidad Europea, OTAN, NAFTA (Area de libre comercio norteamericano), Unión de Europa Occidental, Consejo de Europa. En la literatura sobre relaciones internacionales, hay muchas controversias sobre la definición de los regímenes internacionales, sobre su importancia y sobre la cuestión de si poseen un poder autónomo e independiente de los estados que comprenden. Aquí entiendo por régimen internacional una organización de estados con su sistema propio de reglas y con capacidad para la acción. En concreto, es muy interesante la Comunidad Europea y el sistema de libre comercio norteamericano (Estados Unidos, Canadá y México).

Al mismo tiempo, existe una tendencia en. la mayoría de estados hacia la descentralización política y administrativa. Los estados europeos han establecido regiones o comunidades autónomas, y los estados federales en América del Norte se han descentralizado más. ¿Cuales son los efectos de estos dos procesos de internacionalización a nivel continental y de descentralización interna, sobre el estado nación? Hay dos hipótesis:

1) Debilitan el estado, reduciendo sus competencias y recursos.
2) Refuerzan el estado-nación.

Esto es posible en la medida en que la internacionalización y la descentralización permitan a los estados desembarazarse de las tareas más difíciles, o con menos ganancias políticas (por ejemplo la reestructuración de la agricultura o la siderurgia, la ortodoxia fiscal y monetaria, o los efectos sociales de reestructuraciones económicas). De esta manera el estado puede reforzar su autoridad y su propia autonomía de acción. También, la necesidad de cumplir las reglas y directrices del régimen internacional puede estimular intervenciones por parte de los estados en los asuntos de competencia jurídica de los gobiernos subnacionales. Cual será el criterio concreto, es un tema para la investigación empírica.

Depende del régimen internacional, de la resistencia del estado y de la capacidad de las regiones. Los efectos estáticos pueden reforzar los estados, porque éstos no han comenzado los procesos para debilitarse, pero a largo plazo se producen efectos dinámicos. Pueden aparecer nuevos sistemas de acción, nuevos actores y nuevas relaciones para transformar el sistema de poder y limitar la libertad de acción de las elites estatales. También debe tenerse en cuenta la forma que asumen los regímenes internacionales actuales. La integración continental por la Comunidad Europea y el Acuerdo de libre comercio norteamericano no sólo afectan los estados como actores internacionales, se basan también en los principios neo-liberales del mercado y de la reducción de la esfera de acción estatal.

Existen diversas interpretaciones de los efectos políticos de la integración económica. Los adversarios canadienses al Acuerdo de libre comercio norteamericano, insisten en que la integración económica acarrea la integración política y que la independencia del país está amenazada. Los partidarios del Acuerdo por su parte, niegan esta tesis e insisten en que el estado cómo sistema de acción política puede permanecer intacto. En contraste, la teoría de la Comunidad Europea se fundamenta en la vinculación entre las dimensiones política y económica. Pero también existen diversas interpretaciones de esta nueva realidad política. Para algunos la integración europea es una especie de internacionalismo, que señala el fin del estado-nación. Para otros representa la construcción de un nuevo estado, la culminación a nivel europeo de los procesos de integración y difusión que produjeron el estado-nación histórico.

Ambas perspectivas son erróneas. La Comunidad Europea no es una forma de internacionalismo sino de construcción continental. La Comunidad no significa la construcción de un nuevo estado-nación. El estado-nación fue el producto de una época histórica específica y no se inscribe en la lógica económica o social de finales del siglo XX.

En efecto, la Comunidad Europea y el nuevo orden en América representan nuevas formas de régimen político. En el mundo emergente no hay estados con autoridad exclusiva, sino un orden variado de estados, regímenes continentales, regiones, sistemas sociales y mercados. Sin creer en la reinvención del Sacro Imperio Romano o la Liga Hanseática, se puede hacer comparaciones entre el nuevo orden político y el sistema europeo antes de la emergencia del estado- nación.
Todo esto crea un nuevo contexto para la autonomía territorial. Algunos creen que se pueden desmontar los estados, para hacer estados más pequeños dentro de los nuevos regímenes. Este es el escenario de la Europa de las Regiones, propuesta por dos tipos muy distintos de observadores. Por una parte, existen románticos y nacionalistas étnicos, que prefieren unidades "naturales", más homogéneas que los estados "artificiales" existentes (creados por maniobras políticas). Por otra parte, observadores más racionalistas, economistas o tecnócratas creen que el estado-nación es funcionalmente anticuado como consecuencia de la transferencia de competencias a las unidades de dimensiones óptimas, a nivel continental y regional. ¡Son unos aliados poco comunes los románticos y los tecnócratas! Pero existen proyectos políticos basados en esta vinculación de integración continental y nacionalismo periférico.

En Escocia y Quebec, los partidos nacionalistas proponen la independencia en Europa, o la independencia dentro del sistema de libre comercio norteamericano. Esto es visto como una manera de evitar los costos de independencia, y al mismo tiempo, como una forma de matizar el independentismo y hacer frente a las acusaciones de "separatismo", palabra difícilmente admisible en el debate político.

Pero esta política no es en realidad un compromiso entre la independencia y la autonomía regional, porque, antes de entrar en la Comunidad Europea, o en el sistema de libre comercio norteamericano, es preciso establecer la independencia.

Así no se pueden evitar los costos (económicos y políticos) de la transición mediante la adhesión al régimen internacional sin pasar por el separatismo.

Se puede también preguntar a los nacionalistas ¿qué sucede con la independencia si se cede control en la política macroeconómica, monetaria, de inmigración, de defensa, etc.? El escenario de la Europa de las Regiones subestima también la resistencia del estado-nación. No va a desaparecer tranquilamente, ya que existen intereses políticos, burocráticos y económicos (sin mencionar los militares) vinculados a los estados existentes y cuyos poderes dependen de la permanencia de las estructuras estatales.

Sin embargo, según los sondeos hay mucha gente que desea alguna combinación de independencia e integración en el estado. ¿Es una contradicción o existen posibilidades para nuevas formas de autonomía que satisfagan estos deseos? Para responder a esta pregunta, es preciso examinar las demandas territoriales con más detalle y, como su contexto cambia a consecuencia de la nueva coyuntura internacional, también es preciso examinar los estados y los regímenes internacionales.

DEMANDAS TERRITORIALES
Existe un conjunto de demandas culturales, económicas y políticas que sirven de base para la demanda de autonomía territorial y que pueden satisfacerse con mayor o menor facilidad en varios regímenes políticos nacionales e internacionales.

Primero, hay demandas culturales, sobre todo lingüísticas. La cuestión lingüística es compleja, pero me limito a algunos comentarios sobre el problema de la protección y promoción de lenguas minoritarias en el nuevo contexto internacional. De una manera muy simplificada, se puede comprobar la existencia de tres tipos de lenguas: lenguas regionales, lenguas de estado, y lenguas internacionales. Estas categorías coinciden en parte y varían según el contexto. Por ejemplo, el francés es lengua regional en el Canadá, lengua de estado en Francia y lengua internacional. El castellano también es lengua minoritaria en Estados Unidos, lengua del estado en España, y lengua internacional. Es bien conocido que una política de multilingüismo es peligrosa cuando la lengua regional es menos prestigiosa que la lengua del estado. Cuando la lengua amenazante es una lengua internacional, hay una tentación a proteger la lengua regional por una política de unilingüismo, como en Quebec. Esta política en el pasado se combinaba con una política de conservación de la sociedad tradicional y católica, de rechazo de la modernización y de proteccionismo económico. Sin embargo, para las regiones y naciones sin estado que quieren establecer una autonomía real dentro del nuevo sistema de regímenes internacionales, además de la protección de la lengua regional, es preciso el conocimiento de la lengua internacional dominante en las relaciones con el exterior.

Pero cuando la lengua de estado que amenaza la lengua regional es también la lengua internacional, hay dificultades. Ahora que la línea de las fuerzas políticas quebequeses es la proyección de Quebec en América del Norte y en el mundo, esta política misma viene dificultada por la política de unilingüismo del gobierno quebequés. En este contexto, las relaciones del territorio con el mundo exterior serían monopolizadas por la minoría bilingüe, es decir en el caso de Quebec, los anglófonos o inmigrantes del exterior. En el caso de las nacionalidades minoritarias de España, por el contrario, las relaciones con Europa pasan por lenguas (inglés, francés, alemán) que no compiten directamente con las lenguas de estas nacionalidades.

En materia económica, hay una serie de estrategias practicadas por gobiernos e intereses regionales. En el pasado, la más importante fue la estrategia de presión sobre el estado para obtener protección y subvenciones. Ésta es ahora más difícil, a causa de las presiones de la competencia internacional y de las reglas de los regímenes internacionales de libre comercio que limitan las subvenciones permitidas. Por otra parte, regionalistas/nacionalistas en países como Quebec, Cataluña y Escocia han abandonado el proteccionismo por una política de libre comercio. ¿En este contexto, cuales son las posibilidades de intervención eficaz por parte de las regiones? Hay una tentación a concentrarlas a través de subvenciones ocultas en capitales móviles, o de operaciones inmobiliarias. La evidencia parece indicar que la mayoría de intervenciones económicas por parte de gobiernos regionales y locales son ineficaces, pero las políticas más eficaces (como la inversión en educación o el estímulo de la iniciativa local) son menos espectaculares y políticamente menos atractivas. Existe un proceso de aprendizaje a través de la experiencia y un conocimiento creciente en materia de economías regionales.
Hay también demandas sociales por parte de ciudadanos, que solicitan protección contra los efectos desestabilizadores del mercado. Es una tarea difícil para las regiones porque falta una base presupuestaria suficiente y, a menudo, también el sentido de solidaridad social necesario. En los regímenes internacionales la protección social es muy débil; el capítulo social en la Comunidad Europea es un reconocimiento de que el libre comercio puede ser una amenaza a la protección social. Por esta razón, el estado es hoy el ámbito más importante de protección social. Esto plantea un dilema para regionalistas y neo-nacionalistas que quieren al mismo tiempo la autonomía y la protección social.

Finalmente, hay demandas simbólicas, como la independencia formal, las banderas, los equipos deportivos internacionales. Es fácil creer que, siendo simbólicos, no son importantes, pero muchos conflictos políticos conciernen a asuntos simbólicos, y los compromisos son a menudo difíciles de hacer. Por otra parte, hacer concesiones a lo simbólico es también un modo de reglar conflictos.

LA CAPACIDAD DE LAS REGIONES
La capacidad de las regiones de aprovecharse de estos cambios en el estado y a nivel internacional dependen de algunos factores. Las instituciones son por supuesto importantes, así como la existencia (y competencias) de gobiernos regionales y su capacidad de decisión autonómica. Importa también el peso político en el sistema de relaciones intergubernamentales, y la facilidad con que el estado puede estar penetrado por los intereses territoriales. Los enlaces entre estado y región son múltiples y comprenden partidos políticos, burocracias, redes de clientela,, entre otros entes o grupos.

En algunos casos, la autonomía regional y la influencia en el estado central son alternativas hasta allí donde el estado puede conceder autonomía para zafarse de presiones territoriales en las instituciones centrales, o regionalistas y nacionalistas periféricas, que pueden preferir una influencia del estado central a la autonomía territorial (como en Escocia hasta la década de 1970).

Pero la autonomía no es sólo una cuestión de instituciones gubernamentales, sino también de la capacidad de la sociedad regional de formular proyectos autonómicos, de regularse y de proyectarse en el exterior. Un aspecto muy importante es el potencial económico y la estructura de la economía regional.

Un proyecto de autonomía dentro de sistemas de libre comercio necesita una independencia del estado central, que no puede seguir proporcionando protección arancelaria o subvenciones. Es importante también la existencia de una clase capitalista regional, de empresas regionales y una orientación de las exportaciones. Es igualmente importante la estructura de la sociedad regional y su sentido de identidad. Con frecuencia la identidad étnica es citada como factor determinante de la identidad común y muchos observadores han insistido en que un proyecto de autodeterminación no es posible allí donde falta una etnicidad común.

El problema analítico se plantea en que la etnicidad no se define, y no puede definirse, como factor independiente de movilización política. Allí donde hay una movilización política para conseguir la autonomía, se dice que existe una etnicidad. Es decir, la etnicidad no es una variable independiente sino dependiente del análisis.

El segundo problema se plantea en las circunstancias en que la etnicidad es inventada y utilizada. La etnicidad (movilización étnica) es siempre contextual. Es decir, un grupo de personas se define en un contexto específico como etnicidad por contraste con otras, para confrontarse con las otras o para extraer recursos en sistemas donde las recompensas son dadas según criterios étnicos. Ello se fundamenta en que para los Regionalistas, la verdadera raza es la del espíritu, es saberse parte del Ser Regional. De esto puede derivarse que todo proyecto de autonomía basado en criterios étnicos puede dar excusa para que las fuerzas centralistas lo acusen de querer provocar nuevos separatismos dentro del territorio por parte de otros grupos que se autodefinen como étnicos. Los casos extremos son El Líbano y los países balcánicos. El problema histórico de Irlanda es que a finales del siglo XIX una concepción étnica y (como consecuencia del renacimiento religioso) católica del nacionalismo triunfó sobre la tradición más antigua del nacionalismo liberal inspirada en modelos europeos (rebelión de Wolfe Tone en 1798, vinculada a la revolución francesa). Este nacionalismo exclusivo ha provocado una reacción por parte de los protestantes en Irlanda del Norte. En Quebec también, la movilización por parte de los francófonos sobre bases puramente étnicas provoca movilizaciones en contra, de anglófonos e indígenas.

Por supuesto, no se trata de que todas las regiones, o todos los nacionalismos, posean estas características. Algunos poseen una identidad regional/nacional pero carecen de sociedades civiles o de capacidad para la acción colectiva. Otras poseen movimientos nacionalistas exclusivos, basados en criterios exclusivos, étnicos o incluso raciales. Hay también regiones con problemas económicos pero sin identidad o sentido de solidaridad territorial. Existe una diferencia notable entre ellas en cuanto a su capacidad para la movilización política y social.
Y existe también una gran diferencia entre los estados en cuanto a su capacidad para resistir las presiones de las regiones. Hay estados fuertes, como Francia, que han resistido las presiones regionales o neo-nacionalistas y estados débiles, como Bélgica o quizá el Canadá, donde los regionalismos están transformando el estado.

Finalmente los regímenes internacionales son distintos. En el Acuerdo de libre comercio norteamericano no se recoge un rol para los gobiernos subnacionales, aunque éstos están afectados por las estipulaciones del tratado. Estados (en los Estados Unidos) y provincias (en el Canadá) deben actuar indirectamente para presionar en el sistema. En la Comunidad Europea las posibilidades para la acción por parte de las regiones no son aun muy importantes, pero existen. Hay en primer lugar, una serie de enlaces simbólicos entre algunas regiones y la Comunidad.
Europa puede servir como cuadro para la definición de una identidad regional/nacional y su proyección fuera del territorio. Es destacable, por ejemplo, que la identidad galesa, difícilmente definible dentro del Reino Unido, se exprese ahora en términos de competencia económica en Europa. En Cataluña y el País Vasco, Europa sirve como marco de legitimación de demandas nacionalistas. Por supuesto, Europa puede servir igualmente como mecanismo para la proyección de los políticos regionales, que gocen de la oportunidad de presentarse como estadistas internacionales, con "embajadas" en Bruselas y otras capitales. La Comunidad también es una fuente de recursos (los fondos estructurales), aunque las sumas generalmente no son grandes. Las luchas para el control de los fondos estructurales alían a las regiones y la Comisión frente a los estados. Las regiones son también socios obligatorios en el cumplimiento de varias políticas comunitarias y la Comisión ha insistido en la creación de una comisión consultiva de regiones, confirmada en el tratado de Maastricht. Aunque los estados se reafirman como los actores principales en la Comunidad, esta actividad crea nuevas redes de actores políticos que, en algunos casos y a largo plazo, pueden ser importantes.

CONCLUSIÓN
La conclusión es que en el futuro habrá una diferencia mayor entre los territorios de la Europa occidental y de América del Norte, que afectará tanto a los estados como a las regiones. Algunas regiones fuertes, con gran capacidad institucional, económica y social, pueden competir en las nuevas condiciones. Otras, más débiles, pueden ser condenadas a la desintegración económica y social, o a una dependencia cada vez mayor del estado, del mercado o de los capitales móviles.

Es más difícil aplicar este modelo a los nuevos nacionalismos en los países porque en ellos la historia del estado, del este de Europa, donde el estado-nación surgió de la disolución de los imperios, es muy distinta a la del oeste, donde el estado resultó de un proceso de consolidación territorial. Además, los países (y las regiones dentro de ellos) del este carecen de sociedades civiles con estructuras sociales capaces de sostener un proyecto de esta naturaleza y no creo que un proyecto de sociedad pueda basarse solamente en una transición abrupta a la economía de mercado. En el contexto de Europa, se puede afirmar la clara diferencia entre aquéllos que basan su nacionalismo en criterios exclusivos, adscriptivos y étnicos y los que tratan de establecer proyectos más inclusivos. Al respecto la Europa occidental puede presentar tanto ejemplos a seguir, como ejemplos a evitar.