lunes, 29 de enero de 2007

LA ESCUELA REGIONALISTA

LA ESCUELA DE FORMACIÓN REGIONALISTA




Por Juvenal Urízar Alfaro.
Delegado de la Coordinadora Regionalista
Pro inscripción del P.R.I. en la Región de Coquimbo



INTRODUCCIÓN:

Corresponde tratar ahora dos cuestiones elementales que sustentan todo esfuerzo por tratar de implantar una Escu4ela de Formación Regionalista, la cual tiene por fin destruir la alienación mental creada por el centralismo político y el modelo de mercado; me refiero concretamente a la misión y visión de la Escuela de Formación Regionalista.


MISIÓN: ¿Por qué se crea? Ella busca justamente la destrucción del juego de propaganda y alienación mental creado, sustentado y ferozmente defendido por la tiranía de dos cabezas (el estado centralista y le modelo de mercado vigente, al cual llamaremos la doble tiranía) más que enseñar, anhela que aprendan los conceptos fundamentales, que les permitan sacar sus propias conclusiones, que desarrollen una conciencia regionalista, la cual les permitirá poseer todo un bagaje de conocimientos para aplicarlos a sus experiencias pasadas (conocimientos remotos) y, obviamente a la vida y tiempo presente.


VISIÓN: ¿Para qué se crea? Solamente se afana por capacitar, especialmente (y solamente en un primer momento) a los extremos etáreos de la población (jóvenes y adultos mayores) quienes por sus propios quehaceres, tienen el tiempo y la oportunidad de ser más receptivos, combinando así el ímpetu de unos con la sabia prudencia de los otros, esa sinergia creará los primeros regionalistas capacitados formalmente, quienes se empeñarán en difundir estos principios en el campo (pues el mundo indígena y el rural, constituyen la vanguardia del regionalismo) y en la ciudad, pues allí se encuentra la mayor cantidad de población (cuya alienación y contaminación cultural es mayor).

Veremos pues, dos temas, sumamente importantes, para dichos fines: la formación política regionalista y el análisis del patriotismo y nacionalismo, bajo el prisma del regionalismo.


1. La Formación Política Regionalista:


En muchos foros (reales y virtuales o tecnológicos) se ha señalado claramente que el sólo concepto de regionalismo es esencialmente revolucionario, pues pretende romper con las ataduras estructurales del centralismo político, modelo nefasto que se encuentra enquistado con igual, e incluso mayor fuerza en las mentes de los ciudadanos que en la frías letras de la leyes.


Es pues que el regionalismo, en su dimensión político, como concepto revolucionario busca con afán la instalación dedos propuestas de acción históricas de liberación del hombre (varón y mujer), a saber: arraigar a un lugar –lugar humano, por otra parte, más que geográfico- y encontrar la anhelada seguridad material y satisfacción intelectual; busca abrirse al mundo, a la comprensión de civilizaciones distintas a la suya, desea hallar en ese lugar los suficientes recursos materiales y, por cierto, las debidas posibilidades intelectuales.


Al parecer, a primera vista, esa visión regionalista es contradictoria con la perspectiva cosmopolita del hombre y el mundo; pero con frecuencia en el devenir de la historia nos encontramos con grandes creadores de la cultura, artistas, filósofos, científicos, escritores. En suma, son muchos los que supieron amar su país de origen, el pueblo del que recibían la lengua y la cultura étnicas, y, sin embargo, fueron capaces de buscar en otras partes las enseñanzas que orientaron su investigación o nutrieron su obra.


El modelo de mercado actual en Chile e feroz, carente de todo freno útil o verdadero, proclama y defiende el “Darwinismo Económico” depredador en sus medios, acumulador en sus fines; ello crea desarraigo, producto del desplazamiento interno de los ciudadanos por su territorio (y externo también, en lo tocante a la inmigración) pues se ve a los ciudadanos como masas apropiadas para las maniobras económicas, masas que, según ese criterio, es legítimo desplazar de una punta a otra del territorio nacional, cortando sus raíces originarias que ligan al hombre a su país, su familia, su cultura.


En definitiva, un triste ejemplo de ello, fueron las erradicaciones de la década de los 80’ en Chile, la cual solamente concluyó en exportar miseria desde la metrópoli de Santiago, a las regiones del país, destruyendo los lazos de pobladores honorables, la gran mayoría, quitándoles sus atributos de origen que les permitían relacionarse en sociedad, obviamente hubo demasiados nuevos residentes, claramente indeseables por los nuevos vecinos pues difundieron difundiendo muchas malas costumbres (derechamente población con pésimas normas de urbanidad, aseo y ornato, sin contar con demasiados casos con antecedentes penales y reincidencia contumaz), hoy enquistadas igualitariamente en todo el territorio nacional). En suma se incorporó a la fuerza laboral de cada región más trabajadores, pero las fuentes de trabajo no aumentaron, ello solamente redundó en un aumento de la cesantía, el cual es crónico.


El regionalismo, desde la perspectiva política y la dimensión revolucionaria, pretende conquistar el poder, por medio del voto democrático de los ciudadanos de las sociedades regionales, dicho proyecto consiste en afirmar contra desorden (Concertación) y tiranía (Alianza) la doble dimensión del hombre: su dimensión vertical, espiritual y profunda y su dimensión horizontal, material y yaciente. El regionalismo revolucionario, en este sentido, establece como principio que el ser humano debe tenerla posibilidad de vivir cerca de su lugar de nacimiento, si ese es su deseo, y que debe encontrar en él opciones suficientes para conseguir prosperidad y apertura intelectual; añade que este hombre debe participar en la elaboración de sociedades cada vez más amplias y convertirse responsable de un mundo que está llamado a organizar.


No debe dudar del éxito de esta noble misión, pues como resortes morales tiene la solidaridad humana inmediata y la solidaridad internacional, pero más aún tiene el acervo espiritual de cada Región, ello debe ser un activo, pues si reivindicamos el respeto protección y difusión de las tradiciones regionales, dentro de las primeras estará siempre la tradición religiosa, quien guía y sustenta la fe sencilla aunque pétrea del Pueblo.


Sin lugar a dudas, la hora de este regionalismo, el regionalismo revolucionario, ha llegado; lA cultura se hace planetaria y, al mismo tiempo, se siente el vértigo de una globalización desbocada. El hombre necesita hallar de nuevo sus raíces para aceptar la ampliación de su destino. El hombre moderno debe estar enraizado para poder legítimamente ser y sentirse cosmopolita, para poder compartir, debe previamente tener algo que aportar, y ese “algo” se llama IDENTIDAD.


La gran tarea que tiene en sus manos el regionalismo es tan noble como desafiante, se empeña en liberar al hombre de l explotación y alienación consecuente, de l que es víctima, por ende, dicha tarea no se puede realizar con pereza, antes bien, es una lucha encarnizada, sí, una pelea contra y una pelea a favor de. El regionalismo es una moral de combate. Exige a todos los camaradas, adherentes y simpatizantes un vigor ético y político constante en la comprensión de todos y cada uno de los subterfugios ideológicos y propagandísticos que las tiranías (¿cuáles? Pues la del Estado Centralista y la del Mercado Darwinista) los cuales son utilizados siempre para confundir y alienar a los ciudadanos.


El regionalismo es también una salvaguarda feroz de los valores espirituales y sociales humanos: constituye en movimiento síntesis sucesivas, es decir, se esfuerza por hallar en su contenido ético-cultural siempre un campo nuevo, prueba de ello es que, en lo que respecta a los ciudadanos de las regiones chilenas, la síntesis actualmente concebible es de una cultura étnica y/o histórica, una cultura chilena y una cultura latinoamericana. Lo cual exige previamente como condición una vida material digna y mínimamente asegurada y una promoción de la ciudadanía en dichos tres planos.


Con estos principios, con esta teoría y praxis, nadie pude dudar que la revolución regionalista se inscribe en la historia, como movimiento social y político por naturaleza democrático, culturalmente reivindicativo y políticamente autóctono, probo y coherente. Pero cuidado, no se puede concebir ni preconizar el amor al enraizamiento de manera mediocre, en un terruño que se pareciera a una reserva etnográfica, sino como un enraizamiento en el destino manifiesto, histórico y autónomo de una población, ampliándolo en círculos concéntricos. A devolverle pues, al hombre la tierra de su ser y abridle, en consecuencia, la tierra del mundo.


2. Patriotismo y Nacionalismo, bajo la lupa del Regionalismo:


Un pensador anónimo, señalaba lo siguiente: “El patriota ama a su país,; el nacionalista desprecia la patria de los demás”, unas palabras sabias y sentidas, los regionalistas creemos de verdad en un genuino espíritu de amor a la Patria, a eso debe llamársele patriotismo, en cambio el nacionalismo, es una palabra tan cargada negativamente por quienes la han enarbolado como bandera para su causa, que muchos arrugan su nariz de sólo oír el término.


El verdadero regionalista, siempre será un buen patriota, tal como dice Gabriela Mistral en su prosa Regionalismo, parafraseándola, diremos que mira el todo como propio, pero lo entiende por su tierra, es decir, al amar a Chile, lo ama desde la perspectiva de su Región, es muy difícil, casi imposible, dice ella, que existan personas que puedan amar concientemente en toda su extensión, algo que no conocen ni entienden, y ella que sí lo conocía y entendía, se reconocía incapaz , se reconocía, en suma, una genuina regionalista (y patriota) y no nacionalista, ¡bravo por Gabriela!


Los Regionalistas tienen como imperativo moral, el rescate, protección, restablecimiento y difusión de todos los valores tradicionales que constituyen el patrimonio cultural de su Región amada, en ello se incluyen los factores religiosos, idiomáticos, folclóricos, culturales, ente otros. Se incluye dentro de todos los mencionados el patrimonio intangible (ese oculto en medio de recetas de comida que se remontan en el tiempo, de leyendas y cuentos de almas en pena, de explicaciones mitológicas sobre por qué suceden ciertos hechos astronómicos o geológicos; en suma, ese sazón que la digna y auténtica gente del pueblo proporciona a la cotidianeidad de la vida regional).

Camaradas regionalistas, tengan siempre presente esto: Todos los enemigos del regionalismos nos acusarán de los siguientes cargos legales y/o morales: antipatriotas, separatistas, rebeldes, provincianos (como si serlo fuera un insulto per se), retrógrados, premodernos, acientíficos, defensores del Chile inmóvil, sin contar las descalificaciones de siempre, o sea, “hacerle el juego a la derecha” y “vendidos a la dictadura”, sí damas y caballeros, ríanse nomás, pero esas descalificaciones vienen premunidas, cual arma arrojadiza, de negación, exclusión y alienación, insisto el sendero que debe transitar el pueblo regionalista hacia su destino manifiesto que es alcanzar el pleno Chile Regional estará plagado de trampas, escaramuzas, refriegas, las más de las veces y de confrontaciones directas las menos (y ni tanto, ni tan poco).


Por todo lo anterior, se requieren hombres de verdad (varones y mujeres) que estén dispuestos a luchar y sufrir por el destino de su Región (en especial) y de las Regiones (en general) pues solamente salvando a las Regiones del estado de postración moral, social, económica y política en el que se encuentran sumidas, solamente entonces, insisto, se podrá sacar a Chile del tedio e inmovilismo que le impide llegar al umbral de su desarrollo social y económico, sin perder los valores espirituales y sociales que son su acervo esencial, sin los cuales devendría en un Chile enajenado de sus valores, indigno de ser vivido, sería cualquier cosa menos un país… menos nuestra Patria, Dios no lo quiera y nosotros tampoco, por ende, a trabajar preparando los cimientos de la escuela de formación regionalista, la cual permitirá el día de mañana, el triunfo democrático en la urnas de nuestros postulados y la instauración de la Revolución Regionalista.

LA ESCUELA REGIONALISTA

LA ESCUELA DE FORMACIÓN REGIONALISTA




Por Juvenal Urízar Alfaro.
Delegado de la Coordinadora Regionalista
Pro inscripción del P.R.I. en la Región de Coquimbo



INTRODUCCIÓN:

Corresponde tratar ahora dos cuestiones elementales que sustentan todo esfuerzo por tratar de implantar una Escu4ela de Formación Regionalista, la cual tiene por fin destruir la alienación mental creada por el centralismo político y el modelo de mercado; me refiero concretamente a la misión y visión de la Escuela de Formación Regionalista.


MISIÓN: ¿Por qué se crea? Ella busca justamente la destrucción del juego de propaganda y alienación mental creado, sustentado y ferozmente defendido por la tiranía de dos cabezas (el estado centralista y le modelo de mercado vigente, al cual llamaremos la doble tiranía) más que enseñar, anhela que aprendan los conceptos fundamentales, que les permitan sacar sus propias conclusiones, que desarrollen una conciencia regionalista, la cual les permitirá poseer todo un bagaje de conocimientos para aplicarlos a sus experiencias pasadas (conocimientos remotos) y, obviamente a la vida y tiempo presente.


VISIÓN: ¿Para qué se crea? Solamente se afana por capacitar, especialmente (y solamente en un primer momento) a los extremos etáreos de la población (jóvenes y adultos mayores) quienes por sus propios quehaceres, tienen el tiempo y la oportunidad de ser más receptivos, combinando así el ímpetu de unos con la sabia prudencia de los otros, esa sinergia creará los primeros regionalistas capacitados formalmente, quienes se empeñarán en difundir estos principios en el campo (pues el mundo indígena y el rural, constituyen la vanguardia del regionalismo) y en la ciudad, pues allí se encuentra la mayor cantidad de población (cuya alienación y contaminación cultural es mayor).

Veremos pues, dos temas, sumamente importantes, para dichos fines: la formación política regionalista y el análisis del patriotismo y nacionalismo, bajo el prisma del regionalismo.


1. La Formación Política Regionalista:


En muchos foros (reales y virtuales o tecnológicos) se ha señalado claramente que el sólo concepto de regionalismo es esencialmente revolucionario, pues pretende romper con las ataduras estructurales del centralismo político, modelo nefasto que se encuentra enquistado con igual, e incluso mayor fuerza en las mentes de los ciudadanos que en la frías letras de la leyes.


Es pues que el regionalismo, en su dimensión político, como concepto revolucionario busca con afán la instalación dedos propuestas de acción históricas de liberación del hombre (varón y mujer), a saber: arraigar a un lugar –lugar humano, por otra parte, más que geográfico- y encontrar la anhelada seguridad material y satisfacción intelectual; busca abrirse al mundo, a la comprensión de civilizaciones distintas a la suya, desea hallar en ese lugar los suficientes recursos materiales y, por cierto, las debidas posibilidades intelectuales.


Al parecer, a primera vista, esa visión regionalista es contradictoria con la perspectiva cosmopolita del hombre y el mundo; pero con frecuencia en el devenir de la historia nos encontramos con grandes creadores de la cultura, artistas, filósofos, científicos, escritores. En suma, son muchos los que supieron amar su país de origen, el pueblo del que recibían la lengua y la cultura étnicas, y, sin embargo, fueron capaces de buscar en otras partes las enseñanzas que orientaron su investigación o nutrieron su obra.


El modelo de mercado actual en Chile e feroz, carente de todo freno útil o verdadero, proclama y defiende el “Darwinismo Económico” depredador en sus medios, acumulador en sus fines; ello crea desarraigo, producto del desplazamiento interno de los ciudadanos por su territorio (y externo también, en lo tocante a la inmigración) pues se ve a los ciudadanos como masas apropiadas para las maniobras económicas, masas que, según ese criterio, es legítimo desplazar de una punta a otra del territorio nacional, cortando sus raíces originarias que ligan al hombre a su país, su familia, su cultura.


En definitiva, un triste ejemplo de ello, fueron las erradicaciones de la década de los 80’ en Chile, la cual solamente concluyó en exportar miseria desde la metrópoli de Santiago, a las regiones del país, destruyendo los lazos de pobladores honorables, la gran mayoría, quitándoles sus atributos de origen que les permitían relacionarse en sociedad, obviamente hubo demasiados nuevos residentes, claramente indeseables por los nuevos vecinos pues difundieron difundiendo muchas malas costumbres (derechamente población con pésimas normas de urbanidad, aseo y ornato, sin contar con demasiados casos con antecedentes penales y reincidencia contumaz), hoy enquistadas igualitariamente en todo el territorio nacional). En suma se incorporó a la fuerza laboral de cada región más trabajadores, pero las fuentes de trabajo no aumentaron, ello solamente redundó en un aumento de la cesantía, el cual es crónico.


El regionalismo, desde la perspectiva política y la dimensión revolucionaria, pretende conquistar el poder, por medio del voto democrático de los ciudadanos de las sociedades regionales, dicho proyecto consiste en afirmar contra desorden (Concertación) y tiranía (Alianza) la doble dimensión del hombre: su dimensión vertical, espiritual y profunda y su dimensión horizontal, material y yaciente. El regionalismo revolucionario, en este sentido, establece como principio que el ser humano debe tenerla posibilidad de vivir cerca de su lugar de nacimiento, si ese es su deseo, y que debe encontrar en él opciones suficientes para conseguir prosperidad y apertura intelectual; añade que este hombre debe participar en la elaboración de sociedades cada vez más amplias y convertirse responsable de un mundo que está llamado a organizar.


No debe dudar del éxito de esta noble misión, pues como resortes morales tiene la solidaridad humana inmediata y la solidaridad internacional, pero más aún tiene el acervo espiritual de cada Región, ello debe ser un activo, pues si reivindicamos el respeto protección y difusión de las tradiciones regionales, dentro de las primeras estará siempre la tradición religiosa, quien guía y sustenta la fe sencilla aunque pétrea del Pueblo.


Sin lugar a dudas, la hora de este regionalismo, el regionalismo revolucionario, ha llegado; lA cultura se hace planetaria y, al mismo tiempo, se siente el vértigo de una globalización desbocada. El hombre necesita hallar de nuevo sus raíces para aceptar la ampliación de su destino. El hombre moderno debe estar enraizado para poder legítimamente ser y sentirse cosmopolita, para poder compartir, debe previamente tener algo que aportar, y ese “algo” se llama IDENTIDAD.


La gran tarea que tiene en sus manos el regionalismo es tan noble como desafiante, se empeña en liberar al hombre de l explotación y alienación consecuente, de l que es víctima, por ende, dicha tarea no se puede realizar con pereza, antes bien, es una lucha encarnizada, sí, una pelea contra y una pelea a favor de. El regionalismo es una moral de combate. Exige a todos los camaradas, adherentes y simpatizantes un vigor ético y político constante en la comprensión de todos y cada uno de los subterfugios ideológicos y propagandísticos que las tiranías (¿cuáles? Pues la del Estado Centralista y la del Mercado Darwinista) los cuales son utilizados siempre para confundir y alienar a los ciudadanos.


El regionalismo es también una salvaguarda feroz de los valores espirituales y sociales humanos: constituye en movimiento síntesis sucesivas, es decir, se esfuerza por hallar en su contenido ético-cultural siempre un campo nuevo, prueba de ello es que, en lo que respecta a los ciudadanos de las regiones chilenas, la síntesis actualmente concebible es de una cultura étnica y/o histórica, una cultura chilena y una cultura latinoamericana. Lo cual exige previamente como condición una vida material digna y mínimamente asegurada y una promoción de la ciudadanía en dichos tres planos.


Con estos principios, con esta teoría y praxis, nadie pude dudar que la revolución regionalista se inscribe en la historia, como movimiento social y político por naturaleza democrático, culturalmente reivindicativo y políticamente autóctono, probo y coherente. Pero cuidado, no se puede concebir ni preconizar el amor al enraizamiento de manera mediocre, en un terruño que se pareciera a una reserva etnográfica, sino como un enraizamiento en el destino manifiesto, histórico y autónomo de una población, ampliándolo en círculos concéntricos. A devolverle pues, al hombre la tierra de su ser y abridle, en consecuencia, la tierra del mundo.


2. Patriotismo y Nacionalismo, bajo la lupa del Regionalismo:


Un pensador anónimo, señalaba lo siguiente: “El patriota ama a su país,; el nacionalista desprecia la patria de los demás”, unas palabras sabias y sentidas, los regionalistas creemos de verdad en un genuino espíritu de amor a la Patria, a eso debe llamársele patriotismo, en cambio el nacionalismo, es una palabra tan cargada negativamente por quienes la han enarbolado como bandera para su causa, que muchos arrugan su nariz de sólo oír el término.


El verdadero regionalista, siempre será un buen patriota, tal como dice Gabriela Mistral en su prosa Regionalismo, parafraseándola, diremos que mira el todo como propio, pero lo entiende por su tierra, es decir, al amar a Chile, lo ama desde la perspectiva de su Región, es muy difícil, casi imposible, dice ella, que existan personas que puedan amar concientemente en toda su extensión, algo que no conocen ni entienden, y ella que sí lo conocía y entendía, se reconocía incapaz , se reconocía, en suma, una genuina regionalista (y patriota) y no nacionalista, ¡bravo por Gabriela!


Los Regionalistas tienen como imperativo moral, el rescate, protección, restablecimiento y difusión de todos los valores tradicionales que constituyen el patrimonio cultural de su Región amada, en ello se incluyen los factores religiosos, idiomáticos, folclóricos, culturales, ente otros. Se incluye dentro de todos los mencionados el patrimonio intangible (ese oculto en medio de recetas de comida que se remontan en el tiempo, de leyendas y cuentos de almas en pena, de explicaciones mitológicas sobre por qué suceden ciertos hechos astronómicos o geológicos; en suma, ese sazón que la digna y auténtica gente del pueblo proporciona a la cotidianeidad de la vida regional).

Camaradas regionalistas, tengan siempre presente esto: Todos los enemigos del regionalismos nos acusarán de los siguientes cargos legales y/o morales: antipatriotas, separatistas, rebeldes, provincianos (como si serlo fuera un insulto per se), retrógrados, premodernos, acientíficos, defensores del Chile inmóvil, sin contar las descalificaciones de siempre, o sea, “hacerle el juego a la derecha” y “vendidos a la dictadura”, sí damas y caballeros, ríanse nomás, pero esas descalificaciones vienen premunidas, cual arma arrojadiza, de negación, exclusión y alienación, insisto el sendero que debe transitar el pueblo regionalista hacia su destino manifiesto que es alcanzar el pleno Chile Regional estará plagado de trampas, escaramuzas, refriegas, las más de las veces y de confrontaciones directas las menos (y ni tanto, ni tan poco).


Por todo lo anterior, se requieren hombres de verdad (varones y mujeres) que estén dispuestos a luchar y sufrir por el destino de su Región (en especial) y de las Regiones (en general) pues solamente salvando a las Regiones del estado de postración moral, social, económica y política en el que se encuentran sumidas, solamente entonces, insisto, se podrá sacar a Chile del tedio e inmovilismo que le impide llegar al umbral de su desarrollo social y económico, sin perder los valores espirituales y sociales que son su acervo esencial, sin los cuales devendría en un Chile enajenado de sus valores, indigno de ser vivido, sería cualquier cosa menos un país… menos nuestra Patria, Dios no lo quiera y nosotros tampoco, por ende, a trabajar preparando los cimientos de la escuela de formación regionalista, la cual permitirá el día de mañana, el triunfo democrático en la urnas de nuestros postulados y la instauración de la Revolución Regionalista.

LA REGIÓN JURÍDICA QUE NECESITAMOS

LA REGIÓN QUE NECESITAMOS JURÍDICAMENTE




Por Juvenal Urízar Alfaro.
Delgado Coordinadora Regionalista
Pro Legalización del P.R.I. en la Región de Coquimbo




ESTIMADOS CAMARADAS REGIONALISTAS, ADHERENTES Y SIMPATIZANTES:

Primero que todo, debemos tener muy en claro que, jurídicamente la Región, como persona jurídica, no existe en Chile, no existe ningún bien mueble ni inmueble que esté inscrito a nombre de la región tal o cual, eso se debe a que la Región (o las Regiones, si se quiere amplificar el término) no tienen personalidad jurídica ni menos patrimonio propio, a eso nos avocaremos en este documentos de trabajo, pensar la Región que necesitamos, más que la que queremos o merecemos, pues existe un refrán qe dice: “lo mejor es enemigo de lo bueno”, así las cosas, no hay que engolosinarse fabricando entelequias jurídicas divorciadas de la realidad.


A.- PERSONALIDAD JURÍDICA: La Región debe comenzar existiendo como peroran jurídica, hoy por hoy solamente existen órganos centralistas que dicen estar al servicio de la Región, ellos son el Intendente y el Consejo Regional (Core) que unidos conforman el Gobierno Regional, el cual por cierto no gobierna, sino que solamente administra… ¿qué administra entonces? El presupuesto regional, de dónde sale éste, mayoritariamente del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, dicho Fondo ¡oh sorpresa! Es manejado por el poder central.


No está demás decir que el Intendente (Órgano ejecutivo del Consejo Regional) no es elegido democráticamente, es designado por el Presidente de la República, es un funcionario del Ministerio del Interior, su jefe directo es el Ministro del Interior, es justamente el Intendente quien gobierna la Región, representando al Presidente de la República, paralelamente es parte del Gobierno Regional, esa misión esquizofrénica de ser regional por un lado y centralista por itrio no resiste mayor análisis, siempre hará lo que indique el poder central, de lo contrario pierde su puesto. Por otra parte el Consejo Regional es elegido indirectamente, ya que el cuerpo electoral que sufraga por ellos está constituido por los concejales de las comunas de la Región de que se trate, perpetuando el reparto binominalista en toda las esferas de poder.


Bueno decíamos que el Intendente junto al Consejo Regional, conforman al Gobierno Regional, quien solamente administra, a pesar de lo que diga su nombre, éste ente sí tiene personalidad jurídica y patrimonio propio, pero carece de reales facultades ejecutivas, ellas las tiene el Intendente, y ya sabemos qué es lo que sucede con él, obviamente tiene facultades normativas, resolutivas y fiscalizadoras, que poco ynada han hecho para el buen devenir de las Regiones.


B.- PATRIMONIO PROPIO: La Región que necesitamos merece tener un eficaz conjunto de bienes dispuesto para la consecución de sus fines, un patrimonio propio y más allá de tener edificios, mobiliario, computadores, teléfonos y camionetas, debe tener derecho a la propiedad Regional, esto es, medios de recaudación de fondos directos o indirectos que le permitan por sí sólo la consecución de sus fines; dichas fuentes de recursos pueden ser, entre otras:

1. CREACIÓN DEL ERARIO REGIONAL: Así como existe un Fisco de Chile, quien se beneficia de la actividad económica del Estado y, a su turno, responde civilmente por las obligaciones contractuales, cuasi contractuales, delictuales, cuasi delictuales y legales que realicen los agentes del Estado, así también debe crearse un Erario Regional en cada Región del País, con iguales atribuciones en lo que respecta a beneficiarse de la actividad económica realizada por la Región como ente público, como asimismo responder civilmente por la responsabilidad generada por la actividad de sus agentes en el ejercicio de sus funciones.
2. EMPRESAS DE PROPIEDAD REGIONAL: Se trata de bienes cuya propiedad es comunitaria, no corresponden ni al Fisco ni a los privados, sino a la Región, ojalá se traten de empresas de clara identificación regional, que contribuyan con sus utilidades a aumentar los fondos del erario regional; así pues e le norte deberían haber empresas mineras y de la rama de la pesca y piscicultura, como en el sur lecheras, y del área silvícola y salmonera. Todas ellas deben ser guiadas con criterio estrictamente técnico, autónomas del ejecutivo regional, fiscalizadas por la asamblea regional y sus funcionarios deben ser independientes.
3. FIJACIÓN DE TRIBUTOS REGIONALES: Obviamente con clara identificación regional o local, pueden ser exigidos directamente o, fin de no aumentar la carga tributaria chilena, perfectamente se puede negociar con el poder central que su pago sea considerado como crédito en contra de un impuesto nacional, como por ejemplo, el IVA.
4. AUTONOMÍA CREDITICIA: Las Regiones deben tener la facultad de poder colocar en el mercado de capitales bonos soberanos autonómicos de renta fija o de renta variable de bajo riesgo, como asimismo, endeudarse autónomamente del poder central, claramente deben existir unos límites claros, definidos, a fin que no se produzca el caos, causa de una mala gestión. Por nada obsta al derecho de poder colocar en bolsas nacionales e internacionales bonos soberanos de los Gobiernos Regionales, máxime si están respaldados con las utilidades que año a año entregarán sus empresas o tributos recaudados.
5. FACULTAD DE ASOCIARSE CON PRIVADOS PARA PROYECTOS ECONÓMICOS (CLUSTER Y JOIN VENTURE): A fin de recaudar mayores utilidades, para cubrir los costos de la inversión social regional, el ejecutivo regional debe tener la capacidad de asociarse con privados intra o extra región (en este caso nacionales o extranjeros) ello, con el propósito de emprender actividades económicas sobradamente lucrativas, incluso puede explorar en una primera fase, con le mundo rural de su región, desarrollando productos agropecuarios de categorías premium y super Premium o con la minería artesanal o pequeña obteniendo generosos productos destinados esencialmente a la exportación hacia mercados que sepan pagar bien por ellos (tales como vinos, quesos, carne, leche, piedras semipreciosas, entre otros).


C.- OTROS ASPECTOS RELEVANTES: Junto a la personalidad jurídica y patrimonio propio de la Región que necesitamos desde ayer, reclamamos como propia hoy, pero que tendremos recién el día de mañana se encuentran los temas de las competencias y atribuciones:


Las competencias son las tareas que deberá cumplir la Región como ente público y las atribuciones serán las herramientas legales, las facultades que dispondrá para cumplir y hacer cumplir dichos fines regionales; ello nos lleva a un proceso de pensamiento que necesariamente desembocará que no toda las regiones pueden tener las mismas competencias y atribuciones que sus pares, ya que, ello necesariamente dependerá del grado que aún necesiten del poder central para sus subsistencia, pues, para qué andamos con cosas, hay regiones más provistas de medios humanos, técnicos, financieros, académicos y naturales que otras y ello redundará indefectiblemente que aspiren a tener un grado de justa autonomía que otra u otras regiones no podrán aspirar por ahora, ello no debe movernos a peleas, envidias o recriminaciones, antes bien debe potenciar la sinergia y cohesión del bloque regionalista, para cooperar en la nivelación de las regiones; lo anterior es materia de discusión, tan profunda como necesaria.

LA REGIÓN JURÍDICA QUE NECESITAMOS

LA REGIÓN QUE NECESITAMOS JURÍDICAMENTE




Por Juvenal Urízar Alfaro.
Delgado Coordinadora Regionalista
Pro Legalización del P.R.I. en la Región de Coquimbo




ESTIMADOS CAMARADAS REGIONALISTAS, ADHERENTES Y SIMPATIZANTES:

Primero que todo, debemos tener muy en claro que, jurídicamente la Región, como persona jurídica, no existe en Chile, no existe ningún bien mueble ni inmueble que esté inscrito a nombre de la región tal o cual, eso se debe a que la Región (o las Regiones, si se quiere amplificar el término) no tienen personalidad jurídica ni menos patrimonio propio, a eso nos avocaremos en este documentos de trabajo, pensar la Región que necesitamos, más que la que queremos o merecemos, pues existe un refrán qe dice: “lo mejor es enemigo de lo bueno”, así las cosas, no hay que engolosinarse fabricando entelequias jurídicas divorciadas de la realidad.


A.- PERSONALIDAD JURÍDICA: La Región debe comenzar existiendo como peroran jurídica, hoy por hoy solamente existen órganos centralistas que dicen estar al servicio de la Región, ellos son el Intendente y el Consejo Regional (Core) que unidos conforman el Gobierno Regional, el cual por cierto no gobierna, sino que solamente administra… ¿qué administra entonces? El presupuesto regional, de dónde sale éste, mayoritariamente del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, dicho Fondo ¡oh sorpresa! Es manejado por el poder central.


No está demás decir que el Intendente (Órgano ejecutivo del Consejo Regional) no es elegido democráticamente, es designado por el Presidente de la República, es un funcionario del Ministerio del Interior, su jefe directo es el Ministro del Interior, es justamente el Intendente quien gobierna la Región, representando al Presidente de la República, paralelamente es parte del Gobierno Regional, esa misión esquizofrénica de ser regional por un lado y centralista por itrio no resiste mayor análisis, siempre hará lo que indique el poder central, de lo contrario pierde su puesto. Por otra parte el Consejo Regional es elegido indirectamente, ya que el cuerpo electoral que sufraga por ellos está constituido por los concejales de las comunas de la Región de que se trate, perpetuando el reparto binominalista en toda las esferas de poder.


Bueno decíamos que el Intendente junto al Consejo Regional, conforman al Gobierno Regional, quien solamente administra, a pesar de lo que diga su nombre, éste ente sí tiene personalidad jurídica y patrimonio propio, pero carece de reales facultades ejecutivas, ellas las tiene el Intendente, y ya sabemos qué es lo que sucede con él, obviamente tiene facultades normativas, resolutivas y fiscalizadoras, que poco ynada han hecho para el buen devenir de las Regiones.


B.- PATRIMONIO PROPIO: La Región que necesitamos merece tener un eficaz conjunto de bienes dispuesto para la consecución de sus fines, un patrimonio propio y más allá de tener edificios, mobiliario, computadores, teléfonos y camionetas, debe tener derecho a la propiedad Regional, esto es, medios de recaudación de fondos directos o indirectos que le permitan por sí sólo la consecución de sus fines; dichas fuentes de recursos pueden ser, entre otras:

1. CREACIÓN DEL ERARIO REGIONAL: Así como existe un Fisco de Chile, quien se beneficia de la actividad económica del Estado y, a su turno, responde civilmente por las obligaciones contractuales, cuasi contractuales, delictuales, cuasi delictuales y legales que realicen los agentes del Estado, así también debe crearse un Erario Regional en cada Región del País, con iguales atribuciones en lo que respecta a beneficiarse de la actividad económica realizada por la Región como ente público, como asimismo responder civilmente por la responsabilidad generada por la actividad de sus agentes en el ejercicio de sus funciones.
2. EMPRESAS DE PROPIEDAD REGIONAL: Se trata de bienes cuya propiedad es comunitaria, no corresponden ni al Fisco ni a los privados, sino a la Región, ojalá se traten de empresas de clara identificación regional, que contribuyan con sus utilidades a aumentar los fondos del erario regional; así pues e le norte deberían haber empresas mineras y de la rama de la pesca y piscicultura, como en el sur lecheras, y del área silvícola y salmonera. Todas ellas deben ser guiadas con criterio estrictamente técnico, autónomas del ejecutivo regional, fiscalizadas por la asamblea regional y sus funcionarios deben ser independientes.
3. FIJACIÓN DE TRIBUTOS REGIONALES: Obviamente con clara identificación regional o local, pueden ser exigidos directamente o, fin de no aumentar la carga tributaria chilena, perfectamente se puede negociar con el poder central que su pago sea considerado como crédito en contra de un impuesto nacional, como por ejemplo, el IVA.
4. AUTONOMÍA CREDITICIA: Las Regiones deben tener la facultad de poder colocar en el mercado de capitales bonos soberanos autonómicos de renta fija o de renta variable de bajo riesgo, como asimismo, endeudarse autónomamente del poder central, claramente deben existir unos límites claros, definidos, a fin que no se produzca el caos, causa de una mala gestión. Por nada obsta al derecho de poder colocar en bolsas nacionales e internacionales bonos soberanos de los Gobiernos Regionales, máxime si están respaldados con las utilidades que año a año entregarán sus empresas o tributos recaudados.
5. FACULTAD DE ASOCIARSE CON PRIVADOS PARA PROYECTOS ECONÓMICOS (CLUSTER Y JOIN VENTURE): A fin de recaudar mayores utilidades, para cubrir los costos de la inversión social regional, el ejecutivo regional debe tener la capacidad de asociarse con privados intra o extra región (en este caso nacionales o extranjeros) ello, con el propósito de emprender actividades económicas sobradamente lucrativas, incluso puede explorar en una primera fase, con le mundo rural de su región, desarrollando productos agropecuarios de categorías premium y super Premium o con la minería artesanal o pequeña obteniendo generosos productos destinados esencialmente a la exportación hacia mercados que sepan pagar bien por ellos (tales como vinos, quesos, carne, leche, piedras semipreciosas, entre otros).


C.- OTROS ASPECTOS RELEVANTES: Junto a la personalidad jurídica y patrimonio propio de la Región que necesitamos desde ayer, reclamamos como propia hoy, pero que tendremos recién el día de mañana se encuentran los temas de las competencias y atribuciones:


Las competencias son las tareas que deberá cumplir la Región como ente público y las atribuciones serán las herramientas legales, las facultades que dispondrá para cumplir y hacer cumplir dichos fines regionales; ello nos lleva a un proceso de pensamiento que necesariamente desembocará que no toda las regiones pueden tener las mismas competencias y atribuciones que sus pares, ya que, ello necesariamente dependerá del grado que aún necesiten del poder central para sus subsistencia, pues, para qué andamos con cosas, hay regiones más provistas de medios humanos, técnicos, financieros, académicos y naturales que otras y ello redundará indefectiblemente que aspiren a tener un grado de justa autonomía que otra u otras regiones no podrán aspirar por ahora, ello no debe movernos a peleas, envidias o recriminaciones, antes bien debe potenciar la sinergia y cohesión del bloque regionalista, para cooperar en la nivelación de las regiones; lo anterior es materia de discusión, tan profunda como necesaria.

viernes, 5 de enero de 2007


GABRIELA MISTRAL. LA GRAN REGIONALISTA.

“REGIONALISMO”, Extracto de: “Breve descripción de Chile”, Conferencia dada en Málaga, España, Anales de la U. de Chile, 29, Trimestre de 1934


REGIONALISMO


Ya en el final de Atacama comienza la llamada "Zona de Transición"", que cubre Coquimbo, Valparaíso y Aconcagua.
Se la llama así porque en ella el desierto cede, con valles, todavía pequeños, pero ya muy fértiles, el 'de Huasco, el de Elqui y el de Aconcagua. Se llama también "Zona de los Valles Transversales". La Cordillera manda hacia la costa estribaciones bajas y el suelo aparece a la vez montañoso y asequible y está sembrado de unas tierras limosas, bastante benévolas para el cultivo. Ésta es mi región, y lo digo con particular mimo, porque soy, como ustedes, una regionalista de mirada y de entendimiento, una enamorada de la "patria chiquita", que sirve y aúpa a la grande. En geografía como en amor, el que no ama minuciosamente, virtud a virtud y facción a facción, el atolondrado, que suele ser un vanidosillo, que mira conjuntos kilométricos y no conoce y saborea detalles, ni ve, ni entiende, ni ama tampoco.
Para mí no existe la imagen infantil de la región como una de las vértebras o como uno de los miembros de la patria. Mejor me avengo, para dar metáfora al concepto, con aquello que los ocultistas de la Edad Media llamaban el microcosmo y el macrocosmo. La región contiene a la patria entera, y no es su muñón, su cola o su cintura. El problema del país, aunque parezca no interesar a tal punto, retumba en él; las actividades de los centros mayores, industriales o de cultura, y no digamos la política, alcanzan tarde o temprano a la región, con su bien o con su mal. El sentido de la segmentación del país en la forma de la tenia, que cortada vive como entera, no me convence.
Pero menos entiendo el patriotismo sin emoción regional. La patria como conjunto viene a ser una operación mental para quienes no la han recorrido legua a legua, una especulación más o menos lograda, pero no una realidad vivida sino por hombres superiores. La patria de la mayoría de los hombres, por lo tanto, no es otra cosa que una región conocida y poseída; y cuando se piensa con simpatía el resto, no se hace otra cosa que amarlo como si fuese esto mismo que pisamos y tenemos. El hombre medio no tiene mente astronómica ni imaginación briosa y hay que aceptarle el regionalismo en cuanto a la operación que está a su alcance.
La pequeñez, la penuria, hasta las llagas de la región nada le importan. Él es un amante o un, devoto y las cubre o las transmuta. 0 esconde o transfigura.
Pequeñez, la de mi aldea de infancia, me parece a mí la de la hostia que remece y ciega al creyente con su cerco angosto y blanco. Creemos que en la región, como en la hostia, está el Todo; servimos a ese mínimo llamándolo el contenedor de todo, y esa miga del trigo anual que a otro hará sonreír o pasar rectamente, a nosotros nos echa de rodillas.
He andado mucha tierra y estimado como pocos los pueblos extraños. Pero escribiendo, o viviendo, las imágenes nuevas me nacen siempre sobre el subsuelo de la infancia; la comparación, sin la cual no hay pensamiento, sigue usando sonidos, visiones y hasta olores de infancia, y soy rematadamente una criatura regional y creo que todos son lo mismo que yo.
Somos las gentes de esta zona de Elqui mineros y agricultores en el mismo tiempo. En mi valle el hombre tomaba sobre sí la mina, porque la montaña nos cerca de todos lados y no hay modo de desentenderse de ella; la mujer labraba en el valle. Antes de los feminismos de asamblea y de reformas legales, 50 años antes, nosotros hemos tenido allá en unos tajos de la Cordillera el trabajo de la mujer hecho costumbre. He visto de niña regar a las mujeres a la medianoche, en nuestras lunas claras, la viña y el huerto frutal; la he visto hacer totalmente la vendimia; he trabajado con ellas en la llamada "pela del durazno", con anterioridad a la máquina deshuesadora; he hecho sus arropes, sus uvates y sus infinitos dulces llevados de la bonita industria familiar española.
El valle es casi un tajo en la montaña. Allí no queda sino hambrearse o trabajar todos, hombres, mujeres y niños. El abandono del suelo se ignora: esas tierras como de piel sarnosa de lo baldío o de lo desperdiciado. Donde no hay roca viva que aúlla de aridez, donde se puede lograr una hebra de agua, allí está el huerto de durazno, de pera y granado; o está, lo más común, la viña crespa y latina, el viñedo romano y español, de cepa escogida y cuidada. El hambre no la han conocido esas gentes acuciosas, que viven su día, podando, injertando o regando; buenos hijos de Ceres, más blancos que mestizos, sin dejadeces criollas, sabedores de que el lote que les tocó en suerte no da para mucho y cuando más da lo suficiente; casta sobria en el comer, austera en el vestir, democrática por costumbre mejor que por idea política, ayudándose de la granja a la granja y de la aldea a la aldea. Y raza sana, de vivir la atmósfera y el arbolado, de comer y beber fruta, cereales, aceites y vinos propios, y de recibir las buenas carnes de Mendoza, que nos vienen en arreos frecuentes de ganado. Nos han dicho avaros a los elquinos sin que seamos más que medianamente ahorradores, y nos han dicho egoistones por nuestro sentido regional... Nos tienen por poco inteligentes a causa de que la región nos ha puesto a trabajar más con los brazos que con la mente liberada. Pero los niños que de allí salimos sabemos bien, en la extranjería, qué linda vida emocional tuvimos en medio de nuestras montañas salvajes, qué ojo bebedor de luces y de formas y qué oído recogedor de vientos y aguas sacamos de esas aldeas que trabajan el suelo amándolo cerradamente y se descansan en el paisaje con una beatitud espiritual y corporal que no conocen las ciudades letradas y endurecidas por el tráfago.
Cuatro ciudades valiosas en la zona: Copiapó, al norte, antiguo centro minero; La Serena, fundada con ese nombre por honrar a Valdivia el extremeño; Valparaíso, el primer puerto del Pacífico después de San Francisco, ciudad de ayer, ya que el viejo nos lo destruyó un terremoto; y San Felipe, sobre la línea del Transandino y asentada en valle delicioso.

REGIÓN Y REGIONALISMO HOY

REGIÓN Y REGIONALISMO:
EL PROBLEMA REGIONAL EN EL CHILE DEL SIGLO XXI


¿Qué es una Región? ¿Cómo Podemos definirla, a fin que abarquemos el conjunto de los variados elementos que la conforman? ¿Es lo mismo una región en Chile, en Italia, en Francia o en España? Desde el punto de vista de la Ciencia Política, entendemos a la Región como una entidad histórica y cultural asentada en un territorio limitado, al interior de un Estado nacional que tiende a distinguirse con su propia visión e identidad y a diferenciarse políticamente de las demás entidades territoriales. En virtud de esta definición, territorio, población, identidad, recursos y proyecto de futuro, pueden considerarse como los elementos constitutivos de la entidad regional en ésta época.

LA ENTIDAD REGIONAL: ELEMENTOS CONSTITUTIVOS

Justamente, a la luz de la Ciencia Política, los elementos constitutivos de la entidad regional, de acuerdo a definición anterior, suponen o entrañan cinco realidades, las cuales se interrelacionan, ellas son:
a) La pertenencia a un Estado nacional que define los límites políticos y administrativos de un territorio, y que brinda entonces en el sustrato o componente territorial de la región;
b) La existencia de un grupo humano radicado que se constituye en una comunidad humana, en definitiva, una SOCIEDAD susceptible de definir una visión y un proyecto futuro de Región, en función de los recursos disponibles, de su esfuerzo en el tiempo y de su voluntad de permanencia, y que sería el componente humano de la entidad regional;
c) La clara identificación de un conjunto de religiones, doctrinas, creencias, tradiciones, costumbres y valores comunes que forman una identidad cultural propia y distinta y le otorgan un sentido de pertenencia, y que se constituye en el componente identitario o cultural de la entidad regional;
d) la existencia de un conjunto de recursos susceptibles de constituirse en la base material y económica para el desarrollo humano de la comunidad regional, dentro de la diversidad de sus localidades componentes, y que denominamos el componente económico-material de la entidad regional; y
e) La formación y permanencia en el tiempo, de una visión común y de un proyecto de región compartido y acompañado de una voluntad colectiva de impulsarlo y materializarlo, y que sería el componente prospectivo o programático de la entidad regionalEstado, nación y región.

Desde el punto de vista de la Ciencia Política moderna, resulta evidente que el Estado nacional se encuentra sometido, desde mediados del siglo XX a una doble presión que tiende a cuestionar sus bases de sustentación (nos referimos a la llamada crisis del Estado nación). Históricamente además, los fenómenos regionalistas y localistas fueron anteriores a la formación del Estado nacional, como es el caso muy frecuente en América Latina y en Chile en particular, donde la trayectoria de los regionalismos (una historia aún no escrita, por lo demás...) sigue paralela a la formación del Estado republicano independiente y a la cristalización de la idea nacional. Por un lado, las presiones y demandas regionalistas y localistas, apuntan a ir produciendo un traspaso progresivo (y no siempre fácil) de competencias, recursos y poderes, desde el Estado central hacia las unidades territoriales regionales y locales, lo que puede constituirse en un factor de debilitamiento de la entidad estatal tradicional. Y por el otro lado, el Estado nación recibe las presiones provenientes de la tendencia general hacia la globalización y hacia la formación paulatina de bloques continentales (la llamada "continentalización" del planeta), con la irrupción de entidades supra-nacionales y supra-estatales que, también a su manera, apuntan a ir despojando al Estado nacional soberano de sus tradicionales competencias exclusivas. El fenómeno de la Unión Europea está allí ante nosotros, como una prueba empírica de este fenómeno. Puede hablarse de que a lo largo de un prolongado ciclo histórico al cual estamos asistiendo, desde la segunda post-guerra, a una suerte de desconstrucción paulatina del Estado nacional tradicional, tensionado por dos grandes corrientes, que intentan ir privando al aparato estatal-nacional de sus prerrogativas y soberanías anteriores.
Las tendencias regionalistas, descentralizadoras y desconcentradoras que se manifiestan en todo el mundo, obedecen a su vez, a un retorno identitario, y a una relativa pérdida de legitimidad del Estado nacional como "institución de instituciones", procedimientos y normas centralizadas, de la que son responsables tanto los estatismos de todo color que se desarrollaron en la primera mitad del siglo XX, como las orientaciones anti-estatales que los liberalismos han implantado como políticas. Al hundirse el Estado de Bienestar (de los liberales keynesianos) y el Estado socialista monolítico (de los marxistas ortodoxos), el Estado nacional contemporáneo ha quedado disminuido en sus bases legitimadoras, frente al contrapeso cada vez más visible y eficaz de las regiones y comunas, que disponen ahora cada vez más de más recursos y atribuciones. Es una suerte de implosión o de deconstrucción del Estado, proveniente desde el interior mismo de la entidad nacional. La región es una realidad socio-cultural que desde los orígenes de la época moderna, ha resultado sumergida al interior de la entidad nacional. Cuando se formaron las primeras naciones modernas, las entidades regionales pre-existentes fueron enmarcadas y reguladas por el nuevo Estado nacional. Por lo tanto, la región subyace a la nación. Pero, entre las antiguas naciones europeas (formadas desde el siglo XVIII) y las nuevas naciones latinoamericanas (formadas desde el siglo XIX y XX), hay una diferencia fundamental. En aquellas formaciones, la nación era anterior al Estado, es decir, las naciones se consolidaron mediante la cristalización y unificación de sus regiones y localidades, y solo a continuación se formó el Estado moderno. Pero en las nuevas naciones de América Latina, lo fundamental es que el Estado formó y organizó política, jurídica y territorialmente a la nación (en un proceso de construcción nacional que aún se está produciendo), de manera que las regiones solo vinieron a aparecer cuando el Estado ya estaba organizado y estructurado. Esto explica el distinto protagonismo político que es posible percibir, entre las regiones de los Estados europeos (dotadas de privilegios, atribuciones y recursos considerables, y con una fuerte tradición histórica y cultural), y las regiones de los países latinoamericanos (dependientes, debilitadas y subsidiadas por un Estado concentrador y centralizado). A su vez, la compleja relación entre el sentimiento del patriotismo y el sentimiento regionalista, permite comprender también los límites del fenómeno regionalista. No debe olvidarse que las sociedades latinoamericanas forman históricamente Estados que son omnipresentes, es decir, organizaciones estatales que tienden a dominar la totalidad del espectro político y la realidad política y que producen además, sociedades civiles débiles y poco organizadas, por lo que la mentalidad predominante es de un estatismo condescendiente.

LA REGIÓN COMO UNA REALIDAD SIMBÓLICA: EL PARADIGMA REGIONALISTA

Los regionalismos, como fenómeno político, no surgen de la nada; por el contrario, debajo de los partidos y movimientos que pretenden aglutinar los intereses regionalistas, subyacen complejos ideales, intereses sentimientos y aspiraciones, cuyo significado debe ser cada vez descifrado. En primer lugar, el regionalismo se sustenta en un apego ancestral a la tierra, al terruño, a un territorio que es considerado como propio y como fruto de generaciones de familias que han "echado raíces". Todo regionalismo moderno se asienta fuertemente en un poderoso sentido de pertenencia a un territorio, un sentido de pertenencia territorial que tiende a valorar positivamente la geografía propia, y a diferenciarla de las características físicas de otras entidades regionales. En la simbología y el imaginario colectivo regionalista siempre se hace referencia en primer lugar a la pertenencia territorial y a la identidad profundamente asociada a un lugar, a un territorio, a una geografía distinta y propia. "Esta es mi tierra, aquí nací y aquí probablemente moriré", bien podría ser una síntesis que expresa este aspecto del fenómeno regionalista como creencia. El origen regional y local adquiere una importancia fundamental a la hora de distinguir y diferenciar al hijo o hija originario de una región, respecto del visitante o del inmigrante que viene de otras regiones o países. Hay así políticamente un regionalismo originario (surgido del propio nacimiento en una región), a diferencia de un regionalismo de adopción. En segundo lugar, el regionalismo se manifiesta exteriormente como un sentimiento de adhesión y de valoración positiva de la propia región.

El regionalista siempre establece una comparación -aunque sea subjetiva e involuntaria- entre la condición de su propia región respecto de otras regiones y de la capital. El regionalismo adhiere a lo propio, para distinguirlo de lo ajeno. El sentimiento de pertenencia es tan fuerte como el sentimiento de sentirse viviendo en un territorio único e irrepetible, con características paisajísticas y de recursos que no se encuentran en la misma combinación, en ningún otro lugar del mundo. Es desde este sentimiento de apego y de pertenencia, de donde emanan la nostalgia del que vive lejos, la añoranza del exiliado o del emigrante y el deseo profundo de regresar del que ha salido en busca de otros horizontes.

La región es un sentimiento apegado a la tierra, al territorio propio en el que la familia ha crecido y ha dejado descendencias. El apego regionalista se afirma incluso en el hecho de haber ido muriendo los ancestros en el mismo terruño, lo que implica raíces sentimentales, filiales, fraternales, maternales y paternales que perduran en el tiempo. La región es un sentimiento apegado a la familia, es decir, a una sucesión de generaciones que en el tiempo han dado hijos y nietos, abuelos y tíos, y que al permanecer radicados en el mismo territorio, construyen sus vidas, fabrican su porvenir y hacen región incluso con el solo hecho de permanecer.

Podría afirmarse que no hay región sin un territorio físico, pero se trata de una realidad incompleta. En verdad, la región es un sentimiento de apego tan fuerte, que no basta con vivir en dicho terruño para sentir amor por el; el que ha emigrado alimenta en su vida cotidiana sus recuerdos, precisamente reivindicando y repitiendo los mismos rituales, tradiciones y costumbres que le hacen sentir como si viviera en su región de origen. El que ha emigrado, se siente cerca aunque esté lejos. El regionalismo moderno es una mirada hacia el resto del país, desde la perspectiva de la propia región, y por lo tanto, implica siempre una crítica al centralismo y a los estilos de gobierno y administración que consideran a las regiones en una posición secundaria o subordinada con respecto a la capital. Mientras más fuerte y concentrador es el centralismo del Estado nacional y mientras más hegemónica es la posición de la capital en el conjunto del territorio nacional, mayor es la posibilidad que surja un regionalismo anti-capitalino y anti-centralista. Se trata también de un sentimiento, pero supone una manera política y cultural de ver la propia nación a la que pertenece, con los ojos del habitante de la región. Los regionalismos actuales -especialmente en América Latina y en Chile- pueden ser comprendidos como una forma particular de patriotismo radicado en una porción de la patria común. El regionalista se siente haciendo patria desde su región, y al evocar la idea patriótica, activa y pone en movimiento sentimientos nacionalistas muy poderosos, con la salvedad que su patriotismo lo entiende como una manera regional, propia y única de hacer patria. En ciertos casos, su primera patria es la región (Nación Primaria o Matria) y su segunda patria es la nación (Nación Secundaria o Patria). Finalmente cabe subrayar la importancia decisiva que tiene en la formación de la cultura y la identidad regionalistas, la re-escritura de la historia. El regionalismo supone y contiene una lectura de la historia, una historia que se escribe en la región a diferencia de la historia que la nación escribe de sí misma. Los regionalismos modernos se apoyan fuertemente en la visión histórica de la propia región, en la interpretación histórica de su propia relación con el centro, con el Estado o con la capital.

jueves, 4 de enero de 2007

AUTONOMÍA Y REGIONALISMO
La experiencia de América del Norte y Europa


INTRODUCCIÓN

La cuestión de autonomía territorial se plantea tradicionalmente en términos de separatismo (creación de un estado independiente) o de descentralización dentro de los estados existentes. Ambas fórmulas toman como punto de referencia el estado-nación tal como existe desde el siglo XIX. Pero en muchos territorios del mundo se toma como modelo el Estado – Nación, según la estricta tradición de Europa occidental y/o de América del Norte, estas fórmulas, por í mismas, no satisfacen las demandas políticas de los nuevos nacionalismos o regionalismos, que buscan una nueva definición de autonomía más que la simple descentralización, sin los peligros y el aislamiento que pueden resultar de la separación. Una evidencia derivada de las encuestas de opinión indica que un gran sector de la opinión pública, en algunos territorios históricos, es favorable a opciones políticas que combinan la máxima autonomía con la permanencia de algunas de las estructuras políticas del estado existente. ¿Es una prospectiva irreal, producto de la confusión mental o de una ilusión? Creo que no, porque los cambios que experimenta el estado contemporáneo, y el desarrollo de nuevos regímenes supranacionales crean posibilidades para establecer nuevas formas de autonomía. Pero sólo algunas regiones tienen la capacidad para aprovecharse de estas nuevas posibilidades.

Esta capacidad se ve condicionada no sólo por sus instituciones gubernamentales sino también por la naturaleza de sus sociedades civiles, sus recursos económicos, su aptitud para la movilización política y su acceso a los nuevos sistemas internacionales. En este artículo voy a tratar primero del estado-nación y de sus cambios, de los alcances internacionales, de las demandas territoriales y de la capacidad de las regiones para actuar desde las instituciones autonómicas, los estados y los regímenes internacionales.

EL ESTADO-NACIÓN

Primero: El estado-nación es una construcción ideológica, y un instrumento de movilización política (actualmente realiza funciones esenciales en materia de ideología, cultura, política y economía). Por supuesto, los nacionalistas consideran siempre que la nación es una creación natural, o quizá divina, pero la realidad es que es un proyecto histórico con fines políticos y sociales, en especial el establecimiento de un estado. La doctrina del nacionalismo del estado, desarrollada a lo largo de siglos y que ha culminado en el siglo XIX, es una fuerza poderosa. Es un instrumento importante de movilización no solamente política, sino también para el desarrollo social y económico. Pero en si mismo contiene contradicciones bien conocidas ¿cuáles son?

Primero: Insiste en que la humanidad está dividida en naciones pero no da criterios para definir a estas naciones. Por eso, es siempre posible para un grupo dentro de la nación declararse también nación con el derecho de autodeterminación. Como doctrina política, el nacionalismo es ambivalente. Es una doctrina de liberación colectiva, pero puede ser igualmente una doctrina de la subordinación de individuos o de minorías dentro de la nación definida por los nacionalistas (Es decir, lo genuinamente chileno, la “chilenidad” ¿quién la dicta, qué es ser genuinamente chileno?... intuitivamente nos imaginamos un peón en un potrero, esa imagen es propia del Chile de la Zona Central, cuna, obviamente de los creadores y defensores del modelo Centralista Político actual, esa imagen se nos ha gravado a fuego, fruto de controles sociales formales e informales… lo contrario a eso: ¿es se mal chileno o peor aún anti -chileno? cuidado).

Segundo: El estado-nación fue el marco para el desarrollo de la democracia liberal. No era en principio una necesidad histórica, pero en los hechos lo ha sido. No ha habido democracias liberales sin estado-nación (he aquí este “maridaje” entre sistema político y sistema de mercado librecambista y con capitales - golondrina).

Tercero: El estado-nación es una expresión de identidad cultural, sostenida por mecanismos de socialización, por sistemas de educación, por una regulación cultural, y por toda la serie de ceremonias civiles (prueba de ello es la creación de símbolos patrios como bandera, escudo e himno nacional y su veneración obligatoria y su burla o difamación es severamente penalizada).
Cuarto: Durante el siglo XX el estado-nación ha llegado a ser expresión de solidaridad social. Los estados de bienestar están fundados sobre el principio de solidaridad nacional que aporta la motivación para la redistribución social. Como es bien conocido, el altruismo dentro de la nación, aunque a veces difícil, es políticamente mucho más fácil que el altruismo entre naciones. (Justamente por eo, se insiste en el rol del Estado en la “redistribución del ingreso” y en la mantención y fortalecimiento de sus red asistencial en: salud, educación, vivienda, trabajo y previsión social, ente otros temas).

Quinto: El estado-nación es igualmente el marco para la regulación de relaciones entre las clases sociales. Es el marco dentro del cual la lógica del mercado se reconcilia con las reivindicaciones sociales en una serie de compromisos sociales y políticos (En este marco el Modelo de libre Mercado aparece más benévolo frente a quienes sufren sus externalidades negativas, los más pobres y la clase media, asignando una serie de beneficios sociales y comerciales, los cuales son plenamente financiables con exenciones tributarias o donaciones confines educacionales, culturales o deportivos que blanquean a las grandes empresas, todo ello con la venia, auspicio y patrocinio del estado - nación).

Sexto: El estado-nación es un mecanismo de intervención en la economía. Si en el pasado las responsabilidades económicas del estado se limitaron a la regulación del comercio exterior y los presupuestos públicos, desde la revolución keynesiana estas responsabilidades se han ampliado. Aparte de instrumentos como tarifas, control de la masa monetaria y políticas fiscales, el estado dispone hoy de mecanismos de intervención directa, como subvenciones, nacionalizaciones y planificación. Después de la segunda guerra mundial, los estados en Europa y América del Norte aceptaron la responsabilidad de mantener el pleno empleo. Desde los años sesenta, han asumido responsabilidades en el desarrollo equilibrado y la ordenación del territorio. Las políticas de desarrollo regional han estado motivadas por consideraciones económicas (utilización óptima de recursos), sociales (igualación de niveles de vida) y políticas (reforzamiento del estado-nación, conciliación entre regiones periféricas).

Finalmente, debe mencionarse el papel clásico del estado-nación, es decir, la defensa externa y la seguridad interna con el monopolio del uso legítimo de la violencia.


LOS CAMBIOS EN EL ESTADO-NACIÓN

En la época contemporánea, el estado-nación, en cuanto a su capacidad para cumplir estos roles, se ha debilitado. En Europa occidental el nacionalismo de estado, la base ideológica de los estados, se ha deslegitimizado en gran parte por sus excesos durante la era fascista. Incluso en América del Norte, el nacionalismo se ha reducido a gestos chauvinistas más que una capacidad para movilización nacional. (Por ejemplo, la respuesta a la competencia industrial japonesa fue la adopción de un tono polémico en vez de un proyecto de modernización económica nacional).

El estado-nación, como escenario para la identidad y para la democracia liberal, es disputado por las identidades territoriales, regionalismos y neo-nacionalismos (también llamado nacionalismo provincial). En algunos casos, los nuevos nacionalismos aparecen con la misma imagen que los antiguos, es decir, quieren establecer un nuevo estado-nación, con identidad exclusiva, como el antiguo, aunque con distintas fronteras. Pero más a menudo, el neo-nacionalismo representa la afirmación de una identidad pluralista, un rechazo de la teoría según la cual la humanidad está dividida en naciones. En contraste con la idea jacobina representa una concepción de la democracia en que los individuos mantienen relaciones no sólo con el estado sino también con una multitud de instituciones intermedias.

Es posible que en los países de la Comunidad Europea se produzca también una erosión de la identidad nacional, pero los indicios de ello son menos fuertes. La cultura nacional recibe presiones contradictorias. Existe una globalización de la cultura debido a la hegemonía cultural norteamericana en lengua inglesa. Pero al mismo tiempo las culturas y las lenguas de los estados-nación se enfrentan con un renacimiento de las culturas y las lenguas de las regiones y las naciones sin estado. Los efectos de la tecnología en estos dos procesos son relevantes en dos sentidos. Por una parte, la nueva tecnología de comunicación puede estimular la globalización y reforzar la dominación de América del Norte y de la lengua inglesa (en su versión americana). Por otra parte, la flexibilidad y los recursos económicos de los nuevos medios de comunicación de masas (y la nueva tecnología en los viejos, como la imprenta) hacen posible una más amplia pluralidad cultural. El resultado dependerá de los sistemas de control y regulación del mercado cultural a nivel mundial, nacional y regional.

El papel del estado - nación en la dirección de la economía se sitúa en tres direcciones: desde arriba, desde abajo y enfrente.

Desde arriba: La libertad de acción del estado y las posibilidades de seguir políticas nacionales o autárquicas son frenadas por la globalización de la economía, la libre circulación de capital, las empresas multinacionales y los regímenes internacionales. En Europa, países con proceso de Regionalización, inferior a treinta años, como Francia o España, la política económica de los gobiernos es dictada en gran parte por la necesidad de mantener la competitividad con el resto de Europa y mantenerse dentro de las normas del sistema monetario europeo (Euro). Incluso fuera de la Comunidad Europea, las posibilidades para seguir una política económica autónoma son limitadas.

Desde abajo: El rol del estado - nación en materia de política económica viene marcado por los cambios económicos territoriales, ya que el desarrollo económico es un proceso localizado que depende de específicas combinaciones de factores en cada territorio. Al mismo tiempo, las políticas de distribución de inversiones en regiones menos avanzadas y de ordenación del territorio se encuentran con las dificultades de un mundo caracterizado por la libre circulación internacional del capital. Las políticas de desarrollo regional (muy importantes en los años 1960s y 1970s) han sido recortadas en la mayoría de países europeos al igual que en América del Norte, y la ordenación del territorio es sustituida por la competencia entre regiones.

Desde Enfrente: La intervención del estado en la gestión de la economía tiene como referencia el resurgimiento de la ideología del mercado y la privatización. Esta ideología es ahora dominante no sólo entre partidos de la derecha neo-liberal sino también en la socialdemocracia.

Como contraste, el estado del bienestar, la solidaridad social y la integración social justifican el mantenimiento del intervencionismo del estado nacional, aunque en algunos casos los estados, a causa de sus dificultades fiscales, intentan descentralizar diversos gastos sociales.
La seguridad militar en Europa occidental y América del Norte ha sido transferida desde la segunda guerra mundial a organizaciones multinacionales, como la OTAN, la UEO. La seguridad interna se mantiene como responsabilidad del estado, aunque en algunos casos es compartida con gobiernos subnacionales.

Como consecuencia de estos cambios en el rol del estado, los modelos de "gestión del territorio" (territorial management) resultan cada vez más difíciles. Un ejemplo destacado es el hundimiento del sistema italiano, basado en subvenciones al Mezzogiorno y redes clientelistas gestionadas por los partidos políticos, debido al auge de las ligas en el norte del país (este proceso se debió a que la ayuda e inversión del estado – nación italiano fue utilizado por la corrupción política para desviar fondos a sectores más pobres del centro – sur de Italia, para fines políticos, esto colmó la paciencia de las regiones del norte de Italia, particularmente del “Gran Milán”, se crearon partidos regionales poderosos, pues contaban con muchos recursos de empresarios locales y cortaron dichos beneficios sociales, perjudicando a parte de los desposeídos, a pretexto que esos recursos debían ser invertidos socialmente en la Región en que se generaban y no en otras).

DEVOLUCIÓN DE PODER
La forma institucional del estado también está experimentando cambios por arriba y por abajo. Por arriba, se produce un crecimiento de regímenes internacionales, a nivel continental; por ejemplo: la Comunidad Europea, OTAN, NAFTA (Area de libre comercio norteamericano), Unión de Europa Occidental, Consejo de Europa. En la literatura sobre relaciones internacionales, hay muchas controversias sobre la definición de los regímenes internacionales, sobre su importancia y sobre la cuestión de si poseen un poder autónomo e independiente de los estados que comprenden. Aquí entiendo por régimen internacional una organización de estados con su sistema propio de reglas y con capacidad para la acción. En concreto, es muy interesante la Comunidad Europea y el sistema de libre comercio norteamericano (Estados Unidos, Canadá y México).

Al mismo tiempo, existe una tendencia en. la mayoría de estados hacia la descentralización política y administrativa. Los estados europeos han establecido regiones o comunidades autónomas, y los estados federales en América del Norte se han descentralizado más. ¿Cuales son los efectos de estos dos procesos de internacionalización a nivel continental y de descentralización interna, sobre el estado nación? Hay dos hipótesis:

1) Debilitan el estado, reduciendo sus competencias y recursos.
2) Refuerzan el estado-nación.

Esto es posible en la medida en que la internacionalización y la descentralización permitan a los estados desembarazarse de las tareas más difíciles, o con menos ganancias políticas (por ejemplo la reestructuración de la agricultura o la siderurgia, la ortodoxia fiscal y monetaria, o los efectos sociales de reestructuraciones económicas). De esta manera el estado puede reforzar su autoridad y su propia autonomía de acción. También, la necesidad de cumplir las reglas y directrices del régimen internacional puede estimular intervenciones por parte de los estados en los asuntos de competencia jurídica de los gobiernos subnacionales. Cual será el criterio concreto, es un tema para la investigación empírica.

Depende del régimen internacional, de la resistencia del estado y de la capacidad de las regiones. Los efectos estáticos pueden reforzar los estados, porque éstos no han comenzado los procesos para debilitarse, pero a largo plazo se producen efectos dinámicos. Pueden aparecer nuevos sistemas de acción, nuevos actores y nuevas relaciones para transformar el sistema de poder y limitar la libertad de acción de las elites estatales. También debe tenerse en cuenta la forma que asumen los regímenes internacionales actuales. La integración continental por la Comunidad Europea y el Acuerdo de libre comercio norteamericano no sólo afectan los estados como actores internacionales, se basan también en los principios neo-liberales del mercado y de la reducción de la esfera de acción estatal.

Existen diversas interpretaciones de los efectos políticos de la integración económica. Los adversarios canadienses al Acuerdo de libre comercio norteamericano, insisten en que la integración económica acarrea la integración política y que la independencia del país está amenazada. Los partidarios del Acuerdo por su parte, niegan esta tesis e insisten en que el estado cómo sistema de acción política puede permanecer intacto. En contraste, la teoría de la Comunidad Europea se fundamenta en la vinculación entre las dimensiones política y económica. Pero también existen diversas interpretaciones de esta nueva realidad política. Para algunos la integración europea es una especie de internacionalismo, que señala el fin del estado-nación. Para otros representa la construcción de un nuevo estado, la culminación a nivel europeo de los procesos de integración y difusión que produjeron el estado-nación histórico.

Ambas perspectivas son erróneas. La Comunidad Europea no es una forma de internacionalismo sino de construcción continental. La Comunidad no significa la construcción de un nuevo estado-nación. El estado-nación fue el producto de una época histórica específica y no se inscribe en la lógica económica o social de finales del siglo XX.

En efecto, la Comunidad Europea y el nuevo orden en América representan nuevas formas de régimen político. En el mundo emergente no hay estados con autoridad exclusiva, sino un orden variado de estados, regímenes continentales, regiones, sistemas sociales y mercados. Sin creer en la reinvención del Sacro Imperio Romano o la Liga Hanseática, se puede hacer comparaciones entre el nuevo orden político y el sistema europeo antes de la emergencia del estado- nación.
Todo esto crea un nuevo contexto para la autonomía territorial. Algunos creen que se pueden desmontar los estados, para hacer estados más pequeños dentro de los nuevos regímenes. Este es el escenario de la Europa de las Regiones, propuesta por dos tipos muy distintos de observadores. Por una parte, existen románticos y nacionalistas étnicos, que prefieren unidades "naturales", más homogéneas que los estados "artificiales" existentes (creados por maniobras políticas). Por otra parte, observadores más racionalistas, economistas o tecnócratas creen que el estado-nación es funcionalmente anticuado como consecuencia de la transferencia de competencias a las unidades de dimensiones óptimas, a nivel continental y regional. ¡Son unos aliados poco comunes los románticos y los tecnócratas! Pero existen proyectos políticos basados en esta vinculación de integración continental y nacionalismo periférico.

En Escocia y Quebec, los partidos nacionalistas proponen la independencia en Europa, o la independencia dentro del sistema de libre comercio norteamericano. Esto es visto como una manera de evitar los costos de independencia, y al mismo tiempo, como una forma de matizar el independentismo y hacer frente a las acusaciones de "separatismo", palabra difícilmente admisible en el debate político.

Pero esta política no es en realidad un compromiso entre la independencia y la autonomía regional, porque, antes de entrar en la Comunidad Europea, o en el sistema de libre comercio norteamericano, es preciso establecer la independencia.

Así no se pueden evitar los costos (económicos y políticos) de la transición mediante la adhesión al régimen internacional sin pasar por el separatismo.

Se puede también preguntar a los nacionalistas ¿qué sucede con la independencia si se cede control en la política macroeconómica, monetaria, de inmigración, de defensa, etc.? El escenario de la Europa de las Regiones subestima también la resistencia del estado-nación. No va a desaparecer tranquilamente, ya que existen intereses políticos, burocráticos y económicos (sin mencionar los militares) vinculados a los estados existentes y cuyos poderes dependen de la permanencia de las estructuras estatales.

Sin embargo, según los sondeos hay mucha gente que desea alguna combinación de independencia e integración en el estado. ¿Es una contradicción o existen posibilidades para nuevas formas de autonomía que satisfagan estos deseos? Para responder a esta pregunta, es preciso examinar las demandas territoriales con más detalle y, como su contexto cambia a consecuencia de la nueva coyuntura internacional, también es preciso examinar los estados y los regímenes internacionales.

DEMANDAS TERRITORIALES
Existe un conjunto de demandas culturales, económicas y políticas que sirven de base para la demanda de autonomía territorial y que pueden satisfacerse con mayor o menor facilidad en varios regímenes políticos nacionales e internacionales.

Primero, hay demandas culturales, sobre todo lingüísticas. La cuestión lingüística es compleja, pero me limito a algunos comentarios sobre el problema de la protección y promoción de lenguas minoritarias en el nuevo contexto internacional. De una manera muy simplificada, se puede comprobar la existencia de tres tipos de lenguas: lenguas regionales, lenguas de estado, y lenguas internacionales. Estas categorías coinciden en parte y varían según el contexto. Por ejemplo, el francés es lengua regional en el Canadá, lengua de estado en Francia y lengua internacional. El castellano también es lengua minoritaria en Estados Unidos, lengua del estado en España, y lengua internacional. Es bien conocido que una política de multilingüismo es peligrosa cuando la lengua regional es menos prestigiosa que la lengua del estado. Cuando la lengua amenazante es una lengua internacional, hay una tentación a proteger la lengua regional por una política de unilingüismo, como en Quebec. Esta política en el pasado se combinaba con una política de conservación de la sociedad tradicional y católica, de rechazo de la modernización y de proteccionismo económico. Sin embargo, para las regiones y naciones sin estado que quieren establecer una autonomía real dentro del nuevo sistema de regímenes internacionales, además de la protección de la lengua regional, es preciso el conocimiento de la lengua internacional dominante en las relaciones con el exterior.

Pero cuando la lengua de estado que amenaza la lengua regional es también la lengua internacional, hay dificultades. Ahora que la línea de las fuerzas políticas quebequeses es la proyección de Quebec en América del Norte y en el mundo, esta política misma viene dificultada por la política de unilingüismo del gobierno quebequés. En este contexto, las relaciones del territorio con el mundo exterior serían monopolizadas por la minoría bilingüe, es decir en el caso de Quebec, los anglófonos o inmigrantes del exterior. En el caso de las nacionalidades minoritarias de España, por el contrario, las relaciones con Europa pasan por lenguas (inglés, francés, alemán) que no compiten directamente con las lenguas de estas nacionalidades.

En materia económica, hay una serie de estrategias practicadas por gobiernos e intereses regionales. En el pasado, la más importante fue la estrategia de presión sobre el estado para obtener protección y subvenciones. Ésta es ahora más difícil, a causa de las presiones de la competencia internacional y de las reglas de los regímenes internacionales de libre comercio que limitan las subvenciones permitidas. Por otra parte, regionalistas/nacionalistas en países como Quebec, Cataluña y Escocia han abandonado el proteccionismo por una política de libre comercio. ¿En este contexto, cuales son las posibilidades de intervención eficaz por parte de las regiones? Hay una tentación a concentrarlas a través de subvenciones ocultas en capitales móviles, o de operaciones inmobiliarias. La evidencia parece indicar que la mayoría de intervenciones económicas por parte de gobiernos regionales y locales son ineficaces, pero las políticas más eficaces (como la inversión en educación o el estímulo de la iniciativa local) son menos espectaculares y políticamente menos atractivas. Existe un proceso de aprendizaje a través de la experiencia y un conocimiento creciente en materia de economías regionales.
Hay también demandas sociales por parte de ciudadanos, que solicitan protección contra los efectos desestabilizadores del mercado. Es una tarea difícil para las regiones porque falta una base presupuestaria suficiente y, a menudo, también el sentido de solidaridad social necesario. En los regímenes internacionales la protección social es muy débil; el capítulo social en la Comunidad Europea es un reconocimiento de que el libre comercio puede ser una amenaza a la protección social. Por esta razón, el estado es hoy el ámbito más importante de protección social. Esto plantea un dilema para regionalistas y neo-nacionalistas que quieren al mismo tiempo la autonomía y la protección social.

Finalmente, hay demandas simbólicas, como la independencia formal, las banderas, los equipos deportivos internacionales. Es fácil creer que, siendo simbólicos, no son importantes, pero muchos conflictos políticos conciernen a asuntos simbólicos, y los compromisos son a menudo difíciles de hacer. Por otra parte, hacer concesiones a lo simbólico es también un modo de reglar conflictos.

LA CAPACIDAD DE LAS REGIONES
La capacidad de las regiones de aprovecharse de estos cambios en el estado y a nivel internacional dependen de algunos factores. Las instituciones son por supuesto importantes, así como la existencia (y competencias) de gobiernos regionales y su capacidad de decisión autonómica. Importa también el peso político en el sistema de relaciones intergubernamentales, y la facilidad con que el estado puede estar penetrado por los intereses territoriales. Los enlaces entre estado y región son múltiples y comprenden partidos políticos, burocracias, redes de clientela,, entre otros entes o grupos.

En algunos casos, la autonomía regional y la influencia en el estado central son alternativas hasta allí donde el estado puede conceder autonomía para zafarse de presiones territoriales en las instituciones centrales, o regionalistas y nacionalistas periféricas, que pueden preferir una influencia del estado central a la autonomía territorial (como en Escocia hasta la década de 1970).

Pero la autonomía no es sólo una cuestión de instituciones gubernamentales, sino también de la capacidad de la sociedad regional de formular proyectos autonómicos, de regularse y de proyectarse en el exterior. Un aspecto muy importante es el potencial económico y la estructura de la economía regional.

Un proyecto de autonomía dentro de sistemas de libre comercio necesita una independencia del estado central, que no puede seguir proporcionando protección arancelaria o subvenciones. Es importante también la existencia de una clase capitalista regional, de empresas regionales y una orientación de las exportaciones. Es igualmente importante la estructura de la sociedad regional y su sentido de identidad. Con frecuencia la identidad étnica es citada como factor determinante de la identidad común y muchos observadores han insistido en que un proyecto de autodeterminación no es posible allí donde falta una etnicidad común.

El problema analítico se plantea en que la etnicidad no se define, y no puede definirse, como factor independiente de movilización política. Allí donde hay una movilización política para conseguir la autonomía, se dice que existe una etnicidad. Es decir, la etnicidad no es una variable independiente sino dependiente del análisis.

El segundo problema se plantea en las circunstancias en que la etnicidad es inventada y utilizada. La etnicidad (movilización étnica) es siempre contextual. Es decir, un grupo de personas se define en un contexto específico como etnicidad por contraste con otras, para confrontarse con las otras o para extraer recursos en sistemas donde las recompensas son dadas según criterios étnicos. Ello se fundamenta en que para los Regionalistas, la verdadera raza es la del espíritu, es saberse parte del Ser Regional. De esto puede derivarse que todo proyecto de autonomía basado en criterios étnicos puede dar excusa para que las fuerzas centralistas lo acusen de querer provocar nuevos separatismos dentro del territorio por parte de otros grupos que se autodefinen como étnicos. Los casos extremos son El Líbano y los países balcánicos. El problema histórico de Irlanda es que a finales del siglo XIX una concepción étnica y (como consecuencia del renacimiento religioso) católica del nacionalismo triunfó sobre la tradición más antigua del nacionalismo liberal inspirada en modelos europeos (rebelión de Wolfe Tone en 1798, vinculada a la revolución francesa). Este nacionalismo exclusivo ha provocado una reacción por parte de los protestantes en Irlanda del Norte. En Quebec también, la movilización por parte de los francófonos sobre bases puramente étnicas provoca movilizaciones en contra, de anglófonos e indígenas.

Por supuesto, no se trata de que todas las regiones, o todos los nacionalismos, posean estas características. Algunos poseen una identidad regional/nacional pero carecen de sociedades civiles o de capacidad para la acción colectiva. Otras poseen movimientos nacionalistas exclusivos, basados en criterios exclusivos, étnicos o incluso raciales. Hay también regiones con problemas económicos pero sin identidad o sentido de solidaridad territorial. Existe una diferencia notable entre ellas en cuanto a su capacidad para la movilización política y social.
Y existe también una gran diferencia entre los estados en cuanto a su capacidad para resistir las presiones de las regiones. Hay estados fuertes, como Francia, que han resistido las presiones regionales o neo-nacionalistas y estados débiles, como Bélgica o quizá el Canadá, donde los regionalismos están transformando el estado.

Finalmente los regímenes internacionales son distintos. En el Acuerdo de libre comercio norteamericano no se recoge un rol para los gobiernos subnacionales, aunque éstos están afectados por las estipulaciones del tratado. Estados (en los Estados Unidos) y provincias (en el Canadá) deben actuar indirectamente para presionar en el sistema. En la Comunidad Europea las posibilidades para la acción por parte de las regiones no son aun muy importantes, pero existen. Hay en primer lugar, una serie de enlaces simbólicos entre algunas regiones y la Comunidad.
Europa puede servir como cuadro para la definición de una identidad regional/nacional y su proyección fuera del territorio. Es destacable, por ejemplo, que la identidad galesa, difícilmente definible dentro del Reino Unido, se exprese ahora en términos de competencia económica en Europa. En Cataluña y el País Vasco, Europa sirve como marco de legitimación de demandas nacionalistas. Por supuesto, Europa puede servir igualmente como mecanismo para la proyección de los políticos regionales, que gocen de la oportunidad de presentarse como estadistas internacionales, con "embajadas" en Bruselas y otras capitales. La Comunidad también es una fuente de recursos (los fondos estructurales), aunque las sumas generalmente no son grandes. Las luchas para el control de los fondos estructurales alían a las regiones y la Comisión frente a los estados. Las regiones son también socios obligatorios en el cumplimiento de varias políticas comunitarias y la Comisión ha insistido en la creación de una comisión consultiva de regiones, confirmada en el tratado de Maastricht. Aunque los estados se reafirman como los actores principales en la Comunidad, esta actividad crea nuevas redes de actores políticos que, en algunos casos y a largo plazo, pueden ser importantes.

CONCLUSIÓN
La conclusión es que en el futuro habrá una diferencia mayor entre los territorios de la Europa occidental y de América del Norte, que afectará tanto a los estados como a las regiones. Algunas regiones fuertes, con gran capacidad institucional, económica y social, pueden competir en las nuevas condiciones. Otras, más débiles, pueden ser condenadas a la desintegración económica y social, o a una dependencia cada vez mayor del estado, del mercado o de los capitales móviles.

Es más difícil aplicar este modelo a los nuevos nacionalismos en los países porque en ellos la historia del estado, del este de Europa, donde el estado-nación surgió de la disolución de los imperios, es muy distinta a la del oeste, donde el estado resultó de un proceso de consolidación territorial. Además, los países (y las regiones dentro de ellos) del este carecen de sociedades civiles con estructuras sociales capaces de sostener un proyecto de esta naturaleza y no creo que un proyecto de sociedad pueda basarse solamente en una transición abrupta a la economía de mercado. En el contexto de Europa, se puede afirmar la clara diferencia entre aquéllos que basan su nacionalismo en criterios exclusivos, adscriptivos y étnicos y los que tratan de establecer proyectos más inclusivos. Al respecto la Europa occidental puede presentar tanto ejemplos a seguir, como ejemplos a evitar.

Tierra e Identidad

TIERRA E IDENTIDAD ÉTNICA: UN DERECHO Y UN DEBER


INTRODUCCIÓN:

Este apunte, busca ser un documento de trabajo, que solamente tiene por fin dar sustento teórico y académico respecto a la importancia de la tierra y la identidad para el Regionalismo, es muy importante poder tener claros los conceptos, para luego aportar y compartir, en este proceso complejo pero desafiante de la instauración del Regionalismo Contemporáneo.

¿QUÉ ES LA TIERRA?

Como concepto regionalista, la Tierra es un elemento esencial, ya que, el hombre latinoamericano, producto de la unión del aborigen con peninsular, con el devenir de los siglos ha desarrollado una mentalidad común, a todas sus diferencias; claramente prefiere el estudio del “estar” al del “ser”, se preocupa de la situación que lo rodea y dónde, obviamente, se encuentra el situado, dónde “está él”.

Existe un gran amor por el terruño, la palabra “añoranza”, rara vez se encuentra en otros idiomas (o al menos el concepto que encierra), se ha calificado como “TELURISMO” a quien pretende en el espacio político dar n valor a la protección de la tierra en todos sus ámbitos, no solamente aquel del derecho de dominio, sino también la defensa ecológica y la protección cultural y folclórica, que une a la comunidad Regional con su medio ambiente… en suma, su forma de vida.

Ciertamente quien se anticipó con mucho a estos días presentes, en donde surge de a poco el Regionalismo en su concepto político fue nuestra Nobel Gabriel Mistral, no por causalidad el primer tomo de la colección “cuadernos del Bicentenario” fue una completa Antología, pero no solo de poesía, sino de su producción literaria más desconocida, incluso censurada, esto es, la prosa; en ella Gabriela nos muestra no un universo imaginario o ideal, al contrario, cuenta y detalla al mundo entero quienes somos los hijos del norte fértil ¡eso es telurismo! Habla de nuestro medio ambiente, los ríos, valles, cerros, el trabajo mancomunado de pescadores, campesinos, crianceros y mineros, la carencia de grandes latifundios, el saberse dueños de su propio destino, todo esto, lo prefiguró ella y lo llamó, sin rodeos, Regionalismo, por supuesto, que veía como avanzaba Europa eneros temas, allá por la década de los 30’ y vio, entonces, la magnitud del año que estaba efectuando y todavía efectúa el modelo económico, sin frenos, de mercado y el sistema centralista del Estado de Chile.

Concientes de es herencia magnífica que desarrolló y explicitó de tal manera nuestra Tierra, dejó inconclusa la tarea de redescubrir nuestra IDENTIDAD, la cual muchas veces nos aparece confusa y mezclada, trataremos de dar luces certeras al respecto.

¿QUÉ ES LA IDENTIDAD?


En nuestra época, ha cundido una problemática social y política dedicada a la búsqueda y reforzamiento de la identidad cultural, la identidad étnica y la identidad nacional, se habla de "grupo étnico" o proclamarse como "comunidad nacional" o "nación". Comienzan a aparecer, entonces las justas y legítimas diferencias, se comienza a privilegiar la diversidad. Claro que -nadie discute eso- las diferencias saltan a la vista, y son cada día más evidentes, a consecuencia de los procesos de globalización. Lo debatido es cómo comprenderlas correctamente.

¿A qué llamamos identidad? No se puede dar por sabido o conocido. Es sano discutir la idea. Nuestra "identidad" no es una constante matemática que se verifica siempre, cualquiera que sea el valor de sus variables; podemos entender la noción de identidad como el conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás, es decir, a la serie de rasgos diferentes que contrastan con otros. Desde un enfoque como éste, que acaba llamando "identidad" a la "diferencia".

¿Cómo concebir las relaciones entre identidad y comunidad? ¿Cómo entender la diversidad cultural? ¿Cómo entender correctamente las diferencias sociales y culturales vistas y calificadas comúnmente como raciales, étnicas, nacionales? Hay teorías opuestas, que subyacen a opciones éticas y proyectos políticos.

Nosotros los Regionalistas de Alma, nos caracterizamos por una mentalidad generosamente llena una justa de fe ciega en el propio ser comunitario y su destino manifiesto. ¿Qué significa esto? Creemos que las sociedades de cada Región, poseen el legítimo derecho-deber de proteger sus formas tradicionales de vida, su calidad de vida y propugnamos el derecho de todo ciudadano de Regiones a vivir siempre, si ése es su deseo, lo más cerca de su lugar de nacimiento, allí se encuentra su MATRIA, que es la Nación Primaria, la de los afectos, está su familia, la calle, el barrio, el colegio, la ciudad.

¿Quién puede negarlo? Acaso lo anterior no es sino una esencia exclusivamente propia, que tiene derecho a mantener a salvo de los extraños; una (id)entidad limpia, frente a la impureza contaminante de los otros; una autenticidad de su ser, reluctante a toda alteración; un ser ahí colectivo venerado. Explícita o no, está presente la apelación a la pertenencia a un linaje especial, a un grupo diferente, especial y único. Se extiende así un hilo imaginario que va desde la zoología a la teología, vinculando una comunidad primigenia, tradicional, dotada de una veneración intocable y un sentimiento de adhesión tan fuerte que trasciende las fronteras del desarraigo laboral o educacional.

LA IDENTIDAD, muchas veces se utiliza como comodín, usada para describirlo todo sin llegar nunca a explicar nada, una palabra que oculta frustraciones de oprimidos. La suposición de estereotipos fijos, determinantes de la "identidad" regional, diferenciada en un catálogo de caracteres colectivos peculiares, obtenidos a partir de la fisonomía y algunos datos antropométricos, plasmados tal cual en cada uno de los individuos. Cualquier rasgo genético o conjunto de rasgos sólo hablan de su propia presencia, en términos estadísticos referidos a una población, pero de ninguna manera presuponen la presencia necesaria de otros rasgos ni, por tanto, la existencia de una "étnia" en cuanto caracterización de una totalidad, fija o exclusiva, de rasgos compartidos homogéneamente por todos los individuos de una población dada.

LA IDENTIDAD ÉTNICA

Para nuestra causa regionalista; el mezquino y tardío reconocimiento estatal del Pueblo Diaguita es un pequeño avance, pero avance al fin y al cabo. En definitiva, por Ley Nº20.117, D.O. 08.09.06, se modificó la Ley Nº 19.253, llamada Ley Indígena, en suma se reconoció la existencia del Pueblo Diaguita y que mora actualmente en pequeñas familias y/o comunidades (cuyos apellidos dan prueba de ello) entre los Valles de Copiapó y Choapa. Si a la noción biológica de "étnia" o "identidad étnica", cuando menos se le puede conceder valor designativo y descriptivo, cuanto más beneficiará al movimiento regionalista el hecho que este reconocimiento sea la punta de lanza para constituir entre todos una Nueva Región, rescatando desde los orígenes todo el conocimiento ancestral para proyectarlo hacia el futuro, por eso creemos y queremos cada día más y mejor Regionalismo para nuestras vidas. Los moradores de la cultura diaguita viven ahora en localidades denominadas: Juntas, La Marquesa, El Olivo, Chihuinto, Las Pircas, Alto Naranjo, Los Perales, Chanchoquín, La Fragua, La Arena, Conay, La Junta de Pinte, La Pampa, San Vicente, Junta de Valeriano y Albaricoque. Allí, y con pocas viviendas las familias Campillay –mayor linaje- Tamblay, Eliquitay, Cayo, Pauyantay, Seriche y Liquitay o Albayay, Abancay, Calchín, Caymanqui, Chanquil, Chupiza, Payman, Quismachay, Sapiain, Tamango, Salmaca, Chillimaco, entre otros.

Corresponde analizar a los expertos en la teoría de los "etnosistemas", el rescate, fortalecimiento y difusión de los legítimos descendientes de la etnia diaguita chilena, el hecho cierto es que hay grupos sociales que son "grupos étnicos" y que reclaman la atribución de una "identidad étnica". La "etnicidad" posee el mismo tipo de existencia que el "espíritu del pueblo", se constituye en un mito fundacional, una idea-fuerza. Las poblaciones humanas tienen historia esa es su “ALMA”. Las sociedades humanas se organizan culturalmente, evolucionan históricamente, manifiestan una "identidad". Toda la diversidad debe ser comprendida en el marco teórico de la evolución biológica y cultural.

Lo correcto, cuando nos encontramos ante una cultura y/o lengua distinta, es afirmar que ahí hay una identidad que puede y deber ser preservada, pero eso no ocurre en otro continente sino en nuestro propio suelo, nuestra Región es nuestro Hogar, hogar en donde reside nuestra Herencia Ancestral, dicho en breve, hay una etnia o una pequeña nación primaria… una MATRIA, como muy bien expresaba nuestra Insigne Gabriel Mistral.

Cabe añadir que la IDENTIDAD del Pueblo Diaguita y, en general del Pueblo de la Región de Coquimbo vive y opera junto a la Religión (sino que lo digan los cientos de miles de promeseros que año peregrinan, muchos a pie a rendir justa veneración y agradecimiento por la intersección de la “Chinita de Andacollo”, me refiero a la Virgen María, en la imagen y bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo).

Hay por ente dos sustratos que, junto al religioso, son pre-estatales, me refiero a los sustratos ÉTNICO E HISTÓRICO, como fundamento de la IDENTIDAD REGIONAL. Ahora bien, conviene recordar lo que vengo argumentando: El enfoque étnico recurre también a un criterio amplio, que tiene en cuenta un conjunto de rasgos compartidos: la lengua, la ascendencia común, el sistema de parentesco, la religión, el derecho, las costumbres; en suma, una cultura particular. ¿Cuáles de esos rasgos deben estar presentes siempre para que debamos considerar que allí se da una comunidad étnica o Regional? Las estructuras sociales de las tribus fueron superadas por la formación de las naciones primarias y las naciones primarias o MATRIAS dieron origen a la nación y, a su vez, al Estado como entidad jurídico-política.

La tendencia particularista es la que abandera la perspectiva identitaria, presentándose a sí misma bajo el nombre de comunitarismo. Se caracteriza por otorgar la primacía del ser e historia a las diferencias particulares, concebidas como conjunto distinto frente a otros, al modo de los "etnotipos" criticados más arriba. Tiene por cultura sólo la modalidad particular. En los hechos, propende a formas políticas de Regionalismo, apoyaos en el comunitarismo e indigenismo.

El multiculturalismo constituye la forma más desarrollada del etnocentrismo, en la medida en que la apología de la propia particularidad, solamente busca proteger y preservar la historia, usos, costumbres, en suma tradiciones que conforman un modo de vida (que nos lleva a una calidad de vida, única e irrepetible, ante esto, hay amenazas potenciales, me refiero al modelo social, económico y político, que si no se le pone debido freno pueden afectarlas irreparablemente, hoy por hoy ya estamos siendo afectados por el Estado, el mercado y la contaminación cultural, efecto negativo de la globalización).

Los Regionalistas, como defensores de un legítimo comunitarismo identitario, con respecto al pasado y presente de las étnias, parten de un principio muy simple: Ser es permanecer en una esencia (dicho de sopetón: “ser es estar [ahí, o más bien aquí en mi Tierra]”). Proponen como fin último la figuración esencial, que apunta así a ejercer un poder soberano. La identidad esencial se presenta, gracias al aporte indígena y español según los casos, bajo una doble imagen: en forma mítica, pero también en forma utópica, respectivamente. Las identidades míticas invocan el pasado como edad de oro, modelo perfecto de sociedad, y su plasmación culminante estriba en un ideal social, pues aquel modelo se imagina como establecido y nunca debe ser alterado en su esencia; si se corrompe, debe restaurarse a toda costa. Por su parte, las identidades utópicas miran al futuro, pero a un futuro positivamente idealizado y absoluto, por lo que suelen luchar por un futuro pleno de los valores que en el presente son tan anhelados como escasos, quieren que haya de eso, mucho y para todos. Participando de ambas formas se dan también combinaciones de mito y utopía. Muchos pensarán ¿por qué voy a ser parte de un mito o de una utopía? Bueno, porque justamente no existen, pero se espera o se quiere que existan, o acaso ¿de la realidad presente no hemos tenido bastante como sociedad…?

Se trata de una justa idealización, sea mítica o utópica, en virtud de la cual la colectividad se sirve de guía, de modo que se sacrifica el tiempo presente en aras del pasado o del futuro azarosamente buscado.

El sentido social y político de la reivindicación identitaria regionalista va siempre vinculado a una cuestión de poder, por la dominación o contra ella. El Regionalista proclama una "política de la Diferencia" (pero justamente a la Diferencia con mayúscula, pues el Gobierno ampara, según el, a las minorías sexuales ¿qué es esto? Se privilegian política, social y económicamente formas de vida extravagante, ¿al tiempo que se procede a la inmemorial negación y exclusión del folclore y las étnias?... eso es, resumido en una palabra: descaro). Junto a ella, está el grupo identitario, que se concibe y se siente diferente de los demás y legítimamente pretende vivir conforme a su "diferencia" a su modo de vida, no quiere otra cosa que el camino hacia la integración en la comunidad nacional, a través de la sociodiversidad.

POR TANTO, TIERRA E IDENTIDAD, COMO DERECHO - DEBER ES:
El fin último del Movimiento Regionalista. Son los cimientos de la reivindicación a la diferencia del Ser Regional (tanto sea individual como colectivo) Son los medios esenciales para asegurar la protección, desarrollo y difusión de sus formas tradicionales de vida. (las cuales “no son un mal negocio” como afirma el mercado,”ni un atentado contra la soberanía”, como sostiene el Estado).
En nosotros está, que más que un mito o una utopía sea una realidad al alcance de todos y cada uno de los miembros de la Sociedad Regional.

regionalismo@gmail.com