lunes, 29 de enero de 2007

LA ESCUELA REGIONALISTA

LA ESCUELA DE FORMACIÓN REGIONALISTA




Por Juvenal Urízar Alfaro.
Delegado de la Coordinadora Regionalista
Pro inscripción del P.R.I. en la Región de Coquimbo



INTRODUCCIÓN:

Corresponde tratar ahora dos cuestiones elementales que sustentan todo esfuerzo por tratar de implantar una Escu4ela de Formación Regionalista, la cual tiene por fin destruir la alienación mental creada por el centralismo político y el modelo de mercado; me refiero concretamente a la misión y visión de la Escuela de Formación Regionalista.


MISIÓN: ¿Por qué se crea? Ella busca justamente la destrucción del juego de propaganda y alienación mental creado, sustentado y ferozmente defendido por la tiranía de dos cabezas (el estado centralista y le modelo de mercado vigente, al cual llamaremos la doble tiranía) más que enseñar, anhela que aprendan los conceptos fundamentales, que les permitan sacar sus propias conclusiones, que desarrollen una conciencia regionalista, la cual les permitirá poseer todo un bagaje de conocimientos para aplicarlos a sus experiencias pasadas (conocimientos remotos) y, obviamente a la vida y tiempo presente.


VISIÓN: ¿Para qué se crea? Solamente se afana por capacitar, especialmente (y solamente en un primer momento) a los extremos etáreos de la población (jóvenes y adultos mayores) quienes por sus propios quehaceres, tienen el tiempo y la oportunidad de ser más receptivos, combinando así el ímpetu de unos con la sabia prudencia de los otros, esa sinergia creará los primeros regionalistas capacitados formalmente, quienes se empeñarán en difundir estos principios en el campo (pues el mundo indígena y el rural, constituyen la vanguardia del regionalismo) y en la ciudad, pues allí se encuentra la mayor cantidad de población (cuya alienación y contaminación cultural es mayor).

Veremos pues, dos temas, sumamente importantes, para dichos fines: la formación política regionalista y el análisis del patriotismo y nacionalismo, bajo el prisma del regionalismo.


1. La Formación Política Regionalista:


En muchos foros (reales y virtuales o tecnológicos) se ha señalado claramente que el sólo concepto de regionalismo es esencialmente revolucionario, pues pretende romper con las ataduras estructurales del centralismo político, modelo nefasto que se encuentra enquistado con igual, e incluso mayor fuerza en las mentes de los ciudadanos que en la frías letras de la leyes.


Es pues que el regionalismo, en su dimensión político, como concepto revolucionario busca con afán la instalación dedos propuestas de acción históricas de liberación del hombre (varón y mujer), a saber: arraigar a un lugar –lugar humano, por otra parte, más que geográfico- y encontrar la anhelada seguridad material y satisfacción intelectual; busca abrirse al mundo, a la comprensión de civilizaciones distintas a la suya, desea hallar en ese lugar los suficientes recursos materiales y, por cierto, las debidas posibilidades intelectuales.


Al parecer, a primera vista, esa visión regionalista es contradictoria con la perspectiva cosmopolita del hombre y el mundo; pero con frecuencia en el devenir de la historia nos encontramos con grandes creadores de la cultura, artistas, filósofos, científicos, escritores. En suma, son muchos los que supieron amar su país de origen, el pueblo del que recibían la lengua y la cultura étnicas, y, sin embargo, fueron capaces de buscar en otras partes las enseñanzas que orientaron su investigación o nutrieron su obra.


El modelo de mercado actual en Chile e feroz, carente de todo freno útil o verdadero, proclama y defiende el “Darwinismo Económico” depredador en sus medios, acumulador en sus fines; ello crea desarraigo, producto del desplazamiento interno de los ciudadanos por su territorio (y externo también, en lo tocante a la inmigración) pues se ve a los ciudadanos como masas apropiadas para las maniobras económicas, masas que, según ese criterio, es legítimo desplazar de una punta a otra del territorio nacional, cortando sus raíces originarias que ligan al hombre a su país, su familia, su cultura.


En definitiva, un triste ejemplo de ello, fueron las erradicaciones de la década de los 80’ en Chile, la cual solamente concluyó en exportar miseria desde la metrópoli de Santiago, a las regiones del país, destruyendo los lazos de pobladores honorables, la gran mayoría, quitándoles sus atributos de origen que les permitían relacionarse en sociedad, obviamente hubo demasiados nuevos residentes, claramente indeseables por los nuevos vecinos pues difundieron difundiendo muchas malas costumbres (derechamente población con pésimas normas de urbanidad, aseo y ornato, sin contar con demasiados casos con antecedentes penales y reincidencia contumaz), hoy enquistadas igualitariamente en todo el territorio nacional). En suma se incorporó a la fuerza laboral de cada región más trabajadores, pero las fuentes de trabajo no aumentaron, ello solamente redundó en un aumento de la cesantía, el cual es crónico.


El regionalismo, desde la perspectiva política y la dimensión revolucionaria, pretende conquistar el poder, por medio del voto democrático de los ciudadanos de las sociedades regionales, dicho proyecto consiste en afirmar contra desorden (Concertación) y tiranía (Alianza) la doble dimensión del hombre: su dimensión vertical, espiritual y profunda y su dimensión horizontal, material y yaciente. El regionalismo revolucionario, en este sentido, establece como principio que el ser humano debe tenerla posibilidad de vivir cerca de su lugar de nacimiento, si ese es su deseo, y que debe encontrar en él opciones suficientes para conseguir prosperidad y apertura intelectual; añade que este hombre debe participar en la elaboración de sociedades cada vez más amplias y convertirse responsable de un mundo que está llamado a organizar.


No debe dudar del éxito de esta noble misión, pues como resortes morales tiene la solidaridad humana inmediata y la solidaridad internacional, pero más aún tiene el acervo espiritual de cada Región, ello debe ser un activo, pues si reivindicamos el respeto protección y difusión de las tradiciones regionales, dentro de las primeras estará siempre la tradición religiosa, quien guía y sustenta la fe sencilla aunque pétrea del Pueblo.


Sin lugar a dudas, la hora de este regionalismo, el regionalismo revolucionario, ha llegado; lA cultura se hace planetaria y, al mismo tiempo, se siente el vértigo de una globalización desbocada. El hombre necesita hallar de nuevo sus raíces para aceptar la ampliación de su destino. El hombre moderno debe estar enraizado para poder legítimamente ser y sentirse cosmopolita, para poder compartir, debe previamente tener algo que aportar, y ese “algo” se llama IDENTIDAD.


La gran tarea que tiene en sus manos el regionalismo es tan noble como desafiante, se empeña en liberar al hombre de l explotación y alienación consecuente, de l que es víctima, por ende, dicha tarea no se puede realizar con pereza, antes bien, es una lucha encarnizada, sí, una pelea contra y una pelea a favor de. El regionalismo es una moral de combate. Exige a todos los camaradas, adherentes y simpatizantes un vigor ético y político constante en la comprensión de todos y cada uno de los subterfugios ideológicos y propagandísticos que las tiranías (¿cuáles? Pues la del Estado Centralista y la del Mercado Darwinista) los cuales son utilizados siempre para confundir y alienar a los ciudadanos.


El regionalismo es también una salvaguarda feroz de los valores espirituales y sociales humanos: constituye en movimiento síntesis sucesivas, es decir, se esfuerza por hallar en su contenido ético-cultural siempre un campo nuevo, prueba de ello es que, en lo que respecta a los ciudadanos de las regiones chilenas, la síntesis actualmente concebible es de una cultura étnica y/o histórica, una cultura chilena y una cultura latinoamericana. Lo cual exige previamente como condición una vida material digna y mínimamente asegurada y una promoción de la ciudadanía en dichos tres planos.


Con estos principios, con esta teoría y praxis, nadie pude dudar que la revolución regionalista se inscribe en la historia, como movimiento social y político por naturaleza democrático, culturalmente reivindicativo y políticamente autóctono, probo y coherente. Pero cuidado, no se puede concebir ni preconizar el amor al enraizamiento de manera mediocre, en un terruño que se pareciera a una reserva etnográfica, sino como un enraizamiento en el destino manifiesto, histórico y autónomo de una población, ampliándolo en círculos concéntricos. A devolverle pues, al hombre la tierra de su ser y abridle, en consecuencia, la tierra del mundo.


2. Patriotismo y Nacionalismo, bajo la lupa del Regionalismo:


Un pensador anónimo, señalaba lo siguiente: “El patriota ama a su país,; el nacionalista desprecia la patria de los demás”, unas palabras sabias y sentidas, los regionalistas creemos de verdad en un genuino espíritu de amor a la Patria, a eso debe llamársele patriotismo, en cambio el nacionalismo, es una palabra tan cargada negativamente por quienes la han enarbolado como bandera para su causa, que muchos arrugan su nariz de sólo oír el término.


El verdadero regionalista, siempre será un buen patriota, tal como dice Gabriela Mistral en su prosa Regionalismo, parafraseándola, diremos que mira el todo como propio, pero lo entiende por su tierra, es decir, al amar a Chile, lo ama desde la perspectiva de su Región, es muy difícil, casi imposible, dice ella, que existan personas que puedan amar concientemente en toda su extensión, algo que no conocen ni entienden, y ella que sí lo conocía y entendía, se reconocía incapaz , se reconocía, en suma, una genuina regionalista (y patriota) y no nacionalista, ¡bravo por Gabriela!


Los Regionalistas tienen como imperativo moral, el rescate, protección, restablecimiento y difusión de todos los valores tradicionales que constituyen el patrimonio cultural de su Región amada, en ello se incluyen los factores religiosos, idiomáticos, folclóricos, culturales, ente otros. Se incluye dentro de todos los mencionados el patrimonio intangible (ese oculto en medio de recetas de comida que se remontan en el tiempo, de leyendas y cuentos de almas en pena, de explicaciones mitológicas sobre por qué suceden ciertos hechos astronómicos o geológicos; en suma, ese sazón que la digna y auténtica gente del pueblo proporciona a la cotidianeidad de la vida regional).

Camaradas regionalistas, tengan siempre presente esto: Todos los enemigos del regionalismos nos acusarán de los siguientes cargos legales y/o morales: antipatriotas, separatistas, rebeldes, provincianos (como si serlo fuera un insulto per se), retrógrados, premodernos, acientíficos, defensores del Chile inmóvil, sin contar las descalificaciones de siempre, o sea, “hacerle el juego a la derecha” y “vendidos a la dictadura”, sí damas y caballeros, ríanse nomás, pero esas descalificaciones vienen premunidas, cual arma arrojadiza, de negación, exclusión y alienación, insisto el sendero que debe transitar el pueblo regionalista hacia su destino manifiesto que es alcanzar el pleno Chile Regional estará plagado de trampas, escaramuzas, refriegas, las más de las veces y de confrontaciones directas las menos (y ni tanto, ni tan poco).


Por todo lo anterior, se requieren hombres de verdad (varones y mujeres) que estén dispuestos a luchar y sufrir por el destino de su Región (en especial) y de las Regiones (en general) pues solamente salvando a las Regiones del estado de postración moral, social, económica y política en el que se encuentran sumidas, solamente entonces, insisto, se podrá sacar a Chile del tedio e inmovilismo que le impide llegar al umbral de su desarrollo social y económico, sin perder los valores espirituales y sociales que son su acervo esencial, sin los cuales devendría en un Chile enajenado de sus valores, indigno de ser vivido, sería cualquier cosa menos un país… menos nuestra Patria, Dios no lo quiera y nosotros tampoco, por ende, a trabajar preparando los cimientos de la escuela de formación regionalista, la cual permitirá el día de mañana, el triunfo democrático en la urnas de nuestros postulados y la instauración de la Revolución Regionalista.

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