viernes, 2 de febrero de 2007

COMUNITARISMO Y REGIONALISMO


COMUNITARISMO Y REGIONALISMO

Enhorabuena, son dos caras de una misma moneda.


Por Juvenal Urízar Alfaro.
Coordinadora Regionalista
Pro Inscripción del P.R.I.
en la Región de Coquimbo

INTRODUCCIÓN:

El objeto de esta reflexión es adentrarnos en dos conceptos que parecieran, a primera vista, dispares entre sí, pero, contrario a lo que muchos piensan, son esenciales a nuestra justa causa, pues son eminentemente complementarios; corresponde entonces averiguar qué es el comunitarismo, para luego relacionarlo debidamente con el Regionalismo y la Identidad (Regional, Étnica, Histórica, Geográfica o Económica, todas ellas esenciales para la construcción común de este continuum que se llama Revolución Regionalista).

¿Qué es el comunitarismo?

El término "COMUNITARISMO" empezó a ser utilizado, sobre todo en lengua francesa (desde los años 80), de manera despectiva, para designar así, de manera crítica, toda forma de etnocentrismo o de sociocentrismo, todo grupo autocentrado, que implicara una autovaloración y una tendencia a cerrarse sobre sí mismo, en el contexto cultural de la "posmodernidad" donde la "apertura", y más particularmente, la "apertura al otro" está fuertemente valorizada (ello fue una exageración y tergiversación, como todo apodo despectivo), en una forma renovada de "cosmopolitismo". Además, el COMUNITARISMO es definido por sus críticos como todo proyecto sociopolítico que pretende someter a los miembros de un grupo determinado a las normas que se suponen propias de ese grupo (su comunidad); en definitiva, controlar las opiniones y los comportamientos de todos aquellos que pertenecen a su denominada "comunidad". La tiranía de tal o cual "comunidad" es un fenómeno social observable. Llamada de atención comunitarista: la exigencia del tipo "tú debes pensar y vivir a la imagen de tu comunidad" que es a menudo lanzada a individuos que supuestamente se toman "demasiadas libertades" con respecto a lo que es comunitariamente convenido de hacer y pensar. Otra traducción posible, dentro de la ética de la autenticidad: "Sé tu mismo", sobreentendiendo que mi "ser" me viene dado por el conjunto de mis "anclajes" comunitarios. COMUNITARISMO se opone a la vez a "individualismo" y a "cosmopolitismo".

EL VERDAERO SIGNIFICADO DEL TÉRMINO COMUNITARISMO:

COMUNITARISMO designa también una ideología cuya función es la de legitimar la reconstrucción de agrupaciones de individuos por sus orígenes, precisamente de comunidades (COMUNIDAD: COMÚN-UNIDAD), en el marco de Estados- nacionales fundados sobre el principio normativo de la homogeneidad cultural y étnica, dentro por tanto, de un espacio político post-comunitarista. En este sentido, "comunitarismo" se opone a "nacionalismo" (al menos a la visión centralista del Estado-Nación tan propia de los partidarios del militarismo latinoamericano) o a "nacionismo". La "comunitarización" constituye una contestación interna de la construcción nacional.

Nos encontramos ante un término de polémica utilización, netamente peyorativo: nadie se afirma profundamente "comunitarista" (o no más que racista), y las "derivas comunitaristas" denunciadas son siempre las de un grupo distinto al grupo al que pertenece el denunciador. "Comunitarista" es el otro. Culpable del "repliegue identitario" así como de otros ("cerramiento", "crispación", "rigidez", "arcaísmo"). La acusación de "comunitarismo" es totalmente descalificadora dentro del campo de las creencias y los valores denominados "pos-materialistas" ("individualistas" o "liberal-libertarios"): tolerancia, apertura, libertad de expresión, flexibilidad, mestizaje, etc. Esta fuerza peyorativa dirigida contra la palabra "comunitarismo" contrasta con la celebración contemporánea, en todas los ambientes políticos, de "comunidades", de "culturas" o de "identidades", en definitiva de grupos a los que suponemos portadores de valiosos e incomparables valores, que forman parte del "patrimonio cultural de la humanidad". De cara a estas culturas, estas especificidades o estas identidades comunitaristas, se nos llama a practicar la "tolerancia", se nos incita a no "estigmatizarlos", es decir, a "respetarlos". Dicho en breve, para todos quines hacen de la libertad una idolatría, para todos los PROGRESISTAS, ULTRATOLERANTES (solamente para quienes piensen como ellos, pues sino uno es un retrógrado, o peor aún, vendido a la dictadura) bueno, continúo para todos los autoproclamados “progres” ser comunitarista es lo peor que puede existir, el lenguaje oculto que lleva toda esta descalificación es que un chileno orgulloso de su origen es lo peor, es primitivo, premoderno, inculto, señores, por favor, ¡basta ya! Los alienados son ellos, los mendigos de las subculturas del desperdicio estadounidenses son ellos, los fanáticos del diálogo y la tolerancia (siempre cuando ganen ellos) son justamente ellos, los equivocados, nosotros los comunitaristas, no podemos ser otra cosa que Chilenos de verdad y Regionalistas e Independientes de verdad, aunque a muchos les duela o les pese.

Se condena el "comunitarismo" al tiempo que se elogian las "comunidades": este contraste de pareceres es una de las paradojas que nos encontramos cuando intentamos ver más claro a través del "agujero" de las ideas recibidas sobre la cuestión. Si la palabra "comunidad" es definida en todos los diccionarios de lengua (siempre en torno a una colectividad social dotada de una unidad y de una identidad). La denuncia del "comunitarismo" podría quedar aparcada en los almacenes de posturas políticas disponibles, en cuanto que denuncia convenida y conveniente, no compromete a nada, fundado como está sobre una noción confusa. Podemos no obstante, ordenando las connotaciones del término, distinguir cuatro definiciones posibles, para lograr precisar los difusos contornos del "comunitarismo".
1. Modo de auto-organización social de un grupo, fundamentado en una "filiación étnica, lingüística o histórica" (que es objeto de creencia), en una perspectiva etnocéntrica dignamente ideologizada, sobre el modelo de "nosotros y los otros, juntos, formamos el todo, pero el todo no nos quitará nunca nuestro derecho inalienable a la identidad".

2. Visión esencialista de los grupos humanos, cada uno está dotado de una identidad esencial a la que suponemos se adhieren todos sus miembros o representantes. El individuo es un representante típico de lo que imaginamos, es el grupo dentro de la naturaleza abstracta o de su esencia. El imaginario "comunitarista" posee esta visión esencialista del Regionalismo.
3. Política en favor de las legítimas identidades de grupo, étnicas, lingüísticas y/o históricas, fundado en el reconocimiento del valor intrínseco y del carácter irreductiblemente múltiple de estas identidad en el seno de una misma sociedad, siendo todos igualmente dignos de respeto, por tanto juzgados libres de afirmarse en el espacio social (pero no, estrictamente hablando, en el espacio público, que supone la existencia de un campo de interacción que trasciende las "comunidades"). Esta es la visión del "multiculturalismo", al menos la que dan sus más firmes partidarios.
4. Pero el COMUNITARISMO puede también designar la justa y digna utilización política de un mito fundacional identitario fundado sobre el realce de una identidad colectiva. Incluso también caracterizar una política fundada sobre el "legítimo Derecho a la Diferencia (sí, con mayúscula)" por ende es un derecho-deber, para cada individuo, el mantener ante todo "su diferencia", es decir, su pertenencia al grupo que privilegia (digamos, una "cultura" de origen, religiosa, etc.).
REFLEXIONEMOS:

A.- Para la teoría normativa de la democracia, el término COMUNITARISMO, si eliminamos su fuerte carga polémica, aparece como un sinónimo impreciso de "multicomunitarismo", que designa las doctrinas políticas de la sociedad multicultural o pluriétnica ("etnopluralismo"), y que implica una concepción de la sociedad deseable como un conjunto de "comunidades" o de "minorías" yuxtapuestas, cada una viviendo según sus valores y sus normas propias, en nombre de una concepción de la tolerancia fundada sobre el diversidad cultural. Pero la tolerancia exigida va más allá de la simple no prohibición, que equivaldría a relegar la expresión de las identidades a la esfera privada: pretende alcanzar una reivindicación de reconocimiento positivo en el espacio público. Tolerar no significa aquí soportar lo que es juzgado difícilmente soportable, sino respetar incondicionalmente las formas de ser y de pensar de un grupo, evitando desvalorizar su auto-representación y de afectar a la estima de cualquiera de sus miembros. De ahí que el recurso al lenguaje "políticamente correcto" acabe siendo la consecuencia necesaria de la política de reconocimiento: se hace imperativo evitar llamar la atención sobre la imagen o la dignidad de cualquier grupo social "minoritario". Desde esta perspectiva, el modelo asimilacionista es rechazado por lo que supone de violencia contra las especificidades o a los particularismos juzgados intrínsecamente e igualmente respetables. Es el Estado entonces, el lugar de destino de este movimiento social y político, debemos tomar su conducción, para poden fin a siglos de negación y exclusión de los diferentes Seres Colectivos Regionales.
B.- El multicomunitarismo al anclar las identidades colectivas, instaura -en nombre de la tolerancia- un espacio eventualmente pluriconflictual (si se contraviene a este principio) ocupado por las acciones de los líderes de la identidad comunitarista (para captar subvenciones estatales, movilizar un sector del electorado, monopolizar la representación mediática, etc.). La política, en una sociedad multicomunitarista, se reduce al arbitraje permanente entre los grupos de presión con intereses opuestos, incompatibles o mutuamente excluyentes: la posibilidad misma de una referencia al bien común o al interés general no desaparece, antes bien cobra realmente sentido, pues los Comunitaristas, que son, a la vez, Regionalistas e Independientes, de los partidos tradicionales, llevan al pueblo a decidir su destino manifiesto, pues quizás, sin proponérselo pujan con fuerza por un sistema democrático semidirecto de representación, lo anterior, será combatido con todo por las maquinarias políticas, pues, al no poder influir en el pueblo, ello sería verdaderamente su fin.
C.- La cuestión del "comunitarismo" se complica por sus interferencias con el nuevo radicalismo de izquierda, ellos tergiversan la historia, por ejemplo apropiándose del protosindicalismo regional (Revolución de 1851, 1859 y, en alguna medida de 1891), llamándolo anarcosindicalismo, desnudándolo de sus principios fundantes y convirtiéndolo en un títere, servil a sus intereses.

D.- La Igualdad es el principal principio ordenador de la vida social, en pro del cual accedemos a limitar las libertades, apareciendo los derechos y deberes ciudadanos, pero ella no es mayor que la Dignidad Humana y el Derecho a la Libre Determinación de los Pueblos.

E.- El pluralismo político es consustancial a la democracia igual que lo es el pluralismo creencial y cultural a la vida social. Hay una cierta diferencia entre ambos: así como el primero se diferencia en los procedimientos, vías o parámetros para conseguir las finalidades del Estado; el segundo se refiere a las diferencias de entender, de vivenciar el mundo, el hombre y la sociedad y las formas de actuación consecuentes, según pautas personales individuales o de grupo.

F.- Es frecuente, casi diría que esta de moda, la participación en identidades colectivas de pertenencia, de características esencialistas -yo soy...- y morales – entonces debo... Las diferencias individuales y de grupos deben estar comprendidas en, y ser protegidas por el Estado con diferente rango de ley, según su grado de fundamentalidad. Ahora bien estas lícitas diferencias, sean del individuo o de una comunidad, aún mayoritaria, siempre serán elementos particulares en el concierto de la sociedad plural.
G.- En los planteamientos comunitaristas se parte de creencias basadas en mitos, tradiciones, revelaciones, sistemas morales o formas habituales; principios ideales y generales, asumidos como dogmas o como rutinas más válidas, indiscutibles; en valoraciones emocionales y esenciales sobre los individuos remarcando su "pertenencia" -en el sentido estricto del término- a identidades colectivas o comunidades, y se interpreta la realidad social global en consecuencia.

H.- Hasta aquí casi nada que objetar. Los fanáticos de la tolerancia (es decir que el resto los tOlere a ello, pero ellos no toleran a nadie) critican y consideran un problema cuando el “mandato” o la convicción lleva a considerar como derecho indiscutible configurar una sociedad conforme a la idea de esa creencia, grupo o comunidad; o, al menos, a ejercer o controlar el poder del Estado para imponer o prevalecer sus fines particulares y a privilegiar a sus partidarios. No es casualidad que, crean nocivo, algo tan natural y puro como que, con frecuencia, los comunitarismos étnicos y religiosos se den simultáneamente y se apoyen mutuamente.

I.- Ellos llaman antojadizamente comunitarismo a la injerencia de principios particulares, legítimos en el orden individual o de grupo, en los principios o en los actos del Estado que es de todos y se impone, desde su poder, a todos.

J.- Según ellos que el Pueblo (especialmente el de Regiones), exprese su Fe sencilla es un grave caso de “clericalismo” y, por ende, es un tipo de comunitarismo (lo cual “es malo”), y este es el marco y razón del rechazo de aquel y de la exigencia de separación del Estado y la Iglesia (o las religiones en general) señores “Progres”... por favor, ¿dónde quedó la tolerancia, les molesta que la gente no sea tan “maravillosamente” hedonista, laicista o alienada como Uds…?. El etnicismo es otro tipo de comunitarismo, que trata legítimamente de imponer en el libre juego democrático, que en un territorio, sea este parcial o todo el Estado, se reivindiquen pautas culturales particulares como generales, o prevalentes y, en su extremo, homogéneas, basadas en notorias diferencias religiosas y socioculturales... justamente étnicas (¿qué tiene eso de malo per se?).

CONCLUSIÓN:
La lucha de los “Progres” por los derechos individuales de conciencia y de expresión -también debería incluir los derechos confesionales y étnicos- no ir contra estos últimos, de lo contrario, se transforman en peones de lo que siempre dicen detestar el poder omnímodo del Estado y del Mercado. Ante esto, el Regionalismo, sin prisa, pero sin pausa, buscará despejar lo sano del debate democrático y sin caretas ni acomodos difundirá su mensaje libertador, a fin de alcanzar su destino manifiesto, es dcir,m el único Chile justo, el Chile Regional, ello, aunque a muchos les pese o les duela.
regionalismo@gmail.com


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