sábado, 7 de junio de 2008

REGIONALISMO Y ECONOMÍA COMUNITARISTA

REGIONALISMO Y ECONOMIA COMUNITARISTA,
LA REVOLUCIÓN SOLIDARIA.


Por Juvenal Urízar Alfaro.
regionalismo@gmail.com

El espectro de la Economía Solidaria, nuevo concepto sobre estructuras económicas en la sociedad, es muy amplio; en efecto, el concepto de Economía Solidaria comprende toda clase de formaciones económico-sociales que van desde las mutualidades hasta el Colectivismo Económico Consciente como su forma más elevada. Dentro de ese espectro podemos contemplar las cooperativas de diverso carácter que contempla la legislación al respecto, las asociaciones de todo orden que proponen y llevan a cabo una actividad comunitaria y muchas otras: lo que las distingue es la búsqueda de mejores condiciones de vida material que el capitalismo impide por ser un modo de producción en el cual es la ganancia la esencia del mismo, con todos sus efectos devastadores, tanto en lo social como en lo individual.

El Comunitarismo es una tendencia política con un criterio comunitario, como su nombre lo indica, sobre la organización social en la perspectiva de mejorar las condiciones económicas y sociales de la comunidad sobre el presupuesto de una dirección del Estado sobre la estructura económica y social de la Sociedad. El principal ideólogo del Comunitarismo es el estadounidenese Amitai Etzioni, que es Doctor en Sociología, profesor del Departamento de Sociología de la Columbia University por veinte años, docente de la George Washington University. Asesor de la Casa Blanca de 1979 a 1980. Trabajó también durante los años 1987- 1989, como profesor designado de la Fundación Thomas Henry Carroll Ford y en la Escuela de Negocios de Harvard, su trabajo realiza una crítica al individualismo norteamericano y diseña un escenario social más participativo y armónico descrito por la fusión de los valores del individualismo norteamericano y rasgos de disciplina social y sentido del deber del Este europeo de la década de los años sesenta y setenta. Al individualismo, opone su idea de un planteamiento comunitarista (responsive communitarian), idea que busca una cohesión de la ciudadanía basada en la convicción ética de la red comunitaria, donde el individuo se convierte en expresión de las obligaciones que crean conciencia de sociedad.

Lo que caracteriza al Comunitarismo es su carácter oficial, es decir, el que sus planteamientos son imposibles por fuera de su relación con el Estado. El impulso de las organizaciones que deseen desarrollar el Comunitarismo proviene de las instituciones del Estado; de ahí que, por ejemplo, haya sido el Estado colombiano un precursor en este sendero. Precisamente, es el Presidente Uribe quien desde su presentación como candidato a la Presidencia agitó la propuesta de un “Estado Comunitario” y sobre esos presupuestos es que viene impulsando sus proyectos y realizaciones sociales durante todo el período de su gobierno; podríamos decir que el gobierno de Uribe es el primer proyecto del Comunitarismo a nivel de Estado que se viene realizando; parafraseando así a los “comunistas” afirmaban que realizaban el comunismo en aquellas naciones en donde accedieron al poder político, Uribe y el “Uribismo” estarían llevando a cabo la realización del Comunitarismo en la sociedad colombiana. Interesante experiencia que sólo la práctica nos indicará sobre su realidad. Dicho gobierno pretende alentar con créditos blandos, amén de otras medidas económicas y tributarias a que la clase media de un gran salto hacia delante y se transforme de funcionaria o asalariada en micro o pequeño-empresaria, ingresando a los sectores acomodados, ya que, con su actividad, a lo menos podría sacar perfectamente a cuatro ciudadanos colombianos de la pobreza, dándoles empleo de calidad y convirtiéndolos en clase media; en síntesis es crear círculos virtuosos de promoción social, con ayuda pública, pero no con fines de beneficencia pública, sino con fines de lucro, de ganancia, dándoles una oportunidad de surgir por sus propios medios y méritos.

Por otra parte, el Comunitarismo no es excluyente respecto de la diversidad de tendencias tanto filosóficas como económicas, ideológicas y políticas existentes en la sociedad mundial actual. Afirma que no hay lugar a exclusiones políticas, religiosas o ideológicas en la construcción de formas asociativas en la construcción de una sociedad avanzada que supere la actual de individualismo excluyente e injusto.

El Comunitarismo, a pesar de ser teorizado desde lejos, según mi parecer no presenta ningún sabor extraño al paladar del inconsciente colectivo nacional, debido a que nuestro país tiene un gran entramado de organizaciones sociales de la más variada índole que contra viento y marea se esmeran día a día en satisfacer las necesidades de los colectivos que representan, por ende, esta ideología política con discurso económico alternativo, no resulta ajena a dichas redes sociales, ni tampoco al franco y sentido mensaje del Regionalismo político en Chile, encarnado por el Partido Regionalista de los Independientes, antes bien, lo potencia y enriquece, dándole más herramientas teórico-discusivas y a la vez prácticas para enfrentar a las hordas de mercenarios tecnócratas aferrados como rémoras en las estructuras de lo público y lo privado, dispuestos a todo con tal de no cambiar las condiciones de ejercicio del Estado y del Mercado actuales.

Los que pensamos sobre el Comunitarismo y su valiosos aporte, lo hacemos no solamente en el plano económico sino que se trata de una tendencia ideológica y política que pretende mejorar las condiciones de las gentes sin excluir o liquidar las estructuras económicas actuales del capitalismo: más bien, compaginarlas con formas asociativas que permitan sostener la ideología económica dominante pero superando el individualismo; es decir, el Comunitarismo conservaría la estructura del Estado actual pero obligándolo a intervenir más en el mejoramiento social de la comunidad. En suma, buscamos la tan consabida frase de “corregir el modelo económico neoliberal”, dándole un rostro humano, ciudadano, vecino, cercano.

Por lo anterior, el Comunitarismo se diferencia con otro movimiento anti-individualista, nos referimos al Colectivismo Económico Consciente que consiste, precisamente, en que en éste se prescinde de la acción del Estado; para ellos, el Estado es conservador mientras que la estructura colectivista tiene que ser revolucionaria porque transforma tanto la estructura económica como su superestructura institucional formada por la ideología dentro de la cual lo religioso es fundamental; el Comunitarismo lleva implícito fuertemente el criterio religioso o creyente, mientras en el Colectivismo impera el laicismo de izquierda, el ateísmo filosófico, supuestamente sustentado en la ciencia es la estructura fundamental del colectivismo; de ahí que para acceder a sus estructuras solamente le es posible, según ellos, sólo a personas de “elevada cultura y pensamiento”.

El Comunitarismo, en cambio es entendido hasta por los más simples, constituye un gran salto hacia delante, hacia formas sociales más justas; se yergue como una alternativa de las sociedades actuales en donde el axioma libremercadista es lo dominante y lo que legitima y sostiene los actuales regímenes de carácter capitalista y centralista.

Por ende, el Partido Regionalista de los Independientes puede y a mi juicio, debiera seriamente considerar, al momento de pretender “corregir el modelo” la experiencia altamente positiva del Estado Comunitario Colombiano; Estado por lo demás altamente descentralizado, pero ello debe ser acotado a nuestra realidad chilena; para ello se requiere como plataforma de gobierno, al menos ideas-fuerza que ojalá se tornaren en diez medidas legales audaces en materia tributaria, crediticia, de gobierno y justicia, ciertamente muy aterrizadas a lo que el sector de la micro, pequeña y mediana empresa necesita y reclama, las medias sugeridas son:

1. Una ley general de impuestos a los hidrocarburos, que reemplace los actuales tributos por ser desproporcionados, regresivos e injustos; por ende, se debe bajar la tasa y ampliar la base imponible, ya que si el Estado quiere que se pague un impuesto específico a los combustibles, debiera ser a todos, o a ninguno, en el caso que el Estado desee la carga impositiva, ella debe ser pagada por todos quines ocupan el impuesto, no solamente por aquellos que transitan las carreteras, ya que ésas se encuentran concesionadas y pagan peajes, por ende, se cobra codiciosamente dos veces, ello es inconstitucional e inmoral.

2. Democratizar el acceso a playas y montañas, a fin de crear mipymes de turismo en esas áreas aún no exploradas, ofrecer programas al alcance de nuestra infancia, adolescencia y juventud el mar y la montaña, con ello haremos “soberanía cultural y turística”, en vastas zonas del país, catalogadas como verdaderas fronteras interiores.

3. Regresar al sistema de bandas de precio, esta vez destinadas para el dólar y el euro, al menos para el sector productivo agrícola, el exportador y el de transporte, o al menos iniciar los estudios para crear una unidad de pago de impuestos, distinta a la UTM, que permita a quienes obtienen ingresos o sus costos se reflejan necesariamente en divisa extranjera puedan recurrir a esa unidad de pago, paliando así las fluctuaciones del dólar (sería como la UF de pago para los contribuyentes exportadores y transportistas, pero más que incorporar la inflación o sea que indexe su valor, ella debiera considerar las fluctuaciones de las principales monedas, crear un patrón de bandas imaginarias e éstas, asignarle un porcentaje y de esa precaución se genere dicha unidad de pago, la cual dará seguridad, sobre todo a las pymes exportadoras y del transporte).

4. Democratizar el acceso a la casa propia, aumentando la competencia y utilizando los beneficios de la Ley Nº 18.138.- (que permite a las municipalidades construir junto a los vecinos inmuebles para fines de casa-habitación).

5. Crear el Impuesto al desarrollo regional IDER, del cual ya hablé en papers anteriores, el cual pretende ser un crédito contra el impuesto a la Renta, el IVA o una tasa presuntiva, en su caso. En síntesis es una forma de lograr que los tributos recaudados por las actividades realizadas en regiones, queden eficazmente radicados en éstas. A ello va esencialmente aparejado la necesidad de tributar en donde se extrae la riqueza, se presta el servicio o se realiza la obra o faena, prescindiendo del concepto de matrices y filiales que perpetúa la expoliación centralista en desmedro de las regiones.

6. Derogar el royalty de Codelco para las FF.AA. y reasignarlo para ciencia y tecnología, previa licitación de proyectos, con un 70% de dicho fondo para asignarlo solamente a Universidades de Regiones, quedando el 30% restante disponible para ser asignado vía concurso público entre estas y las de la metrópoli; asimismo, se dotará a las FF.AA., de Orden y Seguridad Pública, Defensa Civil, Bomberos de Chile, Cruz Roja, Servicio de Rescate Marítimo, ONEMI y Cuerpo de Socorro Andino de los fondos para su sustentación, creando un impuesto específico del 0,1% por cada operación de cambio de divisas dentro del territorio nacional. En el mismo orden de ideas se debe mantener la excención tributaria a las exportaciones, salvo tratándose de los concentrados de minerales (lo justo para nuestra Nación es que se encuentren exentos los metales refinados, exportados en lingotes, placas, pellets o alambres) pues dicha forma de exportación esconde valiosísimos minerales como cobre, oro, plata, titanio, cobalto, entre otros, con un claro perjuicio para el erario nacional.

7. Aprobar una ley general de fomento a las mipymes, sobre todo en lo referente a las microempresas familiares y, a su turno, pymes agroindustriales y metalmecánicas. En este punto debemos aprovechar el capital humano generado en las plantas de montaje automotor de Arica y la metalmecánica minera, podemos generar la maquinaria respectiva y exportarla, tenemos ventajas comparativas, aquí se encuentran los yacimientos y los sueldos de los países líderes (nórdicos) son más altos, podemos asociarnos tripartidamente entre el Estado, las pymes chilenas e inversores o Universidades extranjeras de China o India, con tales fines. Por último debiéramos rescatar una figura señera en la metalmecánica con fines pacíficos y bélicos, me refiero a don Carlos Cardoen, quizás el debiera estar al frente de este nodo investigativo metalmecánica, no le temamos a la industria de seguridad o bélica, trabajo es trabajo, si no lo hacen manos chilenas, otras lo harán .

8. Corresponde dotar de una nueva institucionalidad jurisdiccional para los conflictos entre el Estado y sus organismos y entre estos y los ciudadanos, por ende podemos crear Tribunales en lo contencioso-administrativo, con macro competencias en materia de impuestos internos, aduaneros, deudores fiscales de tesorería por multas o indemnizaciones a favor del fisco, infracciones al derecho administrativo sancionador (multas de entes administrativos autónomos, como superintendencias y servicios de salud), ante los cuales el órgano persecutor será la Contraloría General de la República (especie de Ministerio Público en lo contencioso-administrativo, que sea la contraparte del ciudadano en dicho proceso, sin perjuicio deque hubiere también algún particular aduciendo ser parte perjudicada en juicio) Así las cosas, en la cúspide de dicha nueva institución jurisdiccional debiera estar un renacido Consejo de Estado con facultades jurisdiccionales, correccionales y económicas sobre dichos Tribunales; además deberá asesorar al poder ejecutivo en las materias legales de su competencia.

9. Crear una nueva legislación de comunidades agrícolas en la zona de los valles transversales y a su turno indígenas (en el resto del país), que las fomente y acreciente, ofreciéndoles capacitación y créditos blando en bienes del activo fijo, dotándolas de regímenes impositivos simplificados y franquicias tributarias y rescatándolas de la pobreza actual, llevándolas así a un sitial de gloria campesina (debiéramos imitar lo rescatable en el medio oriente, ojalá que pudieran ser los “kibutz” del Norte de Chile).

10. Liberar del pago de hasta un 75% del impuesto a la renta y del 50% del IVA a las empresas generadoras eléctricas que utilicen fuentes de energía alternativas y renovables, como asimismo, extender esta franquicia a las empresas que instalen plantas desalinizadoras, con fines agrícolas, residenciales o mineros.

Según mi modesto parecer, el centralismo es un monstruo de dos cabezas, una enquistada en el Estado (compuesta por la autoproclamada “clase política” de los partidos tradicionales) y la otra enquistada en el Mercado (integrada por el modelo económico neoliberal, que preconiza el “Darwinismo Económico” o canibalismo del lucro) por ende, si al momento de pretender “corregir el modelo económico”, no se piensa en grande, se podría terminar realizando medidas cosméticas al modelo económico neoliberal, las propuestas anteriormente mencionadas, son solamente un esbozo y a la vez sugerencia de las múltiples iniciativas correctivas a esta cabeza económica del monstruo del centralismo. Con todo, será una tarea ardua, pero los regionalistas tenemos el tesón y la paciencia necesaria para ello, pues la paciencia recalco, es la madre de todas las victorias.
Juvenal Urízar Alfaro.

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