TIERRA E IDENTIDAD ÉTNICA: UN DERECHO Y UN DEBER
INTRODUCCIÓN:
Este apunte, busca ser un documento de trabajo, que solamente tiene por fin dar sustento teórico y académico respecto a la importancia de la tierra y la identidad para el Regionalismo, es muy importante poder tener claros los conceptos, para luego aportar y compartir, en este proceso complejo pero desafiante de la instauración del Regionalismo Contemporáneo.
¿QUÉ ES LA TIERRA?
Como concepto regionalista, la Tierra es un elemento esencial, ya que, el hombre latinoamericano, producto de la unión del aborigen con peninsular, con el devenir de los siglos ha desarrollado una mentalidad común, a todas sus diferencias; claramente prefiere el estudio del “estar” al del “ser”, se preocupa de la situación que lo rodea y dónde, obviamente, se encuentra el situado, dónde “está él”.
Existe un gran amor por el terruño, la palabra “añoranza”, rara vez se encuentra en otros idiomas (o al menos el concepto que encierra), se ha calificado como “TELURISMO” a quien pretende en el espacio político dar n valor a la protección de la tierra en todos sus ámbitos, no solamente aquel del derecho de dominio, sino también la defensa ecológica y la protección cultural y folclórica, que une a la comunidad Regional con su medio ambiente… en suma, su forma de vida.
Ciertamente quien se anticipó con mucho a estos días presentes, en donde surge de a poco el Regionalismo en su concepto político fue nuestra Nobel Gabriel Mistral, no por causalidad el primer tomo de la colección “cuadernos del Bicentenario” fue una completa Antología, pero no solo de poesía, sino de su producción literaria más desconocida, incluso censurada, esto es, la prosa; en ella Gabriela nos muestra no un universo imaginario o ideal, al contrario, cuenta y detalla al mundo entero quienes somos los hijos del norte fértil ¡eso es telurismo! Habla de nuestro medio ambiente, los ríos, valles, cerros, el trabajo mancomunado de pescadores, campesinos, crianceros y mineros, la carencia de grandes latifundios, el saberse dueños de su propio destino, todo esto, lo prefiguró ella y lo llamó, sin rodeos, Regionalismo, por supuesto, que veía como avanzaba Europa eneros temas, allá por la década de los 30’ y vio, entonces, la magnitud del año que estaba efectuando y todavía efectúa el modelo económico, sin frenos, de mercado y el sistema centralista del Estado de Chile.
Concientes de es herencia magnífica que desarrolló y explicitó de tal manera nuestra Tierra, dejó inconclusa la tarea de redescubrir nuestra IDENTIDAD, la cual muchas veces nos aparece confusa y mezclada, trataremos de dar luces certeras al respecto.
¿QUÉ ES LA IDENTIDAD?
En nuestra época, ha cundido una problemática social y política dedicada a la búsqueda y reforzamiento de la identidad cultural, la identidad étnica y la identidad nacional, se habla de "grupo étnico" o proclamarse como "comunidad nacional" o "nación". Comienzan a aparecer, entonces las justas y legítimas diferencias, se comienza a privilegiar la diversidad. Claro que -nadie discute eso- las diferencias saltan a la vista, y son cada día más evidentes, a consecuencia de los procesos de globalización. Lo debatido es cómo comprenderlas correctamente.
¿A qué llamamos identidad? No se puede dar por sabido o conocido. Es sano discutir la idea. Nuestra "identidad" no es una constante matemática que se verifica siempre, cualquiera que sea el valor de sus variables; podemos entender la noción de identidad como el conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás, es decir, a la serie de rasgos diferentes que contrastan con otros. Desde un enfoque como éste, que acaba llamando "identidad" a la "diferencia".
¿Cómo concebir las relaciones entre identidad y comunidad? ¿Cómo entender la diversidad cultural? ¿Cómo entender correctamente las diferencias sociales y culturales vistas y calificadas comúnmente como raciales, étnicas, nacionales? Hay teorías opuestas, que subyacen a opciones éticas y proyectos políticos.
Nosotros los Regionalistas de Alma, nos caracterizamos por una mentalidad generosamente llena una justa de fe ciega en el propio ser comunitario y su destino manifiesto. ¿Qué significa esto? Creemos que las sociedades de cada Región, poseen el legítimo derecho-deber de proteger sus formas tradicionales de vida, su calidad de vida y propugnamos el derecho de todo ciudadano de Regiones a vivir siempre, si ése es su deseo, lo más cerca de su lugar de nacimiento, allí se encuentra su MATRIA, que es la Nación Primaria, la de los afectos, está su familia, la calle, el barrio, el colegio, la ciudad.
¿Quién puede negarlo? Acaso lo anterior no es sino una esencia exclusivamente propia, que tiene derecho a mantener a salvo de los extraños; una (id)entidad limpia, frente a la impureza contaminante de los otros; una autenticidad de su ser, reluctante a toda alteración; un ser ahí colectivo venerado. Explícita o no, está presente la apelación a la pertenencia a un linaje especial, a un grupo diferente, especial y único. Se extiende así un hilo imaginario que va desde la zoología a la teología, vinculando una comunidad primigenia, tradicional, dotada de una veneración intocable y un sentimiento de adhesión tan fuerte que trasciende las fronteras del desarraigo laboral o educacional.
LA IDENTIDAD, muchas veces se utiliza como comodín, usada para describirlo todo sin llegar nunca a explicar nada, una palabra que oculta frustraciones de oprimidos. La suposición de estereotipos fijos, determinantes de la "identidad" regional, diferenciada en un catálogo de caracteres colectivos peculiares, obtenidos a partir de la fisonomía y algunos datos antropométricos, plasmados tal cual en cada uno de los individuos. Cualquier rasgo genético o conjunto de rasgos sólo hablan de su propia presencia, en términos estadísticos referidos a una población, pero de ninguna manera presuponen la presencia necesaria de otros rasgos ni, por tanto, la existencia de una "étnia" en cuanto caracterización de una totalidad, fija o exclusiva, de rasgos compartidos homogéneamente por todos los individuos de una población dada.
LA IDENTIDAD ÉTNICA
Para nuestra causa regionalista; el mezquino y tardío reconocimiento estatal del Pueblo Diaguita es un pequeño avance, pero avance al fin y al cabo. En definitiva, por Ley Nº20.117, D.O. 08.09.06, se modificó la Ley Nº 19.253, llamada Ley Indígena, en suma se reconoció la existencia del Pueblo Diaguita y que mora actualmente en pequeñas familias y/o comunidades (cuyos apellidos dan prueba de ello) entre los Valles de Copiapó y Choapa. Si a la noción biológica de "étnia" o "identidad étnica", cuando menos se le puede conceder valor designativo y descriptivo, cuanto más beneficiará al movimiento regionalista el hecho que este reconocimiento sea la punta de lanza para constituir entre todos una Nueva Región, rescatando desde los orígenes todo el conocimiento ancestral para proyectarlo hacia el futuro, por eso creemos y queremos cada día más y mejor Regionalismo para nuestras vidas. Los moradores de la cultura diaguita viven ahora en localidades denominadas: Juntas, La Marquesa, El Olivo, Chihuinto, Las Pircas, Alto Naranjo, Los Perales, Chanchoquín, La Fragua, La Arena, Conay, La Junta de Pinte, La Pampa, San Vicente, Junta de Valeriano y Albaricoque. Allí, y con pocas viviendas las familias Campillay –mayor linaje- Tamblay, Eliquitay, Cayo, Pauyantay, Seriche y Liquitay o Albayay, Abancay, Calchín, Caymanqui, Chanquil, Chupiza, Payman, Quismachay, Sapiain, Tamango, Salmaca, Chillimaco, entre otros.
Corresponde analizar a los expertos en la teoría de los "etnosistemas", el rescate, fortalecimiento y difusión de los legítimos descendientes de la etnia diaguita chilena, el hecho cierto es que hay grupos sociales que son "grupos étnicos" y que reclaman la atribución de una "identidad étnica". La "etnicidad" posee el mismo tipo de existencia que el "espíritu del pueblo", se constituye en un mito fundacional, una idea-fuerza. Las poblaciones humanas tienen historia esa es su “ALMA”. Las sociedades humanas se organizan culturalmente, evolucionan históricamente, manifiestan una "identidad". Toda la diversidad debe ser comprendida en el marco teórico de la evolución biológica y cultural.
Lo correcto, cuando nos encontramos ante una cultura y/o lengua distinta, es afirmar que ahí hay una identidad que puede y deber ser preservada, pero eso no ocurre en otro continente sino en nuestro propio suelo, nuestra Región es nuestro Hogar, hogar en donde reside nuestra Herencia Ancestral, dicho en breve, hay una etnia o una pequeña nación primaria… una MATRIA, como muy bien expresaba nuestra Insigne Gabriel Mistral.
Cabe añadir que la IDENTIDAD del Pueblo Diaguita y, en general del Pueblo de la Región de Coquimbo vive y opera junto a la Religión (sino que lo digan los cientos de miles de promeseros que año peregrinan, muchos a pie a rendir justa veneración y agradecimiento por la intersección de la “Chinita de Andacollo”, me refiero a la Virgen María, en la imagen y bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo).
Hay por ente dos sustratos que, junto al religioso, son pre-estatales, me refiero a los sustratos ÉTNICO E HISTÓRICO, como fundamento de la IDENTIDAD REGIONAL. Ahora bien, conviene recordar lo que vengo argumentando: El enfoque étnico recurre también a un criterio amplio, que tiene en cuenta un conjunto de rasgos compartidos: la lengua, la ascendencia común, el sistema de parentesco, la religión, el derecho, las costumbres; en suma, una cultura particular. ¿Cuáles de esos rasgos deben estar presentes siempre para que debamos considerar que allí se da una comunidad étnica o Regional? Las estructuras sociales de las tribus fueron superadas por la formación de las naciones primarias y las naciones primarias o MATRIAS dieron origen a la nación y, a su vez, al Estado como entidad jurídico-política.
La tendencia particularista es la que abandera la perspectiva identitaria, presentándose a sí misma bajo el nombre de comunitarismo. Se caracteriza por otorgar la primacía del ser e historia a las diferencias particulares, concebidas como conjunto distinto frente a otros, al modo de los "etnotipos" criticados más arriba. Tiene por cultura sólo la modalidad particular. En los hechos, propende a formas políticas de Regionalismo, apoyaos en el comunitarismo e indigenismo.
El multiculturalismo constituye la forma más desarrollada del etnocentrismo, en la medida en que la apología de la propia particularidad, solamente busca proteger y preservar la historia, usos, costumbres, en suma tradiciones que conforman un modo de vida (que nos lleva a una calidad de vida, única e irrepetible, ante esto, hay amenazas potenciales, me refiero al modelo social, económico y político, que si no se le pone debido freno pueden afectarlas irreparablemente, hoy por hoy ya estamos siendo afectados por el Estado, el mercado y la contaminación cultural, efecto negativo de la globalización).
Los Regionalistas, como defensores de un legítimo comunitarismo identitario, con respecto al pasado y presente de las étnias, parten de un principio muy simple: Ser es permanecer en una esencia (dicho de sopetón: “ser es estar [ahí, o más bien aquí en mi Tierra]”). Proponen como fin último la figuración esencial, que apunta así a ejercer un poder soberano. La identidad esencial se presenta, gracias al aporte indígena y español según los casos, bajo una doble imagen: en forma mítica, pero también en forma utópica, respectivamente. Las identidades míticas invocan el pasado como edad de oro, modelo perfecto de sociedad, y su plasmación culminante estriba en un ideal social, pues aquel modelo se imagina como establecido y nunca debe ser alterado en su esencia; si se corrompe, debe restaurarse a toda costa. Por su parte, las identidades utópicas miran al futuro, pero a un futuro positivamente idealizado y absoluto, por lo que suelen luchar por un futuro pleno de los valores que en el presente son tan anhelados como escasos, quieren que haya de eso, mucho y para todos. Participando de ambas formas se dan también combinaciones de mito y utopía. Muchos pensarán ¿por qué voy a ser parte de un mito o de una utopía? Bueno, porque justamente no existen, pero se espera o se quiere que existan, o acaso ¿de la realidad presente no hemos tenido bastante como sociedad…?
Se trata de una justa idealización, sea mítica o utópica, en virtud de la cual la colectividad se sirve de guía, de modo que se sacrifica el tiempo presente en aras del pasado o del futuro azarosamente buscado.
El sentido social y político de la reivindicación identitaria regionalista va siempre vinculado a una cuestión de poder, por la dominación o contra ella. El Regionalista proclama una "política de la Diferencia" (pero justamente a la Diferencia con mayúscula, pues el Gobierno ampara, según el, a las minorías sexuales ¿qué es esto? Se privilegian política, social y económicamente formas de vida extravagante, ¿al tiempo que se procede a la inmemorial negación y exclusión del folclore y las étnias?... eso es, resumido en una palabra: descaro). Junto a ella, está el grupo identitario, que se concibe y se siente diferente de los demás y legítimamente pretende vivir conforme a su "diferencia" a su modo de vida, no quiere otra cosa que el camino hacia la integración en la comunidad nacional, a través de la sociodiversidad.
POR TANTO, TIERRA E IDENTIDAD, COMO DERECHO - DEBER ES: El fin último del Movimiento Regionalista. Son los cimientos de la reivindicación a la diferencia del Ser Regional (tanto sea individual como colectivo) Son los medios esenciales para asegurar la protección, desarrollo y difusión de sus formas tradicionales de vida. (las cuales “no son un mal negocio” como afirma el mercado,”ni un atentado contra la soberanía”, como sostiene el Estado).
En nosotros está, que más que un mito o una utopía sea una realidad al alcance de todos y cada uno de los miembros de la Sociedad Regional.
regionalismo@gmail.com

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